lunes, 8 de junio de 2026
PIBES de Mario Flecha
Jules y Jules caminaban lentamente frente a las rejas que
rodean el parque.
Al llegar a la entrada del supermercado Sainsbury en
Green Lane, cruzaron la calle sobre el paso de cebra,
abrieron la puerta de hierro de Clissold Park y se perdieron
en el sendero que conduce al lago poblado de patos salvajes
y algas verdosas que ocultaban el color barro del agua.
Espiaron a su alrededor, comprobando que nadie los
observaba, y se escondieron disimuladamente detrás de
unos arbustos para intercambiar los tesoros que habían
acumulado durante varios meses.
Jules sacó de la bolsa que llevaba una caja de cartón
sucia y la introdujo en la bolsa del otro Jules.
Jules buscó en su mochila las botellas que había
juntado durante el último mes y, con cuidado de que no se
rompieran, se las dio a Jules. El trueque dejó a los dos
satisfechos.
—Asustemos a los patos—dijo Jules.
Corrieron y gritaron para espantar a las aves, tiraron
piedras sobre el agua creando remolinos concéntricos que se
expandían armoniosamente sobre la superficie del lago. Las
aves, con indiferencia patona, los ignoraron. Los Jules
desilusionados se fueron en direcciones opuestas hacia sus
casas.
Había comenzado a llover.
II
Carolina, la madre de Jules, sospechaba que él coleccionaba
algo sin poder saber qué era ese algo, ya que él esquivaba
sus preguntas.
Ella lo estaba esperando detrás de las cortinas
blancas. Miraba con asombro la lluvia golpear las ventanas
de la bahía de su casa. Se podía adivinar la sombra erguida
de su silueta mientras sus ojos buscaban en la calle desierta
los tenues rayos de luz, entre las nubes de transitar cansino
y el vaivén de las hojas de los árboles.
El viento sacudía la soledad mientras ella, con la
yema de los dedos, recorría sus cabellos lentamente al
tiempo que se miraba reflejada en los vidrios de la ventana
de la bahía. Sintió la tibieza de las lágrimas recorriendo sus
mejillas; la melancolía del invierno con sus días grises la
atrapaba despojándola de la alegría de vivir.
III
Jules entró silenciosamente evitando ser escuchado por su
madre y fue a su cuarto. Apoyó sus brazos sobre el escritorio
que su padre le había regalado y abrió la bolsa con las
titilaciones que tienen los ladrones al descubrir el fruto del
robo. Sacó la caja que Jules le había dado, cortó la cinta
scotch alrededor de la tapa, dio vuelta la caja sobre el
escritorio y su rostro se iluminó de felicidad al ver cómo los
cortes de uñas se desparramaron sobre la mesa del
escritorio. Contento, fue en busca de las cajas donde las
guardaba.
Para identificarlas, pegó etiquetas en cada caja y con
su mejor caligrafía escribió: uñas enteras sucias. En las otras
cajas continúo con las letras apretadas que le gustaba: uñas
enteras limpias, medias uñas limpias, medias uñas sucias,
fracciones de uñas, uñas masticadas, mientras tarareaba una
canción monosilábica.
IV
La madre del otro Jules, Nina, era hija del dolor; su historia
estaba signada por el exilio de mediados de la década del 70.
La vio huir en los brazos de su madre a Londres, sin boletos
de retorno. Sus padres abandonaron la ciudad de Buenos
Aires escapando de la violencia fascista de los militares y de
los civiles asesinos que había organizado el Brujo, un
expolicía con aspiraciones exotéricas llamado López Rega.
Londres, ciudad de furias y silencios, los devoró.
Su abuelo, hombre peronista de izquierdas, jamás se
adaptó a la carencia del dulce de leche.
Las noticias de Argentina en Inglaterra eran escasas.
Él seguía alimentando sus opiniones a 14.000 km de
distancia, explicándole a todo aquel que quisiera escucharlo
las recetas para sanar todas las enfermedades del país lejano.
Contaba y recontaba cómo él había participado en el golpe
de Estado que derrocó al general Onganía.
El Tata, sentado en la cabecera de la mesa del
comedor, cerraba los ojos, aparentaba dormirse, pero en
realidad estaba repitiendo en el ojo de su mente la película
que todos conocían.
—Participé en varios golpes de Estado en Argentina
cuando hacía el servicio militar obligatorio en el 69, o quizá
fue en el año 70. Me habían asignado a través del sorteo
militar un lugar en el Comando de Comunicación 601, me
ubicaron en la sala de los conmutadores del Cuartel General
del Ejército.
Yo, con estas manos —decía y hacía girar las palmas
para que todos las viéramos— desconecté las líneas
telefónicas que comunicaban a la cúpula militar que se
había refugiado en la Casa Rosada con sus cómplices, en los
cuarteles, aislando así al dictador de turno, un tal general
Onganía, líder del Bando Azul, una de las facciones en que
se habían dividido las Fuerzas Armadas durante el golpe de
Estado del 66.
Onganía era un tirano violento que soñaba con
perpetuarse en el poder, como el compadre español
Francisco Franco. Hasta que el pueblo, harto de sus excesos
y de su labio leporino, estalló en un levantamiento civil, en
la provincia de Córdoba primero, y luego en Rosario.
Recuerdo la mañana en que nos alistaron a los 15
soldados que iríamos a tomar la central telefónica de la Calle
Defensa. Apareció en la sala de conmutación un mayor del
ejército que tenía unos rasgos de marcada impiedad, era de
estatura mediana y tenía una voz de trueno.
A los gritos dijo algo así como:
—El quinto.
Nosotros nos miramos asombrados.
—¿Qué?
El Cabo Sosa nos explicó que era el quinto. Nos hizo
parar en una línea codo a codo y nos contó que el mayor
elegiría a los quince soldados al azar con el juego militar del
quinto. El mayor del ejército era un desconocido al que
veíamos caminar mientras escuchábamos el golpeteo de los
tacos de sus botas, queriendo demostrar su autoridad con el
ruido seco que producía el chocar de sus botas contra las
baldosas. El hombre iba y venía frente a la fila de soldados;
de pronto se paraba delante de uno de los colimbas y, a
partir de él, comenzaba la tediosa cuenta: a veces hacia la
izquierda, otras, hacia la derecha. Uno dos tres cuatro cinco,
al quinto lo señalaba moviendo el índice, al tiempo que
gritaba desaforadamente:
—¡Soldado, de un paso al frente!
Este obedecía y el Mayor continuaba con la tarea
accidental de identificar a los soldados que ocuparían la
central telefónica.
Me asusté cuando el mayor parado frente a mí gritó:
—¡Soldado, un paso al frente! —Obedecí.
Una vez que obtuvo los 15 conscriptos que iríamos a
salvar a la patria, nos hizo subir a un camión camuflado
donde nos estaba esperando el Cabo Sosa, quien se hallaba
transpirando gotas gordas de miedo.
Nos dijo:
—Ustedes no saben por qué son jóvenes; yo
participé en el 55. Ver morir gente es una experiencia
horrible y después cabe la posibilidad de ser uno el
destrozado en mil pedazos; es un fantasma que te persigue
para toda tu vida.
El Cabo Sosa había participado en el desastre
humano que fue la Revolución de Mayo en el 55, cuando la
cúpula de las tres armas se adueñó de la verdad y
organizaron el golpe de estado, masacrando unas 300
personas en la Plaza de Mayo. El Mayor, en cambio, parecía
saber qué hacer en un golpe de estado, pues había
practicado desde los 11 años en el Colegio Militar, allí
aprendió cómo actuar en caso de conflictos armados.
El hombre era frío y calculador, sabía que tenía que
liderar a los pendejos veinteañeros desde el frente. Nosotros
íbamos con la inocencia acostumbrada, sin entender qué
esperaban. Nos apilamos en la caja del camión verde
ejército y, mirándonos, llegamos a la conclusión de que era
un juego de imbéciles, donde íbamos a ser carne de cañón.
El Mayor parecía estar alucinando. Se subió al
estribo del camión y se agarró de la ventanilla de pasajeros
abierta, y así nos lanzamos a la aventura de recorrer varias
cuadras de la Capital Federal hasta llegar a la Central
telefónica de la Calle Defensa, donde, empujado por la
inercia, el vehículo terminó chocándose con el del policía
que estaba de guardia en la entrada de la Central.
—Andá, pibe, llamá a tus superiores y preguntales
cuáles son las órdenes; si te dicen resistir, no seas boludo.
Entregate y yo te mando a tu casa.
Al llegar a este punto del monólogo, el Tata siempre
se dormía.
Al día siguiente, cuando el sol acariciaba el césped de
Clissold Park, Jules y Jules fueron al parque y se sentaron
frente a las tumbas que rodean el jardín de la iglesia.
—¿Qué vas a hacer con tu colección? —preguntó
Jules.
—Venderla —dijo, para su sorpresa, el otro Jules.
—¿Dónde?
—En Ridley Road Market.
—¿Quién va a comprar uñas? —dijo Jules riéndose.
—Cualquiera que esté interesado, solo tengo que
disfrazarlas de algo útil apelando a los gustos estéticos de los
burgueses y emigrantes.
—¿Qué harías?
—Adornarlas. Les cambio la carga visual negativa,
disimulando la repulsión que producen las uñas cortadas,
para ello consigo unas cajas de plástico transparente,
introduzco las uñas, veo cómo las ato a un cordel rojo y las
vendo como talismanes de la buena suerte. El hilo será
suficientemente largo para ser usado como collar.
—Podríamos ir a medias con el alquiler del puesto.
—¿Para qué lo quieres? ¿Qué venderías?
—Las botellas de vidrio que fui coleccionando
comienzan a ser un sinsentido ocupando todos los rincones
de mi cuarto. Mis clientes serían gente que quiere botellas y
jarras de vidrio para hacer germinar semillas o quizá para
hacer bombas Molotov o para envasar dulces caseros.
También podría insertar ajos en las botellas; promovería la
idea de que mis ajos protegen contra el mal de ojo.
—¡Ojo al ajo! —rio Jules.
—¿Y la revolución?
—¿Qué revolución? La revolución no se puede
hacer en base a la venta de uñas.
—¿Qué diría tu abuelo?
—No sé qué pensaría de la revolución de las uñas.
—¿Qué revolución?
—Nosotros vamos a vender talismanes para
alimentar la suerte, o botellas para satisfacer los estómagos
cautelosos y repeler ataques policiales con bombas Molotov
y protegerte contra el mal de ojo.
—¿No sería mentir?
—Uf, un poco.
—¿Cómo llamaríamos a la tienda?
—Los dos Jules.
—No, ya lo tengo: LA SUERTE.
—Pondríamos un cartel que diga:
AMIGO, LA SUERTE ESTÁ MÁS BARATA QUE
NUNCA. COMPRE UN COLLAR Y LLEVARÁ LA
SUERTE SOBRE SUS HOMBROS.
El primo de Jules, el amigo de Jules, trabajaba de letrista.
Cuando se enteró de que los dos Jules abrirían un puesto en
Ridley Market, los fue a ver y les ofreció un cartel gratis,
aunque no tan gratis; les cobraría un 5 % de lo que ganaran
en el primer mes y, si no ganaban nada, él les regalaría el
trabajo.
Los dos acordaron que aceptarían las condiciones
del primo, que era conocido como el Primo de Jules.
Jules y Jules planearon ir preparando las chucherías
y abrir el negocio cuando comenzaran las vacaciones de
verano. Armarían el quiosco en una carpa anaranjada,
colgarían el cartel en letras negras al costado izquierdo de la
tienda.
—¿Y si vendemos ilusiones? —dijo Jules.
—¿Otras?
—Llenamos tus botellas con agua y algún colorante
y proclamamos que es un remedio milagroso que cura todas
las enfermedades, desde el cáncer hasta la diabetes, pasando
por el asma, con dos cucharadas soperas por la mañana y
otra antes de ir a la cama. También hace que todos los
pensamientos políticos se vuelquen hacia la izquierda.
Rieron y rieron.
Jules compró hilo de bordar de color rojo y unos
cubos transparentes de plástico de distintos colores de
aproximadamente 1 cm x 1 cm. El cubo se abría en uno de
los lados permitiendo introducir las uñas enteras o
recortadas, sucias o limpias, porque, como decía la abuela
de Jules, en la viña del señor hay para todos los gustos. Por
la parte de atrás del cubo había un agujero donde colgaba
una argolla. Jules pasaría el hilo de bordar por el ojo de la
argolla, lo suficientemente largo para que cualquiera se lo
pusiese a través de la cabeza y descansara sobre los hombros.
El otro Jules limpiaba las botellas y jarras de vidrio
obsesivamente y las colocaba con prolijidad en filas sobre el
piso, alrededor de la periferia de su cuarto. Luego de algunas
profundas meditaciones donde se preguntaba que podía
hacer para venderlas, decidió que lo más fácil era hacer fácil
de entender la utilidad de sus mercancías.
Se imaginaba que era difícil vender las botellas y
jarrones de dulce vacíos, así que decidió que haría folletos,
recomendando recetas para hacer dulces, bombas Molotov
y hacer germinar semillas para ensaladas. También pensó
que algunos descerebrados intentarían producir vino en la
bañadera de sus casas y se entretuvo dibujando una parra
retorcida por el tiempo. Para los dulces escribió las recetas
con la tipografía más bonita que encontró, dibujándoles
canastas desbordadas de frutas.
En cuanto a las bombas Molotov, dejaría al libre
albedrío del cliente qué hacer y cómo.
La germinación necesitaría una jarra con agujeros
en la tapa y estaba indeciso si hacerla él o dar las
instrucciones necesarias para que el comprador participe en
la magia de ver desarrollarse la semilla.
V
Nina y Carolina, las madres de los Jules, eran amigas y
miembros de un grupo de lectura de libros que se reunía el
tercer viernes de cada mes para opinar sobre textos
insufribles. Ese viernes se encontraron en el parque para
conversar antes de ir a juntarse con el grupo de lectores.
Mientras caminaban con pasos cansinos, se preguntaban
qué pasaba con sus hijos…
—Estoy preocupada por Jules; su dormitorio es un
basural misterioso. Me gustaría limpiarlo, pero él se niega a
que lo haga, incluso se niega a que entre a su dormitorio, y
yo temo con lo que me voy a encontrar.
—A mí me pasa lo mismo; están complotando un
negocio, según los escuché conversar, vender algo en el
mercado de Ridley Road.
Se quedaron en silencio hasta que Nina, mirando a
Carolina a los ojos con un relámpago de horror, dijo:
— Temo que estén planeando vender drogas.
—¡Uf!
—¿Qué podemos hacer? Ellos no van a decirnos en
qué andan.
VI
Jules habló con Jules para contarle que su prima, a quien no
conocía, vendría por dos semanas desde Bs. As. a Londres y
luego se iría a París a estudiar.
—¿Qué va a estudiar?
—Mira, que va a estudiar no lo sé, pero ese no es mi
problema, mi problema es que se quedará en nuestra casa y
posiblemente deba mudarme al cuarto de estar y dejarle mi
cuarto a ella, y no sé qué hacer con las botellas que ya
invadieron todo mi cuarto.
—Ella comprenderá que eres un excéntrico inglés
que junta botellas.
—¿Cómo explicarle a mi madre que voy a hacer una
fortuna vendiendo botellas de segunda mano?
—Más difícil la tengo yo, imagínate contarle a mi
madre que voy a comerciar con uñas cortadas a
mordiscones.
—Anoche soñé con mi prima, y mientras le contaba
nuestro proyecto para el mercado de Ridley Road, ella me
miraba con desconfianza. Entonces hubo una explosión
multicolor que llenó mis ojos de reflejos fosforescentes y la
escuché decir que debía ser original. Después de un silencio
prolongado continuó: podés hacer licor de alacranes. Iba a
continuar cuando fui perdiendo el hilo de las visiones y una
nube negra invadió las imágenes que el ojo de mi mente iba
anunciando.
—Licor de alacranes, está loca tu prima—
interrumpió Jules.
—Paciencia, que ahora viene lo mejor; ella me
explicó cómo hacer licor de alacranes. Dijo: toma una
frazada y la cuelgas sobre una soga que atas entre las ramas
de dos árboles. Después buscas alacranes y vas matando uno
a uno y con los dedos los aplastas y los aprietas contra la
frazada quitándoles el jugo de la vida hasta que queden
pegados a la tela de la frazada. Luego la metes dentro de un
balde lleno de alcohol sin destilar, y la dejas descansar por
varias semanas, quitas la frazada del balde, para efecto
visual agregas varias remolachas aplastadas y el licor
fermentado adquiere un color rojizo tipo vino rosado pero
más oscuro.
—Hum —dijo el otro Jules— serás el purificador de
licores afrodisíacos —se rio.
—Me parece que nos estamos pasando de
revoluciones.
Jules fue a su casa, se encerró en su cuarto y luego de
mirar las cajas las abrió una por una. Se quedó mirándolas
desconcertado hasta que en un arrebato abrió la ventana y
arrojó todas las uñas hacia la calle.
Al día siguiente, Jules le contó a Jules lo que había
hecho.
—Listo —dijo el otro y corrió a su casa a romper
todas las botellas que había juntado.
Mario Flecha
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mflecha@marioflecha.com
www.marioflecha.com
domingo, 17 de mayo de 2026
Obras artísticas que descolocan
Comparto el link de la revista LETRAS DE CHILE en la Rolando Revagliati publica un compilado de entrevistas extraídas de su último libro DOCUMENTALES. ENTREVISTAS A ESCRITORES ARGENTINOS:
https://letrasdechile.cl/2026/05/07/obras-artisticas-que-descolocan/
Más de 1700 videos en los que ha grabado poemas y otros textos literarios de muy diversos autores se hallan en https://www.youtube.com/user/rolandorevagliatti/videos y en https://www.arcoiris.tv/fonte/Rolando%20Revagliatti/
martes, 10 de febrero de 2026
Jardín Vertical. Una narrativa de la inminencia
Una narrativa de la inminencia
La novela Jardín vertical fue publicada en 2025 por el Fondo Editorial de la Secretaría de Cultura de la Provincia de Salta, como resultado de la convocatoria realizada en 2024 para el concurso Literario Provincial en la categoría novela, de tema fantástico. El Jurado estuvo integrado por Alejandro Luna, Eduardo Robino e Idángel Betancourt, quienes reconocieron que si bien la temática no se adecuaba a la convocatoria, merecía el premio por su “sutil manejo de los personajes y de la historia, logrando un paisaje conmovedor de las vidas cotidianas”.
La autora, Luciana Lucero, es una escritora que se formó en los talleres literarios que se vienen desarrollando en Salta en vistas a perfeccionar a quienes tienen vocación por la literatura desde el lado creativo y, a su vez, también se dedica a esa tarea, por lo que ya consiguió que sus talleristas participen de convocatorias y publicaciones conjuntas.
Aproveché el verano para leer Jardín vertical y, por suerte, pude compartir apreciaciones y comentarios con una colega que, por casualidad, estaba realizando la misma lectura casi en simultáneo.
Atento al dictamen del Jurado que figura en la contratapa sabía que no me encontraría con una trama fantástica sino con historias de la vida cotidiana, que en mi opinión personal, es un desafío para un escritor, porque anécdotas sobre el diario transcurrir tenemos todo, pero eso no es literatura. El buen escritor sabe encontrar en esos relatos cotidianos de las vidas propias y ajenas el material que le pude permitir elaborar literatura.
Un detalle que me pareció apreciable fue la construcción del mundo representado porque se trata de un espacio reconocible para cualquier lector sin importar en qué hemisferio o latitud encare el libro. No me parece un detalle menor, porque aún a esta altura del desarrollo cultural, existe el prejuicio de relacionar las producciones literarias de las provincias a una ambientación pintoresca que pone énfasis en el color local.
La novela se construye en torno a un relato central de una mujer que compra un departamento para iniciar una nueva vida, separada de la casa familiar en la que creció y prolongó su residencia por motivos que se explican de un modo progresivo y dosificado en la trama. En esa nueva residencia irá conociendo a los habitantes del edificio que se reúnen regularmente por la organización del consorcio, lo que va dando lugar a la historia particular de cada una de las mujeres que predominan en ese mundo. De ese modo pareciera que la novela se va a articular en torno al pasado como en la película “Amores que nunca se olvidan” “How to Make an American Quilt” (1995), pero es también un presente dinámico que permite construir un futuro para la trama.
La estrategia narrativa que alienta al lector a avanzar es una minuciosa porque juega con las expectativas que denomino una escritura de la inminencia, que va desde el título mismo y aparece oportunamente para generar intriga. El título Jardín vertical pone al lector ante la búsqueda de ese detalle que, muy oportunamente, se demora en aparecer, otorgándole al final de la novela un valor simbólico.
Cuando el lector se encuentra con el nombre de la protagonista, Karen, dispara la expectativa generada por el imaginario de que se desarrollará la historia de una solterona rodeada de gatos en su departamento solitario en el que habitan sus frustraciones, pero la trama no va por ahí. A medida que se desarrolla la novela el lector es sorprendido ante sus previsiones porque si el relato de la mujer sola en su departamento con un trabajo que nos recuerda a La tregua (1960) de Mario Benedetti parece ir ante la inminencia del amor que destruirá la rutina, no va tampoco por ahí. Luego el edificio que reúne departamentos que albergan historias particulares no pone ante un ambiente con la extrañeza de lo cotidiano que nos hace suponer que puede acontecer lo que Julio Cortázar representó en “Casa tomada” (1946).
La proximidad de la jubilación de la ordenanza y el riesgo de una demanda judicial de índole laboral van abriendo la trama hacia un posible policial en el que las vecinas fungen de detectives, pero tampoco es una novela policial.
De modo que la novela lleva al lector a avanzar por las expectativas generadas por un estratégico autor que lo pone ante las posibilidades de encontrarse ante una historia romántica, un sutil relato extraño o fantástico a la manera de Silvina Ocampo o un policial con enigmas que develar para evitar un crimen cuya dimensión puede ir desde la estafa hasta el asesinato.
La novela es atrapante por esa estrategia de la inminencia de lo que puede suceder en un mundo representado que se vuelve muy reconocible para cualquier lector con experiencia en el mundo urbano contemporáneo que se ha nutrido de ficciones que van desde el sainete criollo, las telenovelas hasta la serie de 2022 “El encargado”.
Rafael Gutiérrez
Otros 100 videos (del 1501 al 1600) grabados por Rolando Revagliatti
Otros cien videos (del 1501 al 1600) grabados por Rolando Revagliatti, con poemas y otros textos de numerosos autores, disponibles en la plataforma italiana http://www.arcoiris.tv y en su canal de YouTube.
1501: El 23.10.25 dos poemas del libro ‘Los perros románticos’ de Roberto Bolaño: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/86061/
1502: El 24.10.25 letra del tango ‘La cumparsita’ de Pascual Contursi y Enrique Pedro Maroni: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/86084/
1503: El 24.10.25 cuatro poemas de Rolando Gabrielli: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/86099/
1504: El 25.10.25 tres poemas del libro ‘Malasartes’ de Liliana Lukin: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/86118/
1505: El 25.10.25 dos poemas del libro ‘Como el fuego que avanza por la tierra’ de Misael Castillo: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/86131/
1506: El 26.10.25 dos poemas del libro ‘Nieve en Barcelona’ de Emiliano Campos Medina: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/86146/
1507: El 26.10.25 diez poemas del libro ‘Saudade’ de Alejandra M. Boero Serra: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/86158/
1508: El 27.10.25 poema ‘La boca del pozo’ de Jabra Ibraim Yabra: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/86175/
1509: El 27.10.25 dos poemas del libro ‘Buenos Aires, Buenos Aires’ de Julio Cortázar: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/86192/
1510: El 28.10.25 tres poemas del libro ‘Los días del buitre’ de Estela Zanlungo: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/86212/
1511: El 28.10.25 tres poemas de Alfredo Carlino: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/86229/
1512: El 29.10.25 dos poemas del libro ‘420 minutos de abstinencia’ de Silvia Camerotto: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/86251/
1513: El 29.10.25 poema ‘Prólogo’ del libro ‘Carne de tierra’ de Raúl Galán: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/86261/
1514: El 30.10.25 poema ‘Le pregunté a mi amiga’ de Plestia Alaqad (con traducción de Juan Carlos Villavicencio): https://www.arcoiris.tv/scheda/it/86282/
1515: El 30.10.25 poema ‘Dejar la casa por la guerra’ del libro ‘Mishiadura en las dos ciudades’ de Luis Luchi: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/86297/
1516: El 31.10.25 dos poemas del libro ‘Cortar por lo sano’ de Liliana Lukin: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/86317/
1517: El 31.10.25 letra del tango ‘Garganta con arena’ de Cacho Castaña: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/86327/
1518: El 1.11.25 poema en prosa ‘El amor de mis padres’ del libro ‘El rayo’ de Lydie Dattas (con traducción de Genoveva Arcaute): https://www.arcoiris.tv/scheda/it/86346/
1519: El 1.11.25 dos poemas del libro ‘Hongos de Yuggoth’ de H. D. Lovecraft (Howard Phillips Lovecraft) (con traducción de Angelo Chacón Sequeira): https://www.arcoiris.tv/scheda/it/86360/
1520: El 2.11.25 letra del tango ‘Che bandoneón’ de Homero Manzi: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/86380/
1521: El 2.11.25 poema ‘Noticia para viajeros’ del libro ‘Nicaragua tan violentamente dulce’ de Julio Cortázar: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/86390/
1522: El 3.11.25 tres poemas del libro ‘ContraPalabra’ de Lidia Barugel: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/86412/
1523: El 3.11.25 fragmento ‘Quién eres’, del libro ‘Un dios narra’ de Jorge Goyeneche: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/86422/
1524: El 4.11.25 dos poemas del libro ‘Oráculos de mayo’ de Adélia Prado (con traducción de José Ioskyn): https://www.arcoiris.tv/scheda/it/86445/
1525: El 4.11.25 poema ‘Respiro en julio’ del libro ‘Visión nocturna’ de Tomas Tranströmer (con traducción de Roberto Mascaró): https://www.arcoiris.tv/scheda/it/86461/
1526: El 5.11.25 poema ‘Larga distancia’ del libro ‘El animal que busco’ de Mónica Sifrim: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/86486/
1527: El 5.11.25 poema ‘La tierra se estrecha para nosotros’ del libro ‘La tierra se estrecha para nosotros y otros poemas’ de Mahmoud Darwish (con traducción de María Luisa Prieto): https://www.arcoiris.tv/scheda/it/86501/
1528: El 6.11.25 poema ‘Bacante’ del libro ‘Mujeres que se van’ de Silvia Rodríguez Ares: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/86524/
1529: El 6.11.25 poema ‘Estadio de la desmesura’ del libro ‘Crónicas de los deshuesos’ de Luis Colombini: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/86538/
1530: El 7.11.25 poema en prosa ‘Tenía tres años’ del libro ‘El rayo’ de Lydie Dattas (con traducción de Genoveva Arcaute): https://www.arcoiris.tv/scheda/it/86560/
1531: El 7.11.25 poema ‘Deshoras’ del libro ‘Lo que puedes hacer con el fuego’ de Rafael Felipe Oteriño: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/86573/
1532: El 8.11.25 dos poemas del libro ‘Descomposición’ de Liliana Lukin: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/86594/
1533: El 8.11.25 dos poemas del libro ‘Senderos’ de Tomas Tranströmer (con traducción de Genoveva Arcaute: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/86594/
1534: El 9.11.25 tres poemas de Eugenia Páez: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/86623/
1535: El 9.11.25 poema ‘El lugar adecuado’ de Eran Tzelgov (con traducción de Gerardo Lewin): https://www.arcoiris.tv/scheda/it/86633/
1536: El 10.11.25 cuatro poemas del libro ‘Otomana’ de Alejandra M. Boero Serra: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/86652/
1537: El 10.11.25 dos poemas del libro ‘Ganar el desierto’ de Jonio González: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/86663/
1538: El 11.11.25 poema ‘Poemas para tu voz’ de María Adela Agudo: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/86684/
1539: El 11.11.25 poema ‘Amor’ de Ron Dahan (con traducción de Gerardo Lewin): https://www.arcoiris.tv/scheda/it/86697/
1540: El 12.11.25 dos poemas del libro ‘La casa grande’ de Tamara Kamenszain: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/86722/
1541: El 12.11.25 soneto ‘Qué rígida medida de acopiadas quejas’ de Walter Benjamin (con traducción de Susana Romano Sued): https://www.arcoiris.tv/scheda/it/86735/
1542: El 13.11.25 poema ‘Limo los barrotes’ de Alice Rahon (con traducción de Jonio González): https://www.arcoiris.tv/scheda/it/86758/
1543: El 13.11.25 poema ‘Coplera del alfarero’ del libro ‘Antología de Juan’ de Armando Tejada Gómez: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/86771/
1544: El 14.11.25 poema ‘Antes de la ocultación’ del libro ‘Hacia un saber sobre el alma’ de María Zambrano: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/86794/
1545: El 14.11.25 poema ‘Segunda generación’ de Yael Globerman (con traducción de Gerardo Lewin): https://www.arcoiris.tv/scheda/it/86804/
1546: El 15.11.25 tres poemas de Rosario Castellanos: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/86826/
1547: El 15.11.25 poema ‘La montaña negra’ del libro ‘La barrera de la verdad’ de Tomas Tranströmer (con traducción de Roberto Mascaró): https://www.arcoiris.tv/scheda/it/86837/
1548: El 16.11.25 tres poemas de Carolina Ramognino: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/86858/
1549: El 16.11.25 dos poemas del libro ‘Los réprobos’ de Alejandro Méndez Casariego: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/86869/
1550: El 17.11.25 poema ‘Ahí está ella’ del libro ‘Un ruido que insiste’ de Daniela Camozzi: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/86889/
1551: El 17.11.25 dos poemas del libro ‘Los lugares más comunes’ de Susana Murguía: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/86900/
1552: El 18.11.25 ocho poemas del libro ‘Ripio’ de Rolando Revagliatti: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/86924/
1553: El 18.11.25 poema ‘Notas salvajes’ del libro ‘Notas salvajes’ de Dolores Etchecopar: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/86941/
1554: El 19.11.25 dos poemas del libro ‘Poemas naturales’ de Emilce Strucchi: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/86967/
1555: El 19.11.25 letra de la canción ‘Esa musiquita’ de Teresa Parodi: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/86981/
1556: El 20.11.25 dos párrafos del capítulo ‘La envidia’ del libro ‘El hombre mediocre’ de José Ingenieros: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/87005/
1557: El 20.11.25 poema ‘La ceremonia’ del libro ‘Poemas naturales’ de Emilce Strucchi: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/87023/
1558: El 21.11.25 fragmento de la novela ‘¡Torito! de Enrique Medina: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/87045/
1559: El 21.11.25 un texto de Laura Kait: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/87061/
1560: El 22.11.25 dos poemas del libro ‘Simple’ de Diego E. Suárez: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/87085/
1561: El 22.11.25 poema ‘Exilio’ del libro ‘Desgarros: exilios duelos muros’ de José Muchnik: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/87098/
1562: El 23.11.25 dos poemas del libro ‘Ejecuciones’ de María Pugliese: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/87119/
1563: El 23.11.25 poema gauchesco ‘El perdón’ de Yamandú Rodríguez: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/87129/
1564: El 24.11.25 poema ‘La madre’ del libro ‘Coronación de la espera’ de Alberto Girri: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/87151/
1565: El 24.11.25 primeros párrafos de la novela ‘Moiko. Misterios en Isla de Pascua’ de Emilce Strucchi: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/87163/
1566: El 26.11.25 dos poemas del libro ‘Cámara profana’ de Daniel Martucci: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/87224/
1567: El 27.11.25 dos poemas del libro ‘Hainuwele’ de Chantal Maillard (sin mención del traductor): https://www.arcoiris.tv/scheda/it/87258/
1568: El 28.11.25 poema ‘Octubre’ del libro ‘Ciudades escritas. Crónicas de EEUU’ de Fabián Soberón: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/87295/
1569: El 29.11.25 dos poemas del libro ‘Los habitados’ de Piedad Bonnett: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/87329/
1570: El 30.11.25 dos poemas en prosa de Francisco Romano Pérez: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/87356/
1571: El 1.12.25 letra del tango ‘Argentina primer mundo’ de Eladia Blázquez: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/87391/
1572: El 4.12.25 dos poemas del libro ‘La plaza salvaje’ de Tomas Tranströmer (con traducción de Roberto Mascaró): https://www.arcoiris.tv/scheda/it/87517/
1573: El 5.12.25 poema ‘Itinerario’ de Graciela Pucci Fontana: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/87543/
1574: El 6.12.25 dos poemas de Daniel Mastroberardino: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/87580/
1575: El 7.12.25 cuatro poemas del libro ‘Signo develado’ de Mariela Puzzo: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/87613/
1576: El 8.12.25 fragmento de la pieza teatral ‘Terrenal. Pequeño misterio ácrata’ de Mauricio Kartun: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/87648/
1577: El 9.12.25 poema ‘El fusil’ del libro ‘En el Nombre de su nombre’ de Camila Ossorio Domecq: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/87680/
1578: El 10.12.25 fragmento del poema ‘La chajasa’ de Emeterio Cerro: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/87715/
1579: El 11.12.25 dos poemas del libro ‘Pulpa a la hora de los dátiles’ de Sylvia Cirilho: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/87756/
1580: El 12.12.25 tres poemas del libro ‘El libro de las súplicas’ de Vénus Khoury-Ghata (con traducción de Genoveva Arcaute): https://www.arcoiris.tv/scheda/it/87797/
1581: El 13.12.25 cinco poemas del libro ‘Obras completas en verso hasta acá’ de Rolando Revagliatti: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/87835/
1582: El 14.12.25 cuatro poemas del libro ‘Carne de tesoro’ de Liliana Lukin: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/87869/
1583: El 15.12.25 dos poemas del libro ‘Demudado’ de Cristina Domenech: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/87899/
1584: El 16.12.25 dos poemas del libro ‘Para vivos y muertos’ de Tomas Tranströmer (con traducción de Roberto Mascaró): https://www.arcoiris.tv/scheda/it/87934/
1585: El 17.12.25 tres poemas del libro ‘La duración del día’ de Adélia Prado (con traducción de José Ioskyn): https://www.arcoiris.tv/scheda/it/87972/
1586: El 25.12.25 doce brevísimos textos del libro ‘Cómo hablaba mi mamá’ de Simón Esain: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/88249/
1587: El 26.12.25 poema ‘Viajes I’ de Harold Hart Crane (con traducción de Miguel Grinberg): https://www.arcoiris.tv/scheda/it/88269/
1588: El 27.12.25 dos poemas de Henry David Thoreau (con traducción de Miguel Grinberg): https://www.arcoiris.tv/scheda/it/88298/
1589: El 28.12.25 poema ‘Pétalos’ de Amy Lowell (con traducción de Miguel Grinberg): https://www.arcoiris.tv/scheda/it/88329/
1590: El 31.12.25 poema ‘La marcha nocturna’ de Herman Melville (con traducción de Miguel Grinberg): https://www.arcoiris.tv/scheda/it/88414/
1591: El 1.1.26 poema ‘Casa hecha de alba’: Canto nocturno del pueblo navajo (sin mención del traductor): https://www.arcoiris.tv/scheda/it/88444/
1592: El 2.1.26 poema ‘Él no ha muerto’ de James Whitcomb Riley (con traducción de Miguel Grinberg): https://www.arcoiris.tv/scheda/it/88471/
1593: El 3.1.26 un fragmento de la novela ‘Como polvo en el viento’ de Leonardo Padura: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/88499/
1594: El 4.1.26 dos poemas de Emily Dickinson (con traducción de Miguel Grinberg): https://www.arcoiris.tv/scheda/it/88528/
1595: El 5.1.26 poema ‘El titán oxidado’ de Oliver Wendell Holmes (con traducción de Miguel Grinberg): https://www.arcoiris.tv/scheda/it/88552/
1596: El 5.1.26 poema ‘Madre’ del libro ‘Vaciar el cielo’ de Luis Colombini: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/88570/
1597: El 6.1.26 dos poemas de Ralph Waldo Emerson (con traducción de Miguel Grinberg): https://www.arcoiris.tv/scheda/it/88583/
1598: El 6.1.26 poema ‘Carta IV’ del libro ‘Cartas’ de Liliana Lukin: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/88598/
1599: El 7.1.26 poema ‘1936’ de Stephen Vincent Benet (con traducción de Miguel Grinberg: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/88613/
1600: El 7.1.26 dos poemas del libro ‘Góndola fúnebre’ de Tomas Tranströmer (con traducción de Roberto Mascaró): https://www.arcoiris.tv/scheda/it/88629/
Agradezco desde ya por la difusión, total o parcial, de esta reseña (con enlaces activos) y autorizo la incorporación de los videos a revistas-e, todo tipo de sitios web, redes sociales, etc.
https://www.arcoiris.tv/fonte/Rolando%20Revagliatti/
http://www.revagliatti.com
https://www.youtube.com/user/rolandorevagliatti/videos
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