martes, 9 de mayo de 2023
"Tomavistas' de Rolando Revagliatti
Información
Se encuentran disponibles gratuitamente para ser leídas, impresas o incorporadas a bibliotecas virtuales, blogs, etc., las ediciones electrónicas en PDF y en versión FLIP (Libro Flash) de “Tomavistas”, poemario de Rolando Revagliatti.
Hemos agregado enlaces de ida y vuelta desde el índice a los poemas y viceversa para una navegación más cómoda por el documento.
La edición cuenta con fotografías que ilustran la mayoría de los poemas.
Prólogo: Gerardo Lewin
Composición y armado de originales para esta 4ª edición (corregida):
Fernando Delgado.
Puede descargarse en
http://revagliatti.com/tomavistas_e.html
http://revagliatti.com/Act-26-08-22/Tomavistas-4ta.pdf
https://issuu.com/estquil/docs/tomavistas
Recordando al poeta Rafael Alberto Vásquez
Recordando al poeta Rafael Alberto Vásquez (1930-2020), a poco más de dos años de su fallecimiento.
Rafael A. Vásquez: sus respuestas y poemas
Entrevista realizada por Rolando Revagliatti
Rafael Alberto Vásquez nació el 11 de octubre de 1930 en Buenos Aires (ciudad en la que reside), la Argentina. Integró el Grupo Literario “Barrilete”. En 1966 formó parte del equipo que condujo “La Voz de la SADE” —Sociedad Argentina de Escritores— en Radio Municipal, con María Elena Walsh y Héctor Yánover; y en 1969, con Alicia Dujovne Ortiz y Nelly Candegabe, de la misma audición en Radio Nacional. Fue candidato a vocal por la lista “Movimiento Gente Nueva” en las elecciones para la conducción de la SADE en 1965, así como en 1975 lo fue por la lista “Agrupación Gremial de Escritores”. Con otros poetas, entre 1983 y 1986, fue integrante del “Grupo de los Siete”, editores de cuadernillos de poesía. Ha sido incluido, entre otras antologías, en “Buenos Aires dos por cuatro” de Osvaldo Rossler (Editorial Losada, 1967), “El 60” de Alfredo Andrés (Editorial Dos, 1969), “Generación poética del ‘60” de Horacio Salas (Ediciones Culturales Argentinas, Ministerio de Educación, 1975), “Dársena Sur. Selección de poetas argentinos contemporáneos” (Edición Servilibro, Asunción, Paraguay, 2004), “Legado de poetas. Poesía social argentina 1956-2006” de Roberto Goijman y Diego Mare (Ediciones Patagonia, 2007). Poemas suyos fueron incorporados al LP “Buenos Aires vuelta y vuelta” (1966) y a los CD “Buenos Aires, la noche” (2000), “Rita canta a los poetas” (2001), “Eduardo Baró. Urbango” (Bruselas, Bélgica, 2005). Publicó entre 1962 y 2011 los poemarios “La verdad al viento”, “Apuesta diaria” (Faja de Honor de la SADE 1964), “La vida y los fantasmas”, “La piel y la alegría”, “Hay sol en Buenos Aires”, “Cercos de la memoria”, “Ese sitio sin paz de la memoria”, “Explicaciones y retratos”. En 2003, la Secretaría de Educación del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires editó el cuadernillo “Ciclo de Poetas del 60. Rafael Alberto Vásquez”. En ese mismo año, Editorial Libros de Tierra Firme da a conocer su ensayo “Informe sobre Santoro” (Aproximación bio-bibliográfica sobre el poeta Roberto Jorge Santoro, con apéndice y antología).
1 — ¿Cómo nos armarías un boceto de tu transcurrir desde aquel primer 11 de octubre… hasta poco antes de la irrupción de “La verdad al viento”?
RAV — Nací en el barrio de Boedo, concurrí a la escuela primaria argentino-alemana Germania Schule, etapa durante la cual perseguía a mi madre para leerle poemas de una antología infantil que me habían regalado, y el secundario lo hice en el Colegio Nacional de Buenos Aires. A los quince años comencé a urdir poemas y fundé una “revista literaria” de pocas páginas, hecha a mimeógrafo, para vender en la misma división del Colegio, primero, y más adelante colocarla en librerías de la calle Viamonte, en cuyas inmediaciones estaba la Facultad de Filosofía y Letras. A fines de 1949 ingresé a la Facultad de Derecho y rendí las primeras materias. Fue recién en 1961 cuando después de aprobar una de tercer año, decidí abandonar la carrera. En 1950 trabajé unos meses como auxiliar administrativo en el Colegio Nacional: conocí a Manuel Antín, quien también trabajaba allí. Nos hicimos amigos, compartiendo estudios, salidas al cine y al teatro, y también la poesía, ya que Antín, antes de dirigir películas escribía poesía y dramaturgia. 1951 fue un año perdido, de marzo a diciembre, cumpliendo el servicio militar obligatorio en un cuartel de Ciudadela. Tres años después, en el nº 16 de la revista-libro “Buenos Aires Literaria”, soy publicado por primera vez: una nota bibliográfica de cinco páginas sobre tres libros de poesía aparecidos por entonces. En julio de 1955, en el nº 1 de la revista “Letras Mundiales”, se editan, en tres páginas, también por primera vez, poemas de mi autoría. En el mismo año en que abandono Derecho, en concurso organizado por la SADE y el Fondo Nacional de las Artes, fui uno de los veinte autores seleccionados para la edición de un libro con préstamo del Fondo. Uno de los jurados, Bernardo Ezequiel Koremblit, también director del área cultural de la Sociedad Hebraica Argentina, comenzó a reunirnos a los seleccionados y así fui conociendo a los escritores Luis Ricardo Furlan, Inés Malinov, Atilio Jorge Castelpoggi, Julio Arístides, Emma de Cartosio, Osvaldo Rossler, José Isaacson, con lo cual concluyó mi aislamiento. Además de esas reuniones, que no sé ya con qué periodicidad se hacían, recuerdo que Julio Arístides y José Isaacson conducían la FADRYGLI (Federación Argentina de Revistas y Grupos Literarios Independientes), con encuentros en un café de la calle Cerrito esquina Bartolomé Mitre. Y se organizaban lecturas de poemas, en la SADE, en un colegio, en Estímulo de Bellas Artes. Después, esta nueva forma de comunicación empalma con la creación del grupo Barrilete. Porque a Roberto Santoro también lo conocí en las escaleras de la Hebraica. Me lo presentó Furlan, que venía con él; y Santoro, con su libretita mágica llena de anotaciones, chistes, teléfonos y direcciones, supo darme el teléfono de otro poeta que yo quería conocer: Horacio Salas. El azar que interviene en la vida. Yo acostumbraba a cortarme el pelo en una vieja peluquería que estaba en la Avenida de Mayo entre las calles Chacabuco y Piedras, al lado de las oficinas del diario “La Razón”. Entre las revistas disponibles para los clientes que debían aguardar su turno, una tarde me puse a hojear un ejemplar de “Vea y Lea”, revista para todo público que compartía entonces una franja del mercado familiar con “El Hogar” y con “Mundo Argentino”: no sé si te suenan esos nombres… Todas ellas, además de chismes, notas de actualidad, fotos, traían algún cuento y algunos comentarios bibliográficos. El que me interesó, por la habilidad del cronista y por las trascripciones poéticas del libro comentado, era sobre el primero, “El tiempo insuficiente”, de un joven poeta, Horacio Salas. Esa conexión con su poesía dura hasta hoy: sigo admirando su estilo y continuamos la amistad. Pero no mucho después aquel encuentro sirvió para que Santoro me pidiera un poema para publicar en su revista mensual de ocho páginas, “El Barrilete”, iniciada en agosto de 1963. Y hacia fines del mismo año me convocó para integrar un grupo de trabajo literario que, además, se hiciera cargo de su revista, crecida en páginas que, con altibajos, idas y venidas de sus integrantes, duró hasta fines de 1974.
2 — Varias veces debí asentar en tu presentación el nombre de nuestra ciudad y la inscripción de tu pertenencia a la generación “del 60”. ¿Intentarías devolvernos tu visión de porteño de estos puertos, de tus “grados” de consubstanciación con sus barrios y problemáticas, y de qué ha sido o significado aquella generación poética?
RAV — Yo siempre sostuve que mi contacto con la ciudad tuvo sus peculiaridades. En razón del lugar donde vivía de chico con mis padres: Barrio Norte, después San Nicolás, no tuve calle ni “potrero”. Pero al crecer, siempre me gustó caminar las calles de la ciudad que quise y quiero. Con amigas o amigos o solo, era lindo recorrerla. Pero también por la poesía entró la ciudad: Evaristo Carriego, Jorge Luis Borges, Nicolás Olivari, José Portogalo, Baldomero Fernández Moreno, Raúl González Tuñón, Mario Jorge de Lellis. La ciudad también fue creciendo en mis poemas. En mi segundo libro, de 1964, “Apuesta diaria”, la última sección se llama “Buenos Aires en mí” y se cierra con el único poema largo que escribí en mi vida, que ocupa seis páginas y titulé “Canto confidencial a Buenos Aires”, con un epígrafe de Borges y que dedicara a Salas. Esa forma de situarme en la ciudad me hermanó con los otros poetas que integramos el Consejo de Redacción de la revista a la que me refiriera en mi respuesta anterior y que fuimos: Daniel Barros, Ramón Plaza, Miguel Ángel Rozzisi, Salas, Santoro, Marcos Silber y yo. Más otros que también la sintieron y vinieron al grupo, como Martín Campos, Alberto Costa, Alicia Dellepiane Rawson, Ana Fernández, Diego Jorge Mare, Miguel Ángel Páez, Carlos Patiño y Felipe Reisin. Aunque ciñéndome a la visión de tu pregunta, “porteño de estos puertos”, muy pronto quienes habitamos la ciudad nos perdimos el puerto, como entrada y salida de los grandes barcos. Recuerdo haber despedido a Martín Campos en la Dársena Norte, cuando se fue a Italia por varios años. Después sólo quedaron las salidas de aquellos barcos más chicos que partían, desde la Dársena Sud, hacia Colonia o Montevideo en la República Oriental del Uruguay. Y los aliscafos con el mismo destino. Pero el puerto en sí fue una nostalgia para generaciones anteriores. En el tema generacional, de repente mis coetáneos o los poetas cinco años más jóvenes, nos encontramos con una pertenencia casi impuesta —pero aceptada— de integrar la Generación del 60. Antonio Requeni en diversas notas, Alfredo Andrés (“El 60”), Horacio Salas (“Generación poética del 60”), comenzaron a hablar de esta generación. Algo que resultó cierto. Por las fechas de publicación de nuestros libros, por el estilo más directo y conversacional, por el acercamiento al mundo del trabajo, también por la ciudad recorrida, los primeros libros de cada uno mostraban esos factores aglutinantes. Mucho después, en 1990, apareció “El 60, poesía blindada” (Los Libros de Gente Sur), con selección de Rubén Chihade y María del Carmen Suárez y un valioso prólogo de Ramón Plaza; más una lista de ciento cincuenta poetas, setenta publicaciones de la época y una veintena de poetas antologados. Aunque el proyecto de continuar la muestra se frustró, es otra obra para consultar.
3 — Allá lejos en el tiempo, en dos oportunidades, integrando listas de conducción, te involucraste en la disputa por promover cambios en la cuestionada Sociedad Argentina de Escritores. Además, fuiste co-conductor de dos programas radiales, que se llamaban nada menos que “La Voz de la SADE”. ¿Qué SADE prevalecía por entonces? ¿Qué proponían en 1965 y en 1975 los perdidosos movimientos que integrabas? ¿Cómo ha proseguido tu vinculación con las instituciones gremiales?
RAV — Es cierto. Desde la revista “Barrilete” abogamos por “cambiar” la SADE. E incitábamos a que los jóvenes poetas se asociaran, para poder tener voz y voto en las elecciones. Por supuesto, en esas dos ocasiones salimos últimos. Pero buena cantidad de escritores nos votaron. Y el esfuerzo, los ideales que sosteníamos y el trabajo compartido fueron distintos, sobre todo por las épocas y por los resultados que se dieron a posteriori. En 1965 la lista del “Movimiento Gente Nueva” proponía, en primer término, “la profesionalización de la actividad del escritor mediante una eficaz y dinámica estructura de la SADE como organismo gremial”. Y vale la pena trascribir los nombres de quienes éramos candidatos. Titulares: Pedro Orgambide, Alberto Vanasco, Dalmiro Sáenz, Juan José Sebrelli, Luis Ricardo Furlan, Antonio Requeni, Germán Rozenmacher, Juan José Saer, Ariel Ferraro, Esteban Peicovich, Federico González Frías, Arnoldo Liberman y Alberto Luis Ponzo. Suplentes: Roberto Santoro, Horacio Salas, Marcos Silber, Héctor Yánover y Rafael Alberto Vásquez. Asesores Letrados: Santiago Bullrich y Vicente Zito Lema. Pero pese a diferencias ideológicas y gremiales me parece útil consignar qué escritores integraron la lista que ganó y condujo la entidad en el período 1965/1967. Titulares: Córdova Iturburu, Ulyses Petit de Murat, Lisandro Galtier, María Angélica Bosco, Osvaldo Rossler, Florencio Escardó, Beatriz Guido, Gustavo García Saraví, Bernardo Ezequiel Koremblit, José Luis Lanuza, Sixto Pondal Ríos, César Rosales, María de Villarino. Suplentes: Julio Arístides, Juan José Ceselli, Ezequiel de Olazo, María Elena Walsh y Emilio Zolezzi. Todos nombres de peso. Ahora voy a los hechos posteriores. Lo positivo: abrir el juego a los jóvenes. En octubre de 1965 se creó en la SADE la Comisión de Literatura Nueva, que integramos César Rosales y María Elena Walsh por la Comisión Directiva y Abelardo Castillo, Arnoldo Liberman, Carlos Moneta Testa, Rafael Felipe Oteriño, Romilio Ribero, Salas, Vanasco y yo, por “los jóvenes”. ¿Qué ocurrió después? El golpe de estado en 1966 del general Onganía, uno más en la larga lista de los que me tocó sufrir, que desplazó al gobierno constitucional del presidente Arturo Illia. La conducción de la SADE trató de adecuarse, a su manera, a la situación institucional, lo que motivó, el 29 de agosto de 1966, mi extensa y detallada renuncia a aquella comisión. Mientras tanto, como mencionás, mi designación entre abril y junio de 1966 para conducir —con María Elena Walsh y Yánover— la audición “La Voz de la SADE” por Radio Municipal. Ciclo suspendido de improviso por la emisora el día que íbamos a reiniciarlo, en el mes de julio. Pero antes de este final un poco turbio y desprolijo quiero volver sobre uno de los recuerdos más felices de entonces. Un acto que organizamos, aireando un poco las vetustas conferencias de la vieja casa de la calle México, haciendo entrar el tango a la SADE. Ese acto se hizo el 16 de noviembre de 1965, con la denominación de “Poesía y Tango”, y consistió en una lectura de poemas dichos por Anadela Arzón, Susana Rinaldi, José María Gutiérrez y Rodolfo Relman, y en un pequeño concierto de tangos que interpretó el Cuarteto de Tango Contemporáneo de Alberto Núñez Palacio. Yánover, que mantuvo el hilo conductor del acto y los comentarios entre poemas, puntualizó que se trataba de “un homenaje a los grandes viejos, a los maestros de nuestra generación”. Y también dijo: “No creemos en los ostracismos políticos de los poetas, creemos en la poesía”. Los poemas que se leyeron fueron: “El salón Lacavour” de Enrique Cadícamo; “Justo el 31” de Enrique Santos Discépolo; “Panegírico a Nuestra Señora de Luján” de Ricardo Molinari; “El ligador” de Felipe Fernández (Yacaré); “Guarda de ómnibus” de Celedonio Flores; “Barrio Once” de Carlos de la Púa; “El Rosedal” de Homero Manzi; “Letanía del domingo” de Horacio Rega Molina; un fragmento de “Bajo la Cruz del Sur” de José Portogalo; “Elogio un poco cursi a las chicas de Flores” de Luis Cané; “A un buzón del barrio céntrico” de Gustavo Riccio; “Antiguo almacén ‘A la Ciudad de Génova’” de Nicolás Olivari; “Profesoras de piano y solfeo” de Fernández Moreno; “Los ladrones” de Raúl González Tuñón; y “El tango” de Jorge Luis Borges. La enumeración es índice suficientemente claro de los fines que se pretendieron con ese acto. No sólo tocar tangos en la SADE sino escuchar poemas vitales, ciudadanos, solidarios; algunos, de poetas olvidados en ese ámbito. Y hay que reconocer que fue mucha gente y que se premió a todos con cálidos y prolongados aplausos. La otra “aventura” electoral para ganar la SADE fue en setiembre de 1975. Copio la lista. Titulares: Elías Castelnuovo, Bernardo Kordon, David Viñas, Roberto Santoro, Alberto Luis Ponzo, Rafael Alberto Vásquez, María Rosa Oliver, Iverna Codina, Humberto Costantini, Héctor Borda Leaño, Carlos Alberto Brocato, Alberto Costa, Luciana Daelli. Suplentes: Guillermo Harispe, Martín Campos, Hugo Di Taranto, Isidoro Blaisten, Hebe Benasso, Nyra Etchenique, Simón Kargieman, Lubrano Zas, María Cristina Taborda y Liliana Heker. La lista, “Agrupación Gremial de Escritores”, eligió estos lemas: “Por una SADE al servicio de los escritores. Por una literatura al servicio del pueblo. Por la constitución del Frente de Trabajadores de la Cultura.” De esta lista y de los grupos de escritores que la apoyaron, el golpe de marzo de 1976 y la dictadura aberrante que lo mantuvo en el poder alimentó agendas de exiliados y de desaparecidos. Con esta historia atrás no me quiero extender respecto de los actuales gremios de escritores. Apenas mencionar que mi pertenencia a la SADE, a la que me asociara en diciembre de 1962, a poco de publicar mi primer libro, terminó con mi renuncia, en febrero de 2000. Luego comenzó mi acercamiento a la Sociedad de Escritoras y Escritores de la Argentina (SEA), a la que me asocié en julio de 2007 y a la que sigo vinculado.
4 — Lleguemos al “Grupo de los Siete”. Los otros seis: Rubén Chihade, Alicia Dellepiane Rawson, Rubén Derlis, María del Carmen Suárez, Oscar González, Norma Pérez Martín. ¿Sabrás que el cuadernillo de 14 páginas, en buen estado, editado en 1984, cuyo título es “Siete contra la desesperanza”, con comentarios de Graciela Maturo y Antonio Requeni, se encuentra a la venta por $ 100.- en Mercado Libre? A muchos años estamos de aquel cuadernillo y de aquella posición. ¿Rememoramos al Grupo? ¿Y cómo andamos con la esperanza?...
RAV — Primero debo hacerte una aclaración. El “Grupo de los Siete” se armó a mediados de 1983, luego de una charla en el café “Tortoni”, pero los integrantes iniciales fuimos Chihade, Derlis, Oscar González, Carlos Massetti, Roberto Selles, María del Carmen Suárez y yo. La presentación pública se hizo el 16 de noviembre con una lectura de poemas en el café “La Poesía”, Chile 502 esquina Bolívar. Massetti duró poco, entonces se incorporó Alicia Dellepiane Rawson. Después se fue Roberto Selles y convocamos a Norma Pérez Martín. En 1986, en lugar de Alicia Dellepiane Rawson y María del Carmen Suárez se incorporaron Carlos Penelas y Susy Quinteros. Y así quedó hasta 1987, en que el grupo se disolvió. En casi cuatro años, además de reuniones y lecturas, no sólo en esta ciudad sino también una en la “Casa del Poeta” en La Plata y otra en la ciudad de Mercedes, provincia de Buenos Aires, publicamos varios cuadernillos de poesía. En el primero, que se denominó llanamente “Grupo de los 7”, se decía: “Y los que ahora formamos el Grupo de los 7 recuperamos la convicción de que el aislamiento —el mero trabajo individual— no es sino la expresión empobrecedora del poeta que la persecución, el exilio y el miedo no lograron matar en cada uno de nosotros. Y decidimos reunirnos para elaborar objetivos y trabajos comunes, para expresarnos como seres sociales de una generación que aun sostiene en alto sus banderas de libertad, y la convicción de que la poesía es una disciplina creadora que contribuirá a ennoblecer el futuro.” Esos trabajos comunes se reflejaron en cinco cuadernillos: “Siete poetas en la calle del agujero en la media” (homenaje a Raúl González Tuñón); “Siete poetas contra la desesperanza” (ratificando la democracia y la libertad recuperadas); “Siete poetas y un rayo misterioso” (evocación de Carlos Gardel); “Siete poetas y el crimen fue en Granada” (homenaje a Federico García Lorca); “Siete poetas y la América invisible” (fijando nuestra pertenencia americana). También, entre medio, una carpeta —“Contracuerpos”— con siete poemas ilustrados por seis artistas plásticos. El grupo fue —para mí— una valiosa experiencia y un aporte real que me demostró la posibilidad del trabajo común con otros poetas conocidos. Por lo menos, “conocidos” por nuestra avidez lectora de poesía. Ignoraba cómo nuestra obra —a través de ese cuadernillo que mencionás— pudo valorizarse tanto en el mercado informático. Tengo el mejor de los recuerdos de todos aquellos compañeros, con quienes me veo ocasionalmente, con la excepción de Chihade, que se nos murió antes de tiempo. En cuanto a la esperanza, anda bien, hemos cumplido treinta años de gobiernos elegidos por el pueblo, quienes tienen mi edad no lo hubiéramos creído…
5 — “Rita canta a los poetas” lo he escuchado muchas veces. Y algunos, como vos, Rafael, como Yoli Fidanza, han tenido la satisfacción de ser musicalizados por Rita Paolucci (añadamos que en el CD fueron interpretados también textos de Alfonsina Storni, Carmen Conde, Jorge Luis Borges y Gabriela Mistral, con recitación a cargo de Ariel Osiris).
RAV — Quienes supimos gustar a los poetas del tango, como Manzi, o del folklore, como Manuel J. Castilla, y luego a cantautores como Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina, sabemos que no hay nada mejor que el “letrista” de calidad que escribe una canción, sea o no también el autor de la música. A propósito, cito un nombre solo, relegando a los que se atropellan en la memoria, porque olvidarme de uno solo sería injusto. Una vez aclarada esta prioridad, para mí insuperable, voy a los poetas y músicos que han sabido dotar de otra vida a algún poema. Rita Paolucci, a quien conocí en 1964, es una excelente creadora, ejecutante y cantante que musicalizó —entre muchos otros— varios temas míos. También Hugo Pardo y Eduardo Baró lo hicieron en algún caso, pero fue Rita la más generosa y perseverante. ¿Qué puedo decirte? Primero la extrañeza, la rara sensación de que la voz de uno tenga otra entonación, una cadencia, una armonía distinta. Y luego la alegría insuperable de que te hayan elegido, de que un poema, por la magia del sonido y la música, pueda volar hacia otro público.
6 — Del año en que vos naciste hay un tango en la voz de Tita Merello —“Yo soy del treinta, yo soy del treinta, cuando a Irigoyen lo embalurdaron…, cuando a Carlitos se lo llevaron…, cuando a Corrientes me la ensancharon…”—, cuya letra es del actor Héctor Méndez y la música es de Aníbal Troilo.
RAV — Creo que das en el clavo cuando citás el tango “Yo soy del 30”, porque sería fácil antologar una guía barrial y musical de Buenos Aires. “Barrio de tango” o “Mano blanca” en Pompeya, gracias a Manzi. Y en el centro, “Corrientes y Esmeralda” de Celedonio Esteban Flores. O “El 45” de María Elena Walsh. O “Viejo Tortoni” de Héctor Negro y Eladia Blázquez. Aquí me detengo, para no aburrir. No me acuerdo de la calle Corrientes angosta, aunque sí de que el sentido del tránsito era inverso, venía del bajo hacia la Chacarita. Tampoco recuerdo la construcción del obelisco, inaugurado en 1936, pero sí los tranvías, en los que viajaba con mis padres. Y, por supuesto, los cambios en la calle Florida, la desaparición de las grandes tiendas departamentales, como “Harrod’s” y “Gath y Chaves”, los bancos que coparon el centro. En fin, la modificación de mi pequeño paisaje cotidiano. A veces uno se ve como un sobreviviente en la ciudad querida.
7 — El nieto del poeta Martín Campos ha mantenido una charla con vos y fue reproducida en http://alcielounbarrilete.blogspot.com.ar/2014/08/entrevista-rafael-vasquez-informes.html. Allí el lector podrá impregnarse del espíritu de los “Informes” de esa revista que tanto solemos evocar, con sus dos títulos, “El Barrilete” o “Barrilete”. Me entero de que conservás un amplio archivo. Y esto me remite a una cena de fin de año que había organizado la Asociación de Poetas Argentinos, en la que la entidad te agradece públicamente por una donación que habías hecho a la hemeroteca. ¿En qué consistió la donación? ¿Puede ser que a la hemeroteca de APOA le hayan puesto tu nombre?
RAV — Con Pablo Campos —nieto de Martín— nos conocimos cuando presenté mi último libro, en octubre de 2011. Desde entonces nos vemos cada tanto, por sus indagaciones sobre el grupo y la revista “Barrilete” y quienes fuimos compañeros de su abuelo. Una tarde, es cierto, me grabó en casa sus preguntas y mis respuestas. El armado de la nota fue generoso porque incluyó las portadas de varios “Informes” y mis poemas incluidos en ellos. En cuanto a los “títulos” de la revista, durante los primeros cinco números que editó Roberto Santoro solo (aunque su madre figuraba como “Secretaria”) se llamó “El Barrilete”. Al conformarse el grupo se decidió suprimir el artículo, por lo que —desde el nº 6 hasta el final— la revista se llamó “Barrilete”. Lo del archivo es cierto. Por mi continuidad, por ser mi casa sede de las reuniones durante mucho tiempo, por mi temperamento ordenado, fui guardando anotaciones, material, noticias, algunas pocas colecciones de la revista, y siempre que me lo requirieron facilité su acceso a quienes quisieran conocer la historia del grupo. Una vez, ya no recuerdo cuándo, les di una colección de “Barrilete” a Cayetano Zemborain y a Silvia Pastrana, que conducían la Asociación de Poetas Argentinos. APOA le dio a esa donación un valor que yo no creí que tuviese y por ese motivo su copiosa hemeroteca pasó a llamarse con mi nombre desde el 11 de diciembre de 1999. ¿Por qué esta fecha cierta? Porque coincide con la cena de fin de año de la entidad en que me entregaron una bandeja de metal con la inscripción. Y también porque (gracias a mis archivos) conservo la fotografía del momento en que Jorge Calvetti me entregó ese regalo. Que fue doble, porque, aunque yo no tenía amistad con este gran poeta, él recordó haberme premiado un conjunto de poemas en un concurso de 1986, algo que me desconcertó y me alegró.
8 — En una oportunidad te comenté que había mantenido correspondencia con un poeta de nuestra provincia de Córdoba, también llamado Rafael Vásquez —autor, por ejemplo, de “En escorzo” (1998), “Esclusas”, “Timbal ultravioleta” (ambos de 2000)—. Y esto lo ligo con que alguna vez comenzaste a firmar retirando tu segundo nombre. ¿A qué se debió tu decisión?
RAV — Es curiosa la anécdota. De repente te enterás que tenés un homónimo en otra provincia, que además es poeta y de quien no sabés absolutamente nada. Un par de veces me hablaron de él, pero fuiste vos quien —a mi pedido— me pasaste su dirección, en Villa Allende, provincia de Córdoba. Como no recordaba cuándo había sido, también gracias a mis archivos (pero esta vez de la computadora), encontré que mi intento de comunicación fue por correo, con unas líneas del 4/6/2003 y mi libro “Cercos de la memoria”. No tuve respuesta alguna, así que la incógnita permanece. Ignoro si el correo perdió mi envío o el destinatario lo traspapeló. La decisión de quitar mi segundo nombre —Alberto— en la firma de lo que escribo se debió sólo a aligerar el apelativo. Ya lo había hecho antes Roberto Santoro. Así que desde “Cercos de la memoria” (1992) firmo lo que publico: Rafael Vásquez. No hubo algo más profundo, por lo menos en lo consciente. Y el único que cada tanto me lo recrimina al vernos, es el gran poeta y amigo Antonio Requeni. Venga o no al caso quiero mencionarte —sin ánimo de comparación— que uno de mis poetas preferidos, Baldomero Fernández Moreno, firmó después “B. Fernández Moreno” y al final lisa y llanamente “Fernández Moreno”. Y llegó a escribir un breve poema al respecto, que comienza (lo cito de memoria): “Me borré el doctor / hace mucho tiempo. / Borré la inicial / de mi nombre feo.”
9 — Fuiste publicado en el número 10 de la renombrada “Cormorán y Delfín” —en la que habían constado estos subtítulos: Revista Internacional de Poesía; Mar – Poesía – Buenos Aires – Mundo; Revista Planetaria de Poesía—, dirigida por Ariel Canzani D. (nº 1, en 1964 – nº 28/29, diciembre de 1972). ¿Conociste, lo trataste a Canzani, ese poeta que durante más de veinte años recorrió el mundo como capitán de ultramar navegando a bordo de buques mercantiles argentinos?
RAV — Creo que la vida diaria no me alcanza para revolver y releer tanta publicación que guardo en mi biblioteca. Entre otras, esta revista valiosísima de los 60. Guardo los números 1 a 16 y me fui a hojear algunos. ¿Por qué interrumpí su compra, entre 1968 y 1972, cuando dejó de aparecer? Realmente no lo sé. A Canzani lo conocí, hablamos alguna vez, pero no lo traté tanto y su recuerdo, desgraciadamente, se difumina en la memoria. Al regresar al número 10 de “Cormorán y Delfín” (octubre de 1966), evoqué mejor la circunstancia. Fue una publicación de parte del grupo “Barrilete” de entonces: Alicia Dellepiane Rawson, Roberto Jorge Santoro, Anadela Arzón, Alberto Costa y yo. Un par de páginas antes, va también Marcos Silber. Te reitero: fue una de las mejores revistas de poesía de la década del sesenta.
10 — Dice Borges en el prólogo de “Del amor y los otros desconsuelos” de Gustavo García Saraví: “Coleridge escribió que los hombres nacen aristotélicos o platónicos. Para el aristotélico, lo verdadero son los individuos, las circunstancias, lo temporal; para el platónico, los géneros, lo que de algún modo persiste bajo las apariencias mudables. A este segundo estilo de intuir corresponden la imaginación y la obra de Gustavo García Saraví.” ¿A qué estilo de intuir te parece que respondés?...
RAV — Supongo que me quedo con el Borges que prologa muy brevemente a Evaristo Carriego en 1950, pero ésta puede ser una respuesta apresurada, ya que no ubico el prólogo que citás ni esa obra de García Saraví. Que fue premio “La Nación” con un libro de sonetos que llamó “Con la Patria adentro”, título que mereció alguna broma en una revista de la época. Libro que tengo, es de 1964, pero tampoco conservo fresca la memoria poética de su obra para opinar. Salvo de sus sonetos, que eran excelentes. En cuanto al corazón de tu pregunta, pienso que mi intuición respondería a un modelo aristotélico, aunque descreo de los encasillamientos.
11 — ¿Tenés libros que releas cada tantos años? ¿Subrayás frases o párrafos, versos o estrofas?
RAV — Toda mi vida he marcado en los libros de narrativa y de teatro párrafos y frases. Y en los de poesía, poemas, versos y estrofas. El libro que no tiene marcas es porque no se llevó bien con mi sensibilidad. Eso sí, siempre lo hice con lápiz, como si pudiera permitirle a un lector posterior hacer borrón y cuenta nueva. Sobre libros que releo, te diré que organicé mis bibliotecas temáticamente: unas para poesía, otras para narrativa, otra para teatro y otra para ensayo. Dentro de cada tema, alfabéticamente por autor; lo que me permite encontrar un libro con cierta facilidad. Pero más a mano, en un estante cerca de mi mesa de escribir, tengo determinados poetas para releer: Fernández Moreno, Mario Jorge de Lellis, Luis García Montero, Yadi María Henao, Leonardo Martínez, Carlos Marzal, Néstor Mux, Idea Vilariño, Jorge Paolantonio, Antonio Requeni, Marcos Silber, Paulina Vinderman, Máximo Simpson, Horacio Preler, Laura Yasan. Y es un sector que admite incorporaciones y cambios.
12 — No sé si sos futbolero; lo seas o no, se me ocurre proponerte la formación de dos equipos, desde luego, conformado por once, mujeres y hombres (de todos los tiempos): una selección internacional de poetas y otra selección internacional de narradores.
RAV — Paradoja de mi existencia futbolera. Desde la escuela me gustó jugarlo, pero siempre fui malo, nunca tuve dominio de la pelota. Pero seguí jugando, cada tanto, entre compañeros o amigos, generalmente como defensor. Simpatizante desde la infancia de River Plate, pero no “hincha”. En toda mi vida fui a ver un solo partido, un amistoso River-Peñarol. Odio la violencia y sobre todo a las barras bravas. Durante el último campeonato mundial vi todos los partidos de la Argentina y algo de otros. Me gustó el equipo. Ahora, elegir una selección internacional de escritores sería azaroso y tal vez injusto. Podré escribir once nombres y acaso arrepentirme cuando esto se publique. Pero voy a complacerte y no será una novedad sino algo que viene de mis respuestas anteriores. Poetas: Pedro Salinas, Miguel Hernández, Federico García Lorca, Manuel J. Castilla, Baldomero Fernández Moreno, Jorge Luis Borges, Pablo Neruda, Raúl González Tuñón, Horacio Salas, Marcos Silber, Wislawa Szymborska. Once nombres de narradores: Emilio Zola, Georges Simenon, Antón Chéjov, Simone de Beauvoir, Humberto Costantini, Gabriel García Márquez, Milan Kundera, Juan Marsé, Alberto Moravia, Juan Carlos Onetti, Mario Vargas Llosa. Pero para estar en paz con mi conciencia, te diré que en mi juventud leí más teatro que narrativa; y si abandonamos la parábola futbolera querría agregarte otra selección, la de los dramaturgos. Que enumeraría así: William Shakespeare, Jean Anouilh, Albert Camus, Federico García Lorca, Gabriel Marcel, Arthur Miller, Eugene O’Neill, Luigi Pirandello, Armand Salacrou, Jean-Paul Sartre, Tennessee Williams.
13 — ¿Nos despedimos con algo que no conste en tu presentación curricular?
RAV — Un día de 1970, no recuerdo de qué mes, me llamó por teléfono Alberto Gibelli, actor y director del Teatro Libre “Florencio Sánchez” de la ciudad de Rojas, provincia de Buenos Aires, derivado por Horacio Salas, para contarme sobre un proyecto que estaban armando: un espectáculo de tango y poesía, que interpretara a la ciudad y mezclara textos de viejos y jóvenes poetas. Venían ya con poemas elegidos de Jorge Luis Borges, Nicolás Olivari, Carlos de la Púa, Felipe Fernández (Yacaré), Enrique Cadícamo, Ernesto Sábato, Raúl González Tuñón, Oliverio Girondo, Leopoldo Marechal. Traían además la creación y la interpretación musical de Alberto Garralda, ex bandoneonista de la orquesta de Alfredo Gobbi. Querían incorporar a poetas de la generación del sesenta. Y así fue que nos sumamos Eduardo Romano, Juan Gelman, Alberto Szpunberg, Alberto Costa, Jorge B. Rivera, José Peroni, Abelardo Castillo, Luis Luchi, Salas, Rodolfo Alonso y yo. Eligieron uno, dos o tres poemas de cada uno. Para la apertura y el cierre tomaron un poema mío, “No pasa nada”, y decidieron llamar al espectáculo “Aquí no pasa nada”. Organizaron cuatro funciones en nuestra ciudad, dos en octubre y dos en noviembre de 1970, en la Sala “Theatron” de la avenida Santa Fe 2450. Los poemas, bien dichos y jugados por los tres actores y una actriz del grupo teatral, más la música de Alberto Garralda, otorgaron un marco distinto y eficaz a la poesía. Fue una experiencia inolvidable, que cerraron luego invitándonos al estreno en la ciudad de Rojas, con un agasajo posterior.
Rafael A. Vásquez selecciona poemas de su autoría para acompañar esta entrevista:
LA CACERÍA DEL SOL
El sol sabe seguirte para adentro
atraviesa tu continuada fuga
clava
una espina de luz en medio de tus ojos
y se tiende contigo
para darle a tu cuerpo
la apariencia perfecta del verano.
Cuando te encuentra
sé que le crecen manos
y despega las nubes por donde acaso viajas.
Entonces
cuando el amor te cierra los ojos
el último destello de sol
es una chispa viva debajo de tus párpados
que te suelta el silencio a medianoche.
(de “La piel y la alegría”)
*
NO PASA NADA
Aquí no pasa nada.
Es el país, la parte que nos toca,
la imagen que este tiempo nos desvive.
No pasan grandes cosas.
Muere gente
de muerte natural todos los días.
Hay huelgas, pero en orden.
De vez en cuando, es cierto, renuncia un funcionario.
Pero no pasa nada.
La calle, el eco suelto
nos dice el fútbol, la vergüenza
y el costo de la vida.
Nos insulta despacio, como un tango,
nos achica el país
hasta este barrio
dividido
que es todo Buenos Aires.
Nos deja discutiendo en una esquina
porque es tarde
y aquí no pasa nada.
(de “La vida y los fantasmas”)
*
ME ACUSO
“Porque me duele si me quedo
pero me muero si me voy”
María Elena Walsh
(“Serenata para la tierra de uno”)
No puedo imaginar
este final de invierno en otro sitio.
Ni cambiar soledades, afectos o paisaje.
Elijo esta crueldad de no mirarnos,
de sufrir la ciudad,
de los primeros gritos que despiertan.
Cómo hiere el exilio es lo que ignoro.
Porque tardan las cartas.
O se callan.
Y los amigos nos desencontramos.
Ahora que hasta el aire se nos cambia
quiero reconocer: no fui valiente.
No di la otra mejilla
ni grité la injusticia por las calles:
lo dije en mis poemas.
Me acuso de esta voz sin resonancia.
Me acuso de estar vivo.
(de “Cercos de la memoria”)
*
MEMORIA DE SANTORO
a Roberto Santoro, poeta y amigo.
Secuestrado el 1º. de junio de 1977.
Desaparecido.
Han pasado los años.
No ha cambiado tu cara en el recuerdo:
la ventaja maligna de la ausencia.
Cada vez que me llaman y repito la historia
el tiempo se hace trizas en un vidrio empañado.
Y aparecen las fotos que no se muestran nunca,
los amigos, los libros, el café, las raíces
del barrio que sostuvo las voces de tu vida.
Aquel diálogo inútil —saber qué nos decíamos—
es una adivinanza que pierde su sentido.
Para la muerte no hay categorías,
pero la duda, el cuándo, los adioses sin fechas,
los supuestos más tristes desde un momento aciago
como el motor de un auto que parte hacia la nada,
no dejaron un punto final, sólo un suspenso.
Pasaron veinte años desde un viejo poema
que te escribí con culpa.
Más años todavía desde que te llevaron:
esa cuenta la cargan tu mujer y tu hija.
Yo apenas me confundo la sombra de tu abrazo
pero me sé tus versos
y te cuido ese sitio sin paz de la memoria.
(de “Ese sitio sin paz de la memoria”)
*
GENEALOGÍA
Mi padre no me hablaba de su padre o su abuelo
y yo no fui el curioso rastreador del silencio.
No supe indagar sombras ni fantasmas
porque bastaba el rito de ignorarnos.
Y estaba el sol.
Era difícil conversar conmigo.
Tal vez por eso las palabras
se fueron despertando en mi escritura.
La muerte lo llevó de madrugada,
sin despedida y sin explicaciones,
no me sirvió siquiera de experiencia.
Volver hacia otro tiempo ya no cabe:
del pasado se vuelve sin testigos.
(de “Explicaciones y retratos”)
*
FOTOS
Miro una serie de viejas fotos de una nena.
Son pruebas de retratos, actitudes distintas y sonrisas.
El fondo oscuro, algún objeto a mano,
una sombrilla, un libro,
poses sencillas que el fotógrafo guiaba
para encontrar la toma exacta
que complaciera a toda la familia.
Tiene cinco años esa nena. O cuatro.
Sólo una vez reconozco sus rasgos,
apenas,
aquel gesto que durará en su cara
para enamorarme.
Nada del futuro entonces,
nada del misterio que hará venir su vida
hasta mi encuentro.
Todavía
los años la embellecerían hasta la madurez.
Pérdidas y ganancias, hijos, un nieto,
cuántas expectativas imposibles de discernir.
Algo puede nublarse en mis ojos:
la culpa de no hacerla más feliz.
(Inédito)
*
Entrevista realizada a través del correo electrónico: en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Rafael A. Vásquez y Rolando Revagliatti, agosto 2014.
http://www.revagliatti.com/cicloliv9.html
http://www.revagliatti.com/030714.html
http://www.revagliatti.com/990819.html
Rafael A. Vásquez falleció el 25 de agosto de 2020.
lunes, 10 de abril de 2023
200 Videos grabados por Rolando Revagliatti
200 Videos grabados por Rolando Revagliatti, subidos a su canal en YouTube y gentilmente incorporados a la plataforma https://www.arcoiris.tv/ por su director, con quien Revagliatti no tiene contacto directo.
https://www.arcoiris.tv/fonte/Rolando%20Revagliatti/
1: El 4.10.22 poemas del libro ‘Con / Notaciones’ de Simón Esain:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/46718/
2: El 4.10.22 poemas del libro ‘Ripio’ de Rolando Revagliatti:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/46719/
3: El 4.10.22 poemas de Rita Kratsman:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/46720/
4: El 5.10.22 poemas del libro ‘Sostiene lo que’ de Laura Ponce:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/46772/
5: El 5.10.22 poemas de la antología personal ‘Andariveles’ de José Emilio Tallarico:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/46773/
6: El 5.10.22 fragmento de la novela ‘El recurso de la noche’ de Guillermo Fernández: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/46774/
7: El 6.10.22 poemas del libro ‘Hacia los costados del silencio’ de Eleonora D’Alvia:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/46821/
8: El 6.10.22 poemas del libro ‘La punta del ovillo’ de David Antonio Sorbille:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/46822/
9: El 6.10.22 poemas del libro ‘De los insolentes fantasmas’ de Ana Romano:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/46823/
10: El 7.10.22 poemas del libro ‘El bazar de los elefantes rotos’ de Amalia Pérez:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/46865/
11: El 7.10.22 poemas del libro ‘Desvelos de triángulos’ de Amelia Arellano:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/46864/
12: El 7.10.22 poemas de Susana Szwarc:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/46866/
13: El 8.10.22 poemas del libro ‘Aquí, donde los árboles caminan’ de Silvia Guiard:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/46911/
14: El 8.10.22 poemas del libro ‘Sala de espera’ de Santiago Espel:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/46912/
15: El 8.10.22 sonetos del libro ‘Insurrección de los valles’ de Marcelo Sutti:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/46913/
16: El 9.10.22 poemas del libro ‘Insurrección de los valles’ de Marcelo Sutti:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/46944/
17: El 9.10.22 poemas de Julio Huasi:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/46945/
18: El 9.10.22 poemas del libro ‘Conversación con el pez’ de Juan Carlos Moisés:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/46946/
19: El 10.10.22 poemas de Gustavo Tisocco:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/46973/
20: El 10.10.22 poemas de Emmanuel Cassanese:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/46974/
21: El 10.10.22 poemas de Eduardo Espósito:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/46975/
22: El 11.10.22 poemas del libro ‘Hubo un alud nuevamente en el valle’ de Eduardo Carlos Robino: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/47022/
23: El 11.10.22 poemas del libro ‘La casa en la ola’ de Diego Saravia Tamayo:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/47023/
24: El 11.10.22 poemas de Daniel Rafalovich:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/47024/
25: El 12.10.22 poemas del libro ‘Luciflor o La sangre’ de Carlos Cúccaro:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/47066/
26: El 12.10.22 poemas del libro ‘Ciudad demolida’ de Alejandra Pultrone:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/47067/
27: El 12.10.22 poemas del libro ‘El pan de la rabia’ de Santiago Espel:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/47068/
28: El 13.10.22 poemas de Liliana Bellone:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/47114/
29: El 13.10.22 poemas del libro ‘El viento que hay acá afuera’ de Juan Carlos Moisés:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/47115/
30: El 13.10.22 estrofas del libro ‘La vuelta de Martín Fierro’ de José Hernández: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/47116/
31: El 14.10.22 otras estrofas de ‘La vuelta de Martín Fierro’ de José Hernández: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/47159/
32: El 14.10.22 poemas de Fabián O. Iriarte:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/47160/
33: El 14.10.22 poemas del libro ‘La precisión de la fiebre’ de Eduardo Senac:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/47161/
34: El 15.10.22 fragmento de la novela ‘Cara al viento como un león’ de Daniel Barroso: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/47208/
35: El 15.10.22 fragmento de la novela ‘Hoy que he vuelto del exilio’ de Antonio Ramón Gutiérrez: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/47209/
36: El 15.10.22 poemas de Alicia Gallegos:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/47210/
37: El 16.10.22 poemas de Pedro Donángelo:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/47248/
38: El 16.10.22 poemas del libro ‘Obras completas en verso hasta acá’ de Rolando Revagliatti: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/47249/
39: El 16.10.22 poemas de Norberto Barleand:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/47250/
40: El 17.10.22 poemas de María del Carmen Colombo:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/47281/
41: El 17.10.22 poemas de Luis Benítez:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/47282/
42: El 17.10.22 poemas de Claudio LoMenzo:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/47283/
43: El 18.10.22 poemas de Carlos Norberto Carbone:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/47338/
44: El 18.10.22 poemas de Jorge Gómez Jiménez:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/47339/
45: El 18.10.22 poemas de Hugo Toscadaray:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/47340/
46: El 19.10.22 poemas de Susana Cabuchi:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/47380/
47: El 19.10.22 un poema de Paul Guillén:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/47381/
48: El 20.10.22 poemas de Luis Raúl Calvo:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/47428/
49: El 20.10.22 poemas de Javier Galarza:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/47429/
50: El 21.10.22 poemas del libro ‘Poemas impugnados’ de Claudia Schvartz:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/47473/
51: El 21.10.22 poemas de Fernando Delgado:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/47474/
52: El 22.10.22 poemas del libro ‘La crencha engrasada’ de Carlos de la Púa:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/47498/
53: El 22.10.22 poema ‘Querencia’ de Yamandú Rodríguez:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/47499/
54: El 23.10.22 dos narraciones breves de Liliana Aguilar:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/47516/
55: El 23.10.22 poemas del libro ‘Almejas con arena’ de Mónica Angelino:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/47517/
56: El 24.10.22 poemas del libro ‘Humus… humus’ de Luisa Futoransky:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/47547/
57: El 24.10.22 poemas de Jorge Etcheverry:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/47548/
58: El 25.10.22 poemas de Gloria Arcuschin:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/47604/
59: El 25.10.22 poemas de Alejandro Méndez Casariego:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/47605/
60: El 26.10.22 poemas del libro ‘Ofrenda de la luz’ de Carlos Penelas:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/47651/
61: El 26.10.22 poemas del libro ‘Espejo negro’ de Francisco Alberto Chiroleu:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/47652/
62: El 27.10.22 poemas del libro ‘Aparición nocturna de lo proscripto’ de Juan Eugenio Rodríguez: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/47697/
63: El 27.10.22 poemas de Osvaldo Ballina:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/47698/
64: El 28.10.22 poemas de Rafael Felipe Oteriño:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/47739/
65: El 28.10.22 poemas de Rogelio Ramos Signes:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/47740/
66: El 29.10.22 poemas del volumen antológico ‘Decir la suerte’ de Susana Szwarc:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/47779/
67: El 29.10.22 poemas de María Amelia Díaz:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/47780/
68: El 30.10.22 poemas de Leonor Mauvecin:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/47809/
69: El 30.10.22 poemas de Laura Calvo:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/47810/
70: El 31.10.22 poemas de Carmen Iriondo:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/47833/
71: El 31.10.22 poemas de Luisa Peluffo:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/47834/
72: El 1.11.22 poemas de Alejandra Ferrazza:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/47886/
73: El 1.11.22 poemas de Daniel Rojas Pachas:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/47887/
74: El 2.11.22 poemas de Nicolás Guillén:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/47915/
75: El 2.11.22 poemas de María Montserrat Bertrán:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/47916/
76: El 3.11.22 poemas de Rubén Vedovaldi:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/47952/
77: El 3.11.22 poemas del libro ‘Rompe huevos’ de Mónica Angelino:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/47953/
78: El 4.11.22 poemas del libro ‘Carcome’ de Juan López:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/47989/
79: El 4.11.22 poemas del libro ‘Mercado negro’ de Marcos Silber:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/47988/
80: El 5.11.22 poemas de Beatriz Arias:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/48029/
81: El 5.11.22 poemas del libro ‘Los hijos de la jauría’ de Estela Zanlungo:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/48028/
82: El 6.11.22 poemas de Alfredo Lemon:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/48051/
83: El 6.11.22 poemas de Aníbal De Grecia:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/48050/
84: El 7.11.22 poemas de Claudia Vázquez:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/48082/
85: El 7.11.22 poemas de Aldo Luis Novelli:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/48081/
86: El 8.11.22 poemas de Eduardo Dalter:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/48122/
87: El 8.11.22 poemas de Daniel Arias:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/48121/
88: El 9.11.22 poemas de Jorge Aulicino:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/48158/
89: El 9.11.12 poemas del libro ‘Gerli’ de Estela Zanlungo:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/48157/
90: El 10.11.22 poemas de José Saramago:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/48204/
91: El 10.11.22 poemas de José Antonio Cedrón:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/48203/
92: El 11.11.22 poemas de Roberto D. Malatesta: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/48247/
93: El 11.11.22 poemas de Lucas Margarit:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/48246/
94: El 12.11.22 poemas del libro ‘Infamélica’ de Rolando Revagliatti: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/48297/addC
95: El 12.11.22 poemas del libro ‘Haikus felinos’ de César Bisso: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/48298/
96: El 13.11.20 poemas de Francisco Romano Pérez:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/48325/
97: El 13.11.20 poemas de Edilberto González Trejos:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/48321/
98: El 14.11.22 poemas de Orlando Valdez:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/48348/
99: El 14.11.22 poemas de Patricia Boero:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/48347/
100: El 15.11.22 haikus de Lía Miersch:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/48390/
101: El 15.11.22 poemas del libro ‘La mujer omnímoda’ de Laura Ponce:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/48391/
102: El 16.11.22 poemas de Teódulo López Meléndez:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/48440/
103: El 16.11.22 poemas de Horacio Laitano:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/48439/
104: El 17.11.22 poemas del libro ‘El que vuelve a ver’ de Santiago Sylvester:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/48486/
105: El 17.11.22 poemas del libro ‘Tótem o La mirada de Ulysses’ de Simón Esain:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/48485/
106: El 18.11.22 poemas de Rodolfo A. Álvarez:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/48537/
107: El 18.11.22 poemas del libro ‘La memoria del agua’ de Rubén Sacchi:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/48536/
108: El 21.11.22 poemas del libro ‘Del vagar breve’ de Paulina Juszko:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/48645/
109: El 21.11.22 poemas del libro ‘De dónde traigo tanta sed’ de Marianela Riera:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/48646/
110: El 22.11.22 poemas del libro ‘Guernica’ de Liliana Díaz Mindurry:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/48684/
111: El 22.11.22 poemas del libro ‘Botánica de Tauro’ de M. Lichtenstein:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/48683/
112: El 23.11.22 un poema de José Muchnik:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/48724/
113: El 23.11.22 estrofas de ‘El gaucho Martín Fierro’ de José Hernández:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/48725/
114: El 24.11.22 poemas de Jorge Luis López Aguilar:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/48766/
115: El 24.11.22 poemas del libro ‘Raíces de Piquillín’ de Jorge Castañeda:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/48767/
116: El 25.11.22 poemas del libro ‘Tus amigas’ de Griselda García:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/48810/
117: El 25.11.22 poemas del libro ‘El armisticio del tábano’ de Horacio Pérez del Cerro: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/48809/
118: El 28.11.22 poemas del libro ‘Hartó’ de Eduardo Espósito:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/48895/
119: El 28.11.22 poemas de Esther Pagano: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/48894/
120: El 29.11.22 poemas del libro ‘Donde la sed’ de Carlos Dariel: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/48932/
121: El 29.11.22 poemas de Bibi Albert: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/48933/
122: El 30.11.22 poemas de Amadeo Gravino: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/48984/
123: El 30.11.22 poemas de Adriana Ferrari: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/48985/
124: El 1.12.22 poemas del libro ‘Anti cuerpo’ de Romina Bustelo Carmona: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/49027/
125: El 1.12.22 poemas del libro ‘Flexión de la luz’ de Roberto Cignoni: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/49028/
126: El 2.12.22 poema ‘Nuestra vida en folletín’ del libro ‘La musa de la mala pata’ de Nicolás Olivari: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/49061/
127: El 5.12.22 poemas de María Mascheroni: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/49143/
128: El 5.12.22 poemas del libro ‘Continuidad en los modos’ de Carlos Enrique Berbeglia: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/49144/
129: El 6.12.22 poemas del libro ‘Plegarias en la noche larga’ de Amalia Mercedes Abaria: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/49188/
130: El 30.12.22 cuatro poemas de Rubén Vedovaldi:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/49925/addC
131: El 2.1.23 poemas del libro ‘La noche viajando con la noche’ de Nora Raquel Quiroga: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/49989/
132: El 3.1.23 poemas del libro ‘Salvar el olvido’ de Nora Patricia Nardo:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/50019/
133: El 4.1.23 poema ‘Sabes, compañero’ del libro ‘La musa de la mala pata’ de Nicolás Olivari: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/50043/
134: El 5.1.23 poemas del libro ‘Canción nocturna’ de María Lilian Escobar:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/50069/
135: El 6.1.23 poemas del libro ‘Una hormiga / Un halcón’ de Kato Molinari:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/50095/
136: El 9.1.23 poemas de Gabriel Impaglione:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/50156/
137: El 10.1.23 dos poemas de Cristina Mendiry:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/50180/
138: El 11.1.23 poemas del libro ‘Poemas siempre’ de Carina Trilnick:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/50209/
139: El 12.1.23 poema “De regreso” de Ángela Da Silva:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/50238/
140: El 13.1.23 poemas de tres colecciones (‘Versos de sopa y café con leche’, ‘Mariposas de alfileres II’, Postales de Europa’ de Amadeo Gravino:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/50264/
141: El 17.1.23 poemas del libro ‘Ceros de la lengua’ de Roberto Cignoni:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/50371/
142: El 18.1.23 poemas del libro ‘Memorias inventadas’ de Manoel de Barros:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/50412/
143: El 19.1.23 poemas del libro ‘Mínimas anotaciones sobre el amor’ de Maga Rosu:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/50453/
144: El 20.1.23 poemas del libro ‘Deconstrucción de los rostros y otros poemas’ de Luis Raúl Calvo: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/50485/
145: El 23.1.23 poemas del libro ‘Nadie sabe dónde estuvimos’ de Luis Benítez:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/50577/
146: El 24.1.23 poema ‘El espacio infinito de adentro’ de León Rozitchner:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/50607/
147: El 25.1.23 poemas del libro ‘Perdida’ de Jimena Marcos:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/50635/
148: El 26.1.23 poemas del libro ‘De la metáfora, el mito’ de Guillermo Ibáñez:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/50667/
149: El 27.1.23 poemas del volumen ‘Poesía reunida’ de Adélia Prado:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/50698/
150: El 30.1.23 poemas del libro ‘Labios ciliares’ de Roberto Cignoni:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/50803/
151: El 31.1.23 poemas de Raquel Graciela Fernández:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/50874/
152: El 1.2.23 poemas de Oscar A. Agú:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/50945/
153: El 2.2.23 poemas del libro ‘Muchacho de San Telmo’ de Emilio Lascano Tegui:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/50973/
154: El 3.2.23 poemas del libro ‘Poemas del sin trabajo’ de Eduardo Mileo:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/51031/
155: El 6.2.23 un poema del libro ‘El pico de los pájaros’ de Catalina Boccardo:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/51167/
156: El 7.2.23 poemas de tres libros (‘Contemplaciones’, ‘Mirando pasar la vida’, Silencios y despedidas’) de Amadeo Gravino: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/51220/
157: El 8.2.23 poemas del libro ‘Hopper’ de Alejandra Pultrone:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/51296/
158: El 9.2.23 cuatro poemas de Susana Cattaneo:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/51354/
159: El 10.2.23 poemas del libro ‘El momento de ahogarse’ de Simón Esain:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/51415/
160: El 13.2.23 poemas del libro ‘Eco del parque’ de Romina Freschi:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/51489/
161: El 14.2.23 poemas del libro ‘Desecho e izquierdo’ de Rolando Revagliatti:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/51519/
162: El 15.2.23 poemas del libro ‘Ceremonia diurna’ de Osvaldo Ballina:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/51551/
163: El 16.2.23 un poema del libro ‘Austria – Hungría’ de Néstor Perlongher: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/51585/
164: El 17.2.23 poemas del libro ‘Salvoconductos hacia las primaveras’ de Marian Raméntol: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/51627/
165: El 20.2.23 poemas del libro ‘Circus’ de Leónidas Lamborghini:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/51720/
166: El 20.2.23 poema ‘Los nadies’ de Eduardo Galeano:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/51735/
167: El 21.2.23 dos poemas del libro ‘Descripción’ de Horacio Castillo:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/51765/
168: El 22.2.23 poemas del libro ‘Escombros’ de Esther Pagano:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/51802/
169: El 23.2.23 poemas de Juan Carlos Onetti:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/51842/
170: El 24.2.23 cuatro poemas del libro ‘Espejo negro’ de Francisco Alberto Chiroleu: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/51877/
171: El 27.2.23 cinco poemas del libro ‘Espejo negro’ de Francisco Alberto Chiroleu: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/51973/
172: El 1.3.23 poemas del libro ‘El reloj manuscrito’ de Cayetano Zemborain:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/52078/
173: El 1.3.23 poema ‘Pequeño legado a propios y extraños’ de Arturo Corcuera: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/52079/
174: El 1.3.23 poemas del libro ‘Acúfenos’ de María Rosa Maldonado:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/52080/
175: El 2.3.23 aforismos del libro ‘Belleza nómade. Una poética de la incompletud’ de Luis Raúl Calvo: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/52132/
176: El 2.3.23 poemas del libro ‘Arcanos’ de Daniel Calméls: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/52133/
177: El 2.3.23 poemas del libro ‘De los insolentes fantasmas’ de Ana Romano:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/52134/
178: El 3.3.23 cuatro poemas del libro ‘Desvelos de triángulos’ de Amelia Arellano: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/52184/
179: El 3.3.23 poemas de la antología ‘Poemas del tiempo y del delirio’ de Matías Escalera Cordero: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/52185/
180: El 3.3.23 poemas del libro ‘El libro de las hormigas’ de María Rosa Maldonado:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/52186/
181: El 6.3.23 poemas del libro ‘Maneras de ver morir a un pájaro’ de Alejandra Correa: https://www.arcoiris.tv/scheda/it/52292/
182: El 6.3.23 poemas del libro ‘Atrapavoz’ de Daniel Calméls:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/52291/
183: El 6.3.23 poemas del libro ‘Nombre impropio’ de Gerardo Lewin:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/52290/
184: El 7.3.23 poemas del libro ‘Catita.com’ de Simón Esain:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/52333/
185: El 7.3.23 poemas del libro ‘Unbewusst’ de Silvia Marina Crespo:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/52334/
186: El 7.3.23 poemas del libro ‘El príncipe de la fiesta’ de Rafael Felipe Oteriño:
https://www.arcoiris.tv/scheda/it/52335/
187: El 8.3.23 cuatro poemas del libro ‘Puerto Ausencia’ de Paulina Vinderman:
DESMADRES
Del 16 al 23 de agosto, en la Ciudad de Buenos Aires, se realizará Desmadres, festival de literatura latinoamericana.
Durante ocho días tendremos la oportunidad de hablar, hacer, compartir, incentivar y preguntarnos acerca de qué es la literatura latinoamericana contemporánea, con una amplia variedad de actividades gratuitas para todas las edades. Queremos que todos encuentren en el festival algo que les interpele, divierta o interese.
Entre las actividades del festival que ya abrieron sus convocatorias se encuentran:
El Premio Desmadres de no ficción, en el que se puede participar enviando artículos, crónicas, ensayos, perfiles, biografías, autobiografías, historias, memorias o cartas, con tema libre. Se otorgará un primer premio de $100.000, un segundo de $50.000 y un tercero de $30.000. Además, el jurado seleccionará entre 8 y 12 textos para que sean parte de una antología internacional editada por el Fondo de Cultura Económica de Argentina. El plazo de inscripción es hasta el 30 de mayo.
El Premio Desmadres de escrituras en portuñol, el primer concurso que busca destacar la producción literaria escrita en portuñol, lengua hablada en las zonas fronterizas entre Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay. El jurado va a elegir entre cinco y diez obras, que formarán parte de una antología digital a ser publicada por Editorial Heterónimos. El plazo de inscripción finaliza el 31 de julio.
El Congreso Desmadres de literatura latinoamericana del siglo XXI, en el que pueden participar investigadores, docentes, estudiantes, escritores y traductores que quieran presentar trabajos sobre literatura latinoamericana producida en el siglo XXI. El plazo para enviar una propuesta es hasta el 15 de junio.
También habrá charlas, conferencias, talleres, mesas de debate, entrevistas públicas, presentaciones de libros, una campaña de promoción de la lectura, un ciclo de lecturas, intervenciones urbanas, un premio de lectura, muestras de arte, un podcast, un city tour, una sala de escape, un juego de mesa y mucho más.
Será una oportunidad única para conectar con la literatura latinoamericana y conocer a algunxs de sus exponentes más destacados.
Ya confirmaron su participación presencial escritores como Daniela Alcívar Bellolio (Ecuador), Kianny Antigua (Dominicana), Gonzalo Baz (Uruguay), Agustina Bazterrica (Argentina), Paula Bombara (Argentina), Maritza Buendía (México), Maruja Bustamante (Argentina), Martín Felipe Castagnet (Argentina), Verónica Chamorro (Argentina), Tomás Downey (Argentina), Silvina Friera (Argentina), Marcial Gala (Cuba), Gonzalo Gálvez Romano (Uruguay), Damián González Bertolino (Uruguay), Iosi Havilio (Argentina), Hoski (Uruguay), Andrea Jeftanovic (Chile), Alejandra Kamiya (Argentina), Mauricio Kartun (Argentina), Patricia Kolesnicov (Argentina), Matías Molle (Argentina), Ana Negri (México), Sebastián Ocampos (Paraguay), Flavia Pittella (Argentina), Signe Prøis (Noruega), Silvina Rocha (Argentina), Mariano Quirós (Argentina), Claudia Salazar Jiménez (Perú), Laura Sbdar (Argentina), Jéssica Sessarego (Argentina), Mirko Stopar (Noruega), Patricia Suárez (Argentina), Laura Wittner (Argentina) y Nikolina Židek (Croacia).
Participarán de forma remota, además, Armando Alzamora (Perú), Ave Barrera (México), Inés Bortagaray (Uruguay), Mónica Bustos (Paraguay), Gabriela Cabezón Cámara (Argentina), Juan Cárdenas (Colombia), Juan Casamayor (España), Pedro Crenes Castro (Panamá), Orlando Echeverri Benedetti (Colombia), Manuela Espinal Solano (Colombia), Nona Fernández (Chile), Carlos Fonseca (Costa Rica), Verónica Gerber Bicecci (México), Eduardo Halfon (Guatemala), Yuri Herrera (México), Martín Kohan (Argentina), Susel Legón (Cuba), Dainerys Machado (Cuba), Marialcira Matute (Venezuela), Ronaldo Menéndez (Cuba), Amara Moira (Brasil), Fabio Morábito (México), Brenda Navarro (México), Guadalupe Nettel (México), José Pérez Reyes (Paraguay), Tomasz Pindel (Polonia), Eudris Planche Savón (Cuba), Ariel Raudez (Nicaragua), Joca Reiners Terron (Brasil), Marcela Ribadeneira (Ecuador), Giovanna Rivero (Bolivia), Michelle Roche Rodríguez (Venezuela), Luis Othoniel Rosa (Puerto Rico), Pedro Rosemblat (Argentina), Daniel Saldaña París (México), Carolina Sanín (Colombia), Samanta Schweblin (Argentina), Edgardo Scott (Argentina), Mariana Torres (Brasil/España), Diego Trelles Paz (Perú), Claudia Ulloa (Perú), Rodrigo Urquiola Flores (Bolivia) y Ezequiel Zaidenwerg (Argentina).
Si querés seguir informado sobre este desmadre, visitá el sitio web del festival o suscribite a nuestro newsletter, haciendo clic acá.
Si necesitás ponerte en contacto con nosotros, escribinos a info@desmadres.org.
También podés seguirnos en nuestras redes sociales en @desmadres.festival.
Poemario por Rolando Revagliatti
A propósito de INFAMÉLICA, poemario por Rolando Revagliatti (Editorial Leviatán, Buenos Aires, 98 páginas, 2022)
CONATO DE ANALOGÍA
cómo orbitar a la mujer y no perder la Luna en el intento
A mediados del S. XX algunos muchachos aprendimos qué es orbitar, qué sería un satélite y qué es lo artificial. Y algunos otros muchachos aprendieron psicología. La mujer ya estaba alta ante nuestro deseo, una mitológica Luna irresistible para nuestra cohetería en ciernes.
De algún modo descubrimos que unas fuerzas entran en pugna para que un satélite alcance su órbita y se mantenga en ella, tanto como pretendiéramos cuando pretendíamos acariciarnos contra la anhelada. Cualquiera fuera el modo, pasábamos a preguntarnos de cuántas vueltas requiere una mujer. ¿Y de algunas volteretas? ¿Y qué pasa cuando ella te da vuelta? ¿O cuando se desenrosca? O peor, ¿cuando se desenvuelve?
De esto no enseñaban mucho los tangos que llegaban vivos a aquella época. Hablaban de no ovillarse, de desenvoltura, nada de amar desorbitadamente, esa cualidad sólo apreciada en la flamante escuela de aspirantes a astronautas.
Un tanguero Revagliatti se lo dice de entrada, diseñando un portal: ella y yo, socios de una aventura poética, limítrofe, liquidatoria.
Caía bien la psicología al corazón de una ciudad obsedida por la conquista, una otra conquista, la de acá y hasta acá, había sido y sería remedo callejero, propia de patios y veredas, baile nocturno y versos populares.
Era típico de los primeros satélites que se enroscaran y enroscaran hasta reventar. Nuestra generación ignoraba a qué altura había que colocarse para nunca caer.
Si la Luna es irresistible ¿por qué nos era tan injustamente complicado llegar a ella? Hasta a lo largo de una década entera había mucho que aprender para poder estudiarlo. Con cuánto intento y cuánto fracaso. Cuánto proyecto desechado. Cuánto de muchachada insaciable en esta conquista del espacio. Cuánto de simple muchachada al mirarse en el espejo de la Luna y creerselá. Si no se trata de llegar a la Luna, poco vale la pena. Y si se trata de llegar a ella, lo que sea resulta necesario, en Cabo Cañaveral o acá. De cara a ella, el poeta se ofrece voluntario para la conquista; sueña lograr ilusionarla con un hombre, con que el máximo aventurero la haga soñar mirando de cerca las baldosas.
Día tras día, kilómetro a kilómetro, nos fuimos enterando de cuánto sucede alrededor de la base de lanzamiento, proyecto ambicioso siempre listo y argollas orbitales a diversas alturas y velocidades. Lo previo a cualquier lanzamiento es un laberinto de preparativos. El combustible que se descongela impone su nota paradójica. Hacerte el nudo de la corbata y agregarte agua de colonia equivale a que te calcen la escafandra, o dar unos nuevos pasos ya conectado al tubo de oxígeno. El lanzamiento es un acontecimiento, sobre todo en sí mismo, ese momento de furia, esa maldita eyaculación preconizada. Cada aspirante es un toro que se pretende novio, que es un navío que llega y entra a puerto, ¡y cómo festeja esa entrada! La órbita va estableciendo los rastros del semental, y salpica y mancha. Sucede algo que es un montón de cosas simultáneas, una nave en órbita con la humanidad abajo, los parientes próximos, los interlocutores, los observadores, los calculadores, los escépticos, los de enfrente. Y esa comunión allá arriba que nadie, salvo ellos mismos, puede atestiguar, en la que todos se regodean. Porque todo era en equipo, pero a último momento estás solo al tope de los trámites. Siempre te dejan solo frente a ella, tu pretensión. Y Revagliatti nos recita la afamada cuenta invertida de los últimos diez segundos, cargada con el racconto de éxitos y fracasos, como si cada vez fuera del todo preliminar.
Los candidatos a astronautas hacen fila. Los primeros entrenamientos los conducen a soportar la soledad; los primeros trajes protegen del vacío, las primeras mochilas ayudan a respirar. Borracheras, vómitos. Insomnios y desvelos para convocar al sueño, al sueño de conquista. Cuánto de lance, cuánto de aquellas justas cachetadas en estos poemas.
La Tierra sueña con la Luna, ese tire y afloje que no te despierta. Sus puntos neutros, equidistantes, equilibrantes y el punto de no retorno, el buscado punto G.
Selene es la amante perfecta porque no puede mandarse hacia atrás. Alta y desnuda, a la vista de todo el mundo, así es la lejana, la inalcanzable. Orbitar ¿es otra mujer? Orbitar ¿es femenino? Es muy femenino, pensará un flamante psicoanalista.
Todos los poemas son dichos, en primer lugar, a la Luna.
Pero cuanto la Luna es, resulta que no es ella; más bien parece ser uno. Es distancia, es imprecisión, es inexperiencia, es vaciedad, inseguridad, precauciones, miedo a morir del peor modo: vivos en el alto abandono. Igual a como ella flota, mientras suspiramos. ¿Flota? ¿Y si ya ha sufrido Selene ese pavoroso abandono que amenaza al comedido espacial?
Pero, en cuanto la mujer es, resulta que no es ella, no flota ni vuela, ni se queda quieta para apuntar adónde darle. Los poemas de Infamélica exponen cada circunstancia. Revagliatti es capaz hasta de pedirle que tengan una noche ridícula, casi una lápida para la humanidad.
La que ha sido mujer de astronauta orbita alrededor de su posible viudez. Mientras tanto, en su gran espacio interior el astronauta no copula, comprimido. Se prepara para atropellar (y sin quererlo) una sarta de elucubraciones medievales a cuál más escandalosa y afamada. No copula porque va en procura de establecer y alcanzar una ventana de lanzamiento. Se realizan y preservan los registros, las tablas comparativas, la homologación; todo eso que acá arriba no es orgásmico.
Aquel teatro del embutido en su nave espacial no puede ser expandido al gran escenario. Aquella almohada atormentada del que repasa sus cantidades no puede ni debe ser expuesta bajo fanales. El relato es un susurro íntimo (poético) bajo la escafandra. Al menos, podremos acceder a la versión legendaria del que viajó a la conquista de Selene a bordo del diván. Los retortijones del combustible que lo impulsa no sirven como música de fondo. En el intenso silencio cósmico, códigos, escafandra y almohada son irreemplazables. En Infamélica asistimos a varias amargas confesiones: caeremos.
Al fin y al cabo, la famosa ella es una muerta de hambre, una posible paciente más.
Dice el poeta que dice el facultativo, que dice el astronauta:
No hay modo de conocerte
en el sentido de que no hay modo de atesorarte
si es que sólo accederé a conocerte
El que llega a la Luna ¡cuánto descarna y puede! Cuánto apetito nos mata el masticar a la blanca muerta de hambre. Cuán descarnados nos vuelven los procedimientos del retorno desde el épico acontecimiento. Retornar a través de los modos de describir una historia tan íntima.
La única coherencia nos la dio el propósito. La sujeción al logro nos antepuso hasta el agotamiento. Y todos llegaremos sin haber dejado de pelear por el orden de prevalencia.
Ella… ella ennegrecida (el éxito destruye, ennegrece al deseo), es ahora el objeto poético de siempre, multiplicadas sus facetas por el desvelamiento de una sola. Sobrepasadas las terapias, faces, fases y apogeos, deslumbrado el alumbramiento, expuesto el tabú más inviolable. Porque la fuente de luz dispuso que los hombres teman diluirse en tanto ella recupere su plenilunio.
Habrá que seguir alzando la cabeza en la vereda, en la almohada o el diván. Revagliatti, poeta alunado, obtiene este su tiempo suplementario, y presume en él:
Ya no me alcanza mi víctima
por más que corra
o vuele
hacia mí.
https://youtu.be/LXLYK4WHYzk
Simón Esain
viernes, 31 de marzo de 2023
A seis décadas de Rayuela
A seis décadas de Rayuela
En busca de sus raíces en el pensamiento oriental
Rayuela es la segunda novela de Julio Cortázar, escrita y publicada en París el 28 de junio de 1963 ya que el autor se encontraba trabajando como traductor para la UNESCO en esa ciudad después que llegara a Francia en 1951. Antes ya había publicado libros de poesía y cuentos en la Argentina y en 1960 la novela Los premios, aunque era muy poco conocido en el campo literario.
En la década de 1960 la posmodernidad y la deconstrucción ponían en crisis el arte y el pensamiento occidental, ahondando un proceso iniciado con las vanguardias artísticas de la década de 1920. Es en ese contexto de transformaciones y debates estéticos y filosóficos en el que se publica esa segunda novela del -hasta entonces- casi desconocido escritor argentino “anclao en París”-, Julio Cortázar.
Por aquellos días, en el campo literario se había iniciado un proceso de descubrimiento de la literatura latinoamericana por la tarea de un grupo de novelistas que tuvieron un gran impacto entre los críticos y con un gran índice ventas, por lo que fue llamado el “Boom de la novela latinoamericana”.
¿Qué hizo tan especial a Rayuela en ese contexto?
En medio de ese Boom de historias que develaban una América extraña al pensamiento racional que había dominado a Occidente, Julio Cortázar extendía un puente entre Europa y América o, más específicamente entre París y Buenos Aires, aunque ello implicara poner en crisis a la misma lógica del relato que había consolidado la forma de la novela en el siglo XIX y la había mantenido estable –salvo por algunas excepciones- hasta mediados del siglo XX.
Consideramos que en la construcción de Rayuela hay un principio del pensamiento de extremo oriente plasmado en la meditación zen y en la lectura del I Ching.
Rayuela con total sinceridad comienza con una advertencia “A su manera este libro es muchos libros…” Si tan sólo hiciéramos caso a ese llamado de atención nos hubiéramos ahorrado frustraciones al tratar de abordar el libro como si fuera una novela, tal como la entendíamos desde hacía más de un siglo.
Desde nuestra experiencia de lectura entendemos que la crisis provocada por Rayuela va más allá del campo literario, pues la sola postulación de un modo de construcción textual que rompe la lógica del relato se sitúa en un punto crucial del pensamiento occidental.
Para aclarar esta posición voy a llevar a cabo una brevísima revisión de la importancia del relato como forma de pensamiento para la búsqueda de sentido desde la mentalidad occidental.
En el principio de cada cultura hay libros fundantes, como la épica que se remonta a los relatos escritos a partir de narraciones orales repetidas y reelaboradas por varias generaciones hasta que apareció la escritura como una tecnología capaz de independizar al relato de sus declamadores. Así llegaron hasta nuestros días la Ilíada y la Odisea que sustentaron al mundo antiguo y cuando este colapsó, la cultura requirió una refundación y así surgieron nuevos relatos orales con sus narradores, hasta que la escritura volvió a intervenir para que llegaran hasta nuestros días La Chanson de Roland y el Cantar de Mío Cid.
Sin embargo, hay relatos que los preceden y, más aún, los sustentan; me refiero a libros compuestos de modo similar y sacralizados por quienes sintieron que a través de ellos se comunicaban con Dios. Tanto la Biblia como Al Curam, La Torá son muchos libros en formato de uno, pero son conjuntos de textos de distintas índole y autoría, ordenados por el acuerdo de una comunidad sacerdotal.
En la primera mitad de siglo XX hubo un progresivo acceso a la cultura oriental fue develando al Occidente formas de pensamiento diferentes que también se sustentaban en libros ancestrales, pero a diferencia de los libros occidentales, no eran relatos, no se organizaban de un modo causal consecutivo de acciones y reacciones ordenadas espacial y temporalmente.
El libro central de la cultura china es el I Ching o libro de las mutaciones , formado por un conjunto de sentencias o aforismos que se pueden combinar aleatoriamente para el lector que los consulta en busca de una respuesta personal. De modo que el lector construye su propio libro, nuevo y distinto a partir de las posibilidades combinatorias. No hay relatos detrás de otros, hay múltiples posibilidades.
Cuando Julio Cortázar escribe Rayuela combina la posibilidad de los relatos con la potencialidad combinatoria. Puso en práctica la tradición de la búsqueda de sentido occidental con la oriental. Por lo tanto, Rayuela no es un solo libro sino muchos libros, tantos como el lector se atreva a armar a partir de las posibilidades combinatorias que ofrece el texto.
A lo largo de los capítulos hay referencias al pensamiento oriental, tanto de modo explícito como implícito, por ejemplo en el Capítulo 73 cita el principio taoísta del Ying y el Yang y luego, de un modo más sutil, al referirse al acto de observar insistentemente un tornillo, lo entendemos como una representación de la meditación y la enseñanza zen, a través de los mondos y kohans .
Sin embargo, para tranquilizar a los lectores más tradicionales, el libro puede ser leído como una novela. Podemos, como lectores activos, recortar una parte del libro y leer una novela para tener la certeza de que estamos frente a una novela, pues el texto –así como se propone ser muchos libros- también propone múltiples lectores. Como uno de esos mecanismos está la lista de lectura sugerida, que –tal como lo enuncia- está “sugerida”, para que quienes se aproximen al texto tengan un asidero en el momento de encarar su experiencia lectora.
Varias de las personas con las que conversé declararon sus frustrados intentos por leer Rayuela y descubro que se debe a que no hicieron caso a las advertencias en los paratextos del mismo libro que –en la mayoría de la veces- preferimos obviar. Allí están todos los avisos, para comenzar “A su manera este libro es muchos libros…”
Tal como decía Jorge Luis Borges: la literatura es un juego, pero hay que jugarla en serio como juegan los niños. La Rayuela es un juego muy popular entre los niños argentinos –o lo era- y –como nada es asaroso en la literatura- el título es la primera indicación de que estamos ante un juego, más de habilidad que de asar, en el que hay que acertar en los casilleros adecuados para avanzar hasta llegar al cielo.
Para quienes lo han intentado y se han visto frustrados y para quienes aún no lo han intentado, los invito a comenzar el juego, atendiendo a las indicaciones que da el mismo libro y para quienes aprecian reflexionar desde la literatura les recomiendo un recorrido por las “Morelianas” , aquellas en las que Morelli practica una escritura fragmentada y descartable en papelitos que otros recogen para salvarlos, tal como sucedía con Macedonio Fernández y sus jóvenes discípulos martinfierristas.
Rafael F. Gutiérrez
Prof. Adjunto de
Literatura Argentina U.N.Sa.
31/03/2023
Raúl Aráoz Anzoátegui en el centenario de su natalicio
Raúl Aráoz Anzoátegui y su cruzada de las letras
Raúl Aráoz Anzoátegui nació un 31 de marzo de 1923 en Salta y desarrolló su actividad literaria y cultural hasta principios del siglo XXI cuando nos dejó una 20 de octubre de 2011, después de una larga trayectoria jalonada por reconocimientos de distintas instituciones educativas y culturales del país. Aunque para la mayoría de los lectores su nombre se relaciona inmediatamente con La Carpa.
“La Carpa” fue un grupo de jóvenes del NOA que se reunieron en Tucumán porque en esas décadas del siglo XX la única universidad de la región era la UNT y los jóvenes que aspiraban a estudios superiores tenían necesariamente que desplazarse hacia allí. En ese ámbito de estudios, propicio para la reflexión los jóvenes se conocieron, compartieron conversaciones, intereses, música y lecturas en tertulias a las que la casa de Raúl Galán brindaba el espacio adecuado. En ese ambiente fue que se les dio forma a un plan de campaña para la transformación de la cultura desde ese polo en el NOA y como símbolo de esa empresa eligieron la figura de una carpa de campaña de las cruzadas medievales. A fin de cuentas, la suya era toda una cruzada.
Dentro de esa tienda de campaña simbólica escribieron su famoso “Manifiesto” como una declaración de principios afirmando que la poesía tiene un deber ser y por ello no dudaron en confrontar osada y valientemente con la generación que les precedía. Creían firmemente en que la palabra poética debía tener belleza, afirmación y vaticinio, aún fieles a esos principios no descuidaron el tratamiento estético sobre el lenguaje al momento de expresar su pensamiento y proyectar el futuro, no sólo literario sino también social.
Si bien los miembros de La Carpa se desperdigaron, siguieron fieles a su manifiesto y desde cada uno de los lugares geográficos por los que la vida los llevó, continuaron con la campaña que iniciaron de la década de 1940.
Raúl Aráoz Anzoátegui fue uno de los miembros fundadores de ese movimiento tan significativo en el desarrollo de las letras argentinas. Desde su ámbito familiar accedió tempranamente a la literatura pues su padre fue Ernesto Aráoz, el político, periodista y escritor que legó a las letras de Salta una serie de entrevistas ficticias realizadas por el, no menos ficticio, periodista Espirideo Tintilay al Diablito del Cabildo.
En Salta Raúl Aráoz Anzoátegui comenzó a escribir desde los trece años y a publicar desde los diecisiete en los diarios locales, hasta que en 1941 participó en el certamen poético organizado por el gobierno de la Provincia de Buenos Aires en homenaje a Juan Lavalle, en el que obtuvo el primer premio por su poema “Elegía a Lavalle”.
Luego de trabajar para los diarios El pueblo y El Intransigente de Salta, también lo hizo para el prestigioso diario La Nación de Buenos Aires, que oficiaba como uno de los órganos consagratorios para los escritores argentinos.
Prontamente publicó Tierras altas (1940-1945) con el auspicio de sus compañeros de La Carpa y el apoyo de sus padres, a quienes dedica ese primer libro, en cuyos epígrafes, citas y dedicatorias podemos reconocer claramente cuales fueron las lecturas que compartieron en su formación los escritores nucleados en torno a La Carpa.
La temática que se despliega en ese poemario lo vincula a una tradición que lo precede sobre la poetización de América, su gente y sus referentes provincianos; el sentimiento puesto en el sujeto amado, en el tiempo evocado y en los paisajes referidos responden a lo que la crítica ha denominado neorromanticismo, característico de la generación del cuarenta en la Argentina. Sin embargo, lejos de evadirse sólo en la temática amorosa y en la evocación del tiempo y el paisaje provinciano, también escribió sobre su tiempo y sus conflictos, por ejemplo en el “Poema a la Argentina” podemos encontrar una similitud con la tarea que luego desarrollaría Pablo Neruda en su Canto General de 1950, que de cierto modo se continúa en el poema “A la América del Sur” de 1948. En Otros poemas (1945-1965) podemos leer “En este octubre” dedicado a los obreros socialistas baleados por la policía en Jujuy y, de un modo más general, escribe “Dicen que la gente se está matando”, para –más adelante en su escritura- tematizar un hecho muy impactante que marcó nuestra historia reciente, “Abril, 1982” en su libro Confesiones menores (1976-2008).
Sus libros Rodeados vamos de rocío (19451961) y Pasar la vida (1961-1974) profundizan en la vida y el amor de pareja y de familia, con la que disfrutaba mientras ejercía distintos cargos de gestión en Salta y Buenos Aires alternativamente ya que era reconocido con cargos y membresías en prestigiosas instituciones como el Fondo Nacional de las Artes y la Academia Argentina de Letras.
Con el retorno a la democracia fue convocado por la Comisión Bicameral Examinadora de Autores Salteños para evaluar la producción literaria pasada y presente de la provincia, en vistas a su primera edición o reedición, con lo que formó parte de un proyecto destinado a recuperar y difundir la literatura con el apoyo gubernamental.
En reconocimiento a su labor como poeta, ensayista y conferencista, la Universidad Nacional de Salta le otorgó el título de Profesor Honoris Causa, por lo que fue convocado para integrar comisiones y paneles en distintas actividades y encuentros académicos.
La escritura poética de Raúl Aráoz Anzoátegui comenzó tempranamente con tan sólo trece años y con esa experiencia se incorporó a La Carpa, cuyo programa contribuyó a elaborar por lo que siguió escribiendo de acuerdo con esos principios que enunció. Hasta que un veinte de setiembre del año dos mil once fue el último en levantar La Carpa de campaña y retirarse a descansar después de haber formado parte de un movimiento vital y transformador en la cultura argentina.
Rafael F. Gutiérrez
30/03/2023
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