lunes, 15 de junio de 2020

Canto elegíaco a Manuel Belgrano


A la muerte del General Don Manuel Belgrano
Canto elegíaco
Juan Crisóstomo Lafinur


[Nota preliminar: edición digital a partir de Juan W. Gez, El Dr. Juan Crisóstomo Lafinur. Estudio biográfico y recopilación de sus poesías, Buenos Aires, 1907, y cotejada con la edición de Poesía de la Independencia, ed. de Emilio Carilla, Caracas, Ayacucho, 1979, pp. 222-224, cuya consulta recomendamos.]




   ¿Por qué tiembla el sepulcro, y desquiciadas
sus sempiternas losas de repente,
al pálido brillar de las antorchas
los justos y la tierra se conmueven?
El luto se derrama por el suelo,
 5
al ángel entregado de la muerte,
que a la virtud persigue: ella medrosa
al túmulo volóse para siempre,
que el campeón ya no muestra el rostro altivo
fatal a los tiranos, ni la hueste
 10
repite de la Patria el sacro nombre,
decreto de victoria tantas veces.

    Hoy, enlutado su pendón, y al eco
del clarín angustiado, el paso tiende
y lo embarga el dolor: ¡dolor terrible
 15
que el llanto asoma so la faz del héroe!
Y el lamento responde pavoroso:
«Murió Belgrano» ¡oh Dios! ¡así sucede
la tumba al carro, el ay doliente al viva,
la pálida azucena a los laureles!
 20
¡Hoja efímera cae! ¡tal resiste
al Noto embravecido y sus vaivenes!
Campeón ilustre, atleta esclarecido,
la mano que te roba, hollar las leyes
que el corazón conoce; el jaspe eterno
 25
tu nombre mostrará a los descendientes
de la generación que te lamenta.
La patria desolada el cuello tiende
al puñal parricida que la amaga
en anárquico horror; la ambición prende,
 30
en los ánimos grandes, y la copa
da la venganza al miedo diligente.
Aun de Temis el ínclito santuario
profanado y sin brillo; el inocente,
el inocente pueblo, ilustre un día,
 35
a la angustia entregado; el combatiente
sus heridas inútiles llorando
escapa al tambor; el país se enciende
en guerra asoladora, que lo ayerma;
asoma la miseria, pues que cede
 40
la espiga al pie feroz que la quebranta.
¿Y ora faltas, Belgrano?... Así la muerte,
y el crimen, y el destino de consuno,
deshacen la obra santa, que torrentes
vale de sangre, y siglos mil de gloria,
 45
¡y diez años de afán!... ¡Todo lo pierde!
Tu celo, tu virtud, tu arte, tu genio,
tu nombre, en fin, que todo lo comprende,
flores fueron un día; marchitólas
la nieve del sepulcro. Así os lamente
 50
la legión que a la gloria condujiste;
con tu ejemplo inmortal probó el deleite,
la magia del honor, y con destreza
amar la hicisteis el tesón perenne,
el hambre angustiadora, el frío agudo
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Suspende ¡oh musa! y al dolor concede
una mísera tregua. Yo lo he visto
al soldado acorrer que desfallece,
y abrazarlo, cubrirlo y consolarlo.
Ora Rayo de Marte se desprende,
 60
y al combate amenaza, y triunfa, y luego
¿Qué más hacer?... El desairar la suerte...
Y ser grande por sí; ésta no es gloria
del común de los héroes, él la ofrece
en pro de los rendidos, que perdona.
 65
Ora al genio se presta, y lo engrandece;
corre la juventud, y a la Natura
espía en sus arcanos, la sorprende,
y en sus almas revienta de antemano
el germen de las glorias. ¡Oh!, ¿quién puede
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describir su piedad inmaculada,
su corazón de fuego, su ferviente
anhelo por el bien? ¡Sólo a ti es dado,
historia de los hombres; a ti, que eres
la maestra de los tiempos! La arca de oro
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de los hechos ilustres de mi héroe
en ti se deposita: recogedla
y al mundo dadla en signos indelebles.
Y vos, sombras preciosas de Balcarce
de Olivera, Colet, Martínez, Vélez,
 80
ved vuestro general, ya es con vosotros:
abridle el templo, que os mostró valiente.
¡Tucumán! ¡Salta! pueblos generosos
al héroe del febrero y del setiembre
alzad el postrer himno; mas vosotras,
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vírgenes tiernas, que otra vez sus sienes
coronasteis de flores, id a la urna,
y deponed con ansia reverente
el apenado lirio, émulo hacedlo
de los mármoles, bronces y cipreses.
 90



Manuel Belgrano a través de la literatura


Belgrano en su bicentenario
Manuel Belgrano a través de la literatura
Para este año había previsto un curso sobre Manuel Belgrano en la literatura, a modo de homenaje conmemorativo en el bicentario  de su muerte; sin embargo el inicio del año académico se fue postergando y la posibilidad de concretarlo se ve cada vez menos viable.
De modo que invito a los lectores a recorrer la literatura que fue haciéndose eco de este abogado convertido en funcionario y luego en General, que entregó todo por el ideal de construir un país libre y soberano.
Es un recorrido breve, porque originalmente había pensado en un cuatrimestre, de modo que los invito a leer. En la medida de lo posible voy a compartir los textos que están en PDF y otros los voy a recomendar para cuando puedan acceder a la bibliotecas y librerías.
La Lira Argentina
Mi vida, apuntes biográficos de Manuel Belgrano
Belgrano, Biografía escrita por Bartolomé Mitre
El epistolario belgraniano, compilado por la Academia Nacional de la Historia
Sota de bastos, caballo de espadas, novela de Héctor Tizón (1975)
Las batallas secretas de Belgrano, novela de María Ester de Miguel (1995)
Cielo de tambores, novela de Ana Gloria Moya (2002)
A doscientos años de la Batalla de Salta, novela gráfica de Felipe Mendoza y Rafael Gutiérrez (2013)
Belgrano o la revolución de las ideas, biografía de Diego Valenzuela y Mercedes Sanguineti (2013)
Belgrano: el gran patriota argentino, biografía de Daniel Balmaceda (2019)

domingo, 7 de junio de 2020

“Documentales: Entrevistas a escritores argentinos”


“Documentales”, un volumen sobre las letras argentinas de hoy

En fecha reciente Ediciones Richeliú, de Buenos Aires, ha publicado el primer tomo de la serie “Documentales: Entrevistas a escritores argentinos” (379 pp, edición electrónica de 8,42 Mb, con acceso libre y gratuito: http://www.revagliatti.com/richeliu-ediciones.htm). El volumen, que contó con el afinado diseño integral y la esmerada diagramación de Patricia L. Boero, consiste en una recopilación de reportajes realizados mediante el correo electrónico por el poeta, dramaturgo, narrador y periodista cultural argentino Rolando Revagliatti (1945) a una treintena de autoras y autores de la misma nacionalidad, cuyo amplio arco de edades abarca desde creadores nacidos en las primeras décadas del siglo pasado hasta 1979, en el caso de la poeta Griselda García. Publicadas entre mayo de 2013 y diciembre de 2014 en un dilatado número de medios digitales, así como en periódicos y revistas de formato físico —tanto en América como en Europa—, las entrevistas realizadas por Revagliatti permiten acceder al mejor conocimiento de las vidas, obras y opiniones de estos destacados poetas, narradores y dramaturgos argentinos, conformando un muy completo panorama de la producción local.
Un aspecto fundamental y destacable de la selección realizada por Revagliatti es que no ha pesado en el criterio de elección de los entrevistados el repetido hasta el cansancio canon oficial de las letras argentinas, en cuya conformación influyen invariablemente criterios de conveniencia editorial, propagandística y de otra índole, marcadamente extraliterarios; antes bien, en el entrevistador ha primado el interés que pudiesen suscitar las opiniones muy autorizadas en cada campo de los reporteados, así como el valor reconocible de sus obras y lo destacable de sus trayectorias. De tal manera, este primer tomo de la que auguramos será una serie imprescindible para el lector interesado en conocer los aspectos más profundos y valederos de las letras argentinas contemporáneas, se perfila como el anticipo de un anaquel donde la genuina creación literaria del país tendrá su espacio muy destacado. Asimismo, es relevante el aspecto de la difusión generosa que tanto han cuidado sus editores y el reportero, pues “Documentales: Entrevistas a escritores argentinos” es de acceso libre y gratuito y resulta posible adentrarse en sus interesantes y muy ilustrativas páginas mediante el link que antes hemos señalado.
En resumen, se trata de una obra —ya, desde su tomo inicial— que puede y debe concentrar el interés tanto del estudioso de nivel académico como de aquellos colegas y lectores que buscan conocer más y mejor qué piensan, cómo viven, sienten y crean los autores argentinos contemporáneos.
Incluye esta primera entrega a los siguientes: Simón Esain (1945), Ricardo Rubio (1951), Griselda García (1979), Susana Szwarc (1952), César Cantoni (1951), Wenceslao Maldonado (1940-2016), María Pugliese (1957), Marcela Predieri (1960), Manuel Ruano (1943-2017), Gerardo Lewin (1955), Eugenia Cabral (1954), Marcelo Juan Valenti (1966), Graciela Perosio (1950), Hugo A. Patuto (1961), Marcos Silber (1934), Silvia Guiard (1957), Flavio Crescenzi (1973), Francisco A. Chiroleu (1950), Eduardo Romano (1938), Rafael Alberto Vásquez (1930), Norma Etcheverry (1963), Gabriel Impaglione (1958), María Rosa Maldonado (1944), Alberto Luis Ponzo (1916-2018), Alberto Boco (1949), Osvaldo Ballina (1942), Paulina Vinderman (1944), María Teresa Andruetto (1954), Alejandra Pultrone (1964) y Lisandro González (1973).


                                                                                              Luis Benítez

Luis Benítez nació el 10 de noviembre de 1956 en Buenos Aires, ciudad en la que reside, capital de la Argentina. Es miembro de instituciones de su país, Estados Unidos, Grecia y la India, y ha recibido el título de Compagnon de la Poèsie de la Association La Porte des Poètes, con sede en la Université de La Sorbonne, París, Francia. Obtuvo, entre otros, el Primer Premio del Concurso Internacional de Ficción (Montevideo, Uruguay, 1996), el Primo Premio Tuscolorum di Poesia (Sicilia, Italia, 1996), el Primer Premio de Novela Letras de Oro (Buenos Aires, 2003) y el Primer Premio Internacional para Obra Publicada “Macedonio Palomino” (México, 2008). De entre los ensayos, antologías, etc., a propósito de su obra citamos “Sobre las poesías de Luis Benítez”, de Carlos Elliff (1991), “Conversaciones con el poeta Luis Benítez”, de Alejandro Elissagaray y Pamela Nader (Tomo 1, 1995; Tomo 2, 1997), “Poemas reunidos” (antología en e-book, introducción, selección y notas de Elizabeth Auster, 2006), “La poesía es como el aroma. Poética de Luis Benítez”, de Camilo Fernández Cozman, “La novelística de Luis Benítez. Aproximaciones críticas a la historiografía, la mitología y la masculinidad patriarcal”, de Assen Kokalov (2015). Publicó a partir de 1980 los poemarios “Poemas de la tierra y la memoria”, “Mitologías / La balada de la mujer perdida”, “Behering y otros poemas”, “Guerras, epitafios y conversaciones”, “Fractal”, “El pasado y las vísperas”, “La yegua de la noche”, “El venenero y otros poemas”, “La tarde del elefante y otros poemas”, “Manhattan Song. Cinco poemas occidentales”, “La tierra permanece”, etc. Su libro “Amores patrios (las más conmovedoras historias de amor de la Argentina)” fue editado en 2012. Publicó a partir de 1997 las novelas “Tango del mudo”, “El metro universal”, “Hijo de la oscuridad”, “Sombras nada más (una novela del peronismo mágico)”, “Madagascar” y “Los amantes de Asunción”. De su dramaturgia se socializó en 2006 la pieza “18 whiskies”, así como de su cuentística fueron dándose a conocer, por ejemplo, “Zapping” y “Las ciudades de la furia”. Algunos de sus libros de ensayo son los titulados “Juan L. Ortiz: el contra-Rimbaud”, “El horror en la narrativa de Alberto Jiménez Ure”, “Jorge Luis Borges: la tiniebla y la gloria”, “La novelística de Teódulo López Meléndez: escribir desde la fisura”, “Carl Jung: un chamán del siglo XX”, “Sigmund Freud. El descubrimiento del inconsciente”, “Erich Fromm. El amor, el psicoanálisis y el hombre”, “Digresiones”, “Historia de la poesía argentina”.


martes, 2 de junio de 2020

EL LIBRO DE LETIZIA (NOVELA DE CAPRI) DE LLILIANA BELLONE

El libro  saldrá en breve editado por  Verbum de Madrid como parte de la colección del Premio Internacional de Narrativa "Novelas Ejemplares" de la Universidad Castilla La Mancha y Editorial Verbum de Madrid.


Hay que atreverse a leer esas líneas casi borradas, que emergen de los textos,  con tesón, con el cerebro y el alma, con  insistencia, y sobre todo con amor.
Liliana Bellone
HISTORIA Y FICCIÓN EN EL LIBRO DE LETIZIA (NOVELA DE CAPRI) DE LLILIANA BELLONE
Entre las ocho novelas finalistas que aparecen en el fallo del jurado del VI Premio Internacional de Narrativa “Novelas Ejemplares”[1] ,. El  libro  de  Letizia (novela de Capri) de la escritora argentina, nacida en Salta, Liliana Bellone,  figura en honroso primer lugar.
En el dictamen aparece la opinión de Abilio Estévez quien menciona cierta “ausencia de límites entre la narración y el ensayo”[2]. La frase no deja de asombrarnos pues enuncia cierta hibridación discursiva que sorprende en el veredicto de un concurso de novela.  
 Sara Mañero dice que El  libro …  “aborda con destreza la metaliteratura”. Si esta última es  entendida como literatura que habla sobre la literatura podemos formular una primera hipótesis lecturológica: debe tratarse de una novela en la que sus personajes son escritores o críticos y en sus parlamentos está imbricada no sólo la literatura sino también la historia y/o la crítica literaria hasta un límite casi ensayístico.
Si bien la novela llegará a las librerías con suerte en septiembre y podremos disfrutarla en formato papel en ese momento, el haber realizado la lectura crítica de varios libros de Liliana me permitió acercarme a ella y solicitarle me habilitara para hacer una lectura “avant-première”.
Leído el paratexto, o sea lo que rodea al texto mismo, vemos una advertencia inicial “Si bien los personajes de este relato son reales, debe leerse el texto como ficción” y,  en las páginas siguientes, una dedicatoria “A la memoria de Letizia Cerio de Álvarez de Toledo, Elvira Orphée y Carlos Rafael Giordano” y varios epígrafes (frases de Cervantes, Sábato y Borges). Hacia el final encontramos el índice y advertimos que efectivamente a Letizia y a Elvira, se les dedica sendos capítulos. Hay uno que habla de un “fichero supremo” atribuido a Salaverría. Se trata de un relato y un autor de cuya existencia también dan cuenta muchas de esas páginas. Finalmente  podemos observar que uno se denomina “Trabajo de lectores”. Acudimos a él  pues podía dar una clave de lectura de la novela. En efecto, después de citar poemas cuyo autor no se explicita, se lo reconoce por la forma de “escribir en palimsesto, segunda escritura, referencia a otros textos, literatura sobre la literatura”. O sea que, en ese capítulo hay una teoría de la escritura como lectura de otros textos y se valora el trabajo del lector al afirmar que “sin lectores el texto no existe”.  Se cita el párrafo final del cuento de Borges “Pierre Menard, autor del Quijote”  y se habla  de alguna de las obras de Julio Cortázar, insistiendo en la necesidad de que el lector sea capaz de producir otro texto y entonces, hemos tratado aquí  de  hacerlo y de mostrar algunas de “las líneas borradas”.
Leer El  libro  de  Letizia (novela de Capri)   fue similar a la maravillosa experiencia de escuchar una sinfonía coral con sus movimientos, sus temas y sus variaciones. La idea de que la música y la literatura puedan organizarse de manera semejante no es arbitraria. Fue sugerida por el mismo  libro  ya que casi al final se habla de “la secuencia musical y evanescente de Rayuela”.
Si ya desde la segunda página se menciona el concepto de palimsesto, texto borrado e invisible que está debajo de todo texto según el teórico francés Gérard Genette, también nombrado,  siendo muy explícitas las referencias a textos de Borges y al Quijote ¿sería esa novela de Cortázar el que lo habita?  Tal vez, porque en Rayuela se propone la necesidad de un lector activo que es imprescindible en El  libro … que nos ocupa.
 Pero si en aquel momento textual, se alude también al “rompecabezas de El libro de Manuel”, y las palabras de ese título se corresponden una a una con El  libro  de  Letizia ¿será éste el palimsesto que nos llama a hacer un armado (un escrito) definitivo sobre él?  Sabemos que las lecturas definitivas no existen y, en el caso de este libro en particular, al hacer gala su autora (de una manera un tanto borgiana) de su vasta erudición, las interpretaciones podrían seguir los hilos más diversos. Pensamos entonces que el verdaderamente borrado es 62 Modelo para armar (Cortázar, 1968) donde se aclara que “el armado a que se alude es de otra naturaleza”. Se refiere a “la opción del lector, montaje personal de los elementos del relato, […] en cada caso el libro que ha elegido leer”.
Vamos a hacer un armado posible del “rompecabezas” de El libro de Letizia.
Si asimilábamos la lectura de este texto a la experiencia de escuchar sinfonías corales en las que, a los instrumentos musicales de base, se agrega la voz humana[3], ¿cuáles son las que van incorporándose junto a la del narrador de la novela? Por dar aquí un sólo ejemplo pensemos en la incorporación en la primera página del poema “La rosa” tomado de Fervor de Buenos Aires, primer poemario de Jorge Luis Borges, autor al cual El libro… homenajea explícitamente.
En esos primeros párrafos el narrador enlaza la pasión de Umberto Eco por este escritor, manifiesta en El nombre de la rosa (su persecución de ciertas claves ocultas) con el borgiano acercamiento a todas las rosas célebres de la literatura. Aclara que todas esas elucubraciones fueron parte de su tesis sobre el ultraísmo y su fundador. Se detiene en las veces en que la condesa Álvarez de Toledo es evocada en los libros de Borges[4], en ciertos textos teóricos de Gerard Genette y en el apego de Elvira Orphée a la teoría del palimsesto[5]. A partir de estas menciones podemos suponer que, si en las dedicatorias “a la memoria de Letizia Cerio de Álvarez de Toledo, Elvira Orphée  y Carlos Rafael Giordano[6]”, el único no nombrado es este último, está siendo él el narrador-bricoleur que extrae elementos de diversos conjuntos y a partir de los que constituye uno nuevo en el cual ninguno de los viejos elementos reencontrará su función original [7]. A su voz, que es la base de todo el entramado, van a ir uniéndose todas las otras: la de Elvira, en el capítulo en el que ese narrador protagonista dialoga con ella y le dice “Carlos”; la de Letizia, en el que transcurre en el  Palazzo Cerio; la de Ingrid, su mujer, en varios y diversos.
Si estas son las “voces” principales de la sinfonía coral, ¿a qué me refiero cuando digo que hay en ella movimientos, temas y variaciones?
Las ocho partes de El  libro… (“La rosa”, “Anna Letizia Fiammetta Elena Cerio”, “La sibila: Elvira Orphée”,” Trabajo de lectores”,” Odiseo”,” La biblioteca del Palazzo Cerio y el fichero supremo de Salaverría”, “Volver” y “Epílogo”) constituirían los movimientos. En cada uno de ellas aparecen, como en cuenta gotas, los grandes temas: las biografías de Carlos Giordano, de Letizia Cerio y de Elvira Orphée. En esas distintas partes, se habla de lo que constituirían las variaciones: quiénes fueron los antepasados y descendientes de todos ellos, sus amistades, sus parientes, sus amores, cuáles fueron sus tareas y básicamente su relación con el libro infinito, que había sido citado por Leticia en uno de los libros de Borges. Al hablar de las tareas del narrador (crítico literario y profesor de literatura argentina) y de las artistas Letizia Cerio (pintora y amiga personal de Borges y muchos otros miembros de su generación) y Elvira Orphée (estudiante de letras y escritora  emparentada con Victoria Ocampo), entra a tallar como tema la literatura argentina más canónica. Podríamos abordar capítulo por capítulo y mencionar en cada uno de ellos cuál es la variación que se produce de estos grandes temas, pero es necesario dejar de lado este “trabajo de lector” o mejor de lectura a quienes aborden El libro….
Vamos ahora la infinidad de voces que se entretejen (aparte de las del narrador, de Elvira, de Letizia o de Ingrid que dialogan con él en varios segmentos).
Decíamos que El libro… alude la noción teórica de palimsesto, y lo hace junto a las de urdimbre, trama, tela tomándolas como metáforas de texto cuyos preciosos hilos se entretejen, ¿cuáles serían (aparte del texto borrado e invisible del que hablábamos al comienzo) los hilos más visibles? Uno de ellos es la presencia de teorías (Gérard Genette al comienzo, Roland Barthes, más adelante). Otro, y dado que los personajes son estudiosos o parte de ciertas generaciones literarias, es la fuerte impronta de la historiografía literaria latinoamericana y argentina y de la crítica escrita durante todo el siglo XX que hace mención a la vida intelectual y literaria propia de varios campos culturales europeos y americanos del siglo XX[8]. La tercera y absolutamente poderosa es la presencia de textos literarios que se entrelazan. Nos detendremos en ellos ya que forman el meollo de El libro…, tanto a nivel de la historia narrada, como a nivel del discurso con el que se la narra. En cuarto lugar, podríamos mencionar la presencia de discursos como la política, las ciencias y las artes en general.

La historia es la de la búsqueda, hecha por el narrador protagonista, del libro infinito mencionado en la nota final de “La biblioteca de Babel” de Borges. Si la existencia de esa nota vuelve a reiterarse en varios capítulos es porque en todos va a producirse el rastreo y el final encuentro con el libro, momento de revelación que tanto Orphée como Giordano experimentarán en Capri, en la biblioteca del Palazzo Cerio. Ambos lo viven como una aparición a partir de la cual todo lo vivido en sus respectivas existencias vuelve a pasar ante sus ojos, como dicen que ocurre en el momento de la muerte.

El discurso que narra esta historia está mechado permanentemente con citas de poemas y textos narrativos diversos puestos ahí a través de la palabra de los distintos personajes que se muestran como grandes conocedores de la literatura.
Después de la cita textual del poema “La rosa”, señalada como todas ellas por el uso de la cursiva, encontramos esa marca en los títulos de ciertos libros de Borges, Eco, Lugones, Güiraldes, Proust, Virgilio, Dante, Cervantes, Joyce, Jensen, de Torre, Orphée, Morante, Woolf entre otros esparcidos por todo El libro…. También en las citas en prosa de la nota final de “La biblioteca de Babel”, de la enseñanza a los lectores que deja  el cuento “Pierre Menard, autor del Quijote” y un fragmento de Los muertos de James Joyce.
Más hacia el final aparecen citas textuales de otro poema de Borges (puesto como epígrafe), uno de Oliverio Girondo y varios que Ingrid, valiéndose de la teoría del palimsesto, atribuye a una alumna de Giordano. Uno de ellos es con seguridad un poema de la propia Liliana Bellone, tomado del poemario La travesía del cuerpo (1992). Aparecen también tramos de una novela de la misma autora, Fragmentos de siglo (1999), uno de cuyos personajes es Ismael, nombre dado a Carlos Giordano en aquella novela[9]. La historia de Elena Hossman, madre de Letizia, que con variaciones, aparece en varias partes, es condensación de En busca de Elena, novela que constituiría un primer tomo de la saga de la familia Cerio, siendo  El  libro  de  Letizia (novela de Capri), el segundo tomo.
Existe, como en otros libros de Liliana, la alusión permanente a obras clásicas. Mencionar a Elvira Orpée como la sibila es una de ellas. Señalemos unas pocas. Indrid, evocada como Antígona y Eurídice, es “la de hermosa cabellera” , epíteto aplicado a Helena de Troya en La Odisea. El nombre de una parte de El  libro…  es el de su protagonista Odiseo ya que Capri es como “la tierra de las sienas” para el narrador protagonista.  
Los fragmentos, también textuales, de letras de tangos entrarían en el conjunto de las múltiples menciones a otras artes, entre las que figura la recuperación del folklore en la Argentina de los años ’40. En esa época, Leticia vive en Argentina con su madre, Elena Hossman, fotógrafa que realiza viajes por el NOA y que, anteriormente, había vivido en el Monte Veritá donde había estado también la bailarina Isadora Duncan, entre otros intelectuales y artistas. La mención a la colonialidad de la ciudad de Tucumán y su posterior afrancesamiento hace alusión a la arquitectura. La profesión de Letizia  y de Norah Borges, a la pintura y las amistades que Letizia y Elvira forjaron en Capri, al cine, ya que esa isla fue meca de directores y actores en los ’60.
Tanto la arqueología como la etnografía, la paleontología, la antropología  y la geología son mencionadas tanto  en los viajes de Elena Hossman como en las colecciones del Palazzo Cerio.
La historia de los avatares políticos que les tocó vivir a los protagonistas ocupa importante lugar. La Segunda Guerra Mundial, situación que llevó a Leticia a residir en Buenos Aires, es mencionada varias veces, así como la posición de Argentina en ese conflicto. También las persecuciones que la Triple A y la dictadura ejercieron sobre los ciudadanos argentinos, contingencia que tocó vivir a Giordano y a su mujer[10]. Otro tanto ocurre con la llegada a  nuestro país de escritores e intelectuales españoles perseguidos por Franco, similar a la que ocurrió en Tucumán gracias al crecimiento cultural y la “modernización” producidos por las riquezas que trajo a la provincia el florecimiento de los ingenios, episodios vividos por Elvira Orphée, quien conoció la existencia del movimiento “La carpa”[11].
A causa de los cruces entre estos discursos sociales (los textos teóricos, historiográficos,  críticos y literarios) y la ficción, algunos de los miembros del jurado vieron esa “ausencia de límites entre la narración y el ensayo” que mencionábamos al comienzo.
Para finalizar y dado que los temas abordados (generaciones realmente existentes y autores registrados en las historias de la literatura, cuyos textos son a veces citados y podemos conseguir y leer) se produce una verdadera borradura de los límites entre lo registrado por la historiografía literaria y no literaria y la ficción. Sabemos que usar nombres de escritores que realmente han existido es una estrategia de verosimilización que en El  libro  de  Letizia convive con el absolutamente fantástico hallazgo del libro infinito, “aleph de papel” como se dice en algún momento; pero esa falta de límites entre fantasía y realidad ya estaba predicha en la advertencia inicial  que mencionábamos “si bien los personajes de este relato son reales, debe leerse el texto como ficción” con la que cerramos nuestro provisorio armado del “rompecabezas”.
                                                                               
Elisa Moyano
Salta, mayo de 2020, en medio de la cuarentena
                                    





[1]El concurso, convocado por la Facultad de Letras de la Universidad Castilla la Mancha y Editorial Verbum de Madrid (España) en el año 2020, tuvo 532 participantes.
[2] El fallo del jurado  fue transcripto en
https://pagina 12.com.ar/263356-una-mujer-ilustre-me-llevo-a-otra-mujer-ilustre
[3] En la Novena, Beethoven incorpora por ejemplo  la “Canción de la Alegría” de Schiller.
[4] Cabe mencionar que una de las veces es la nota final del cuento “La biblioteca de Babel” que aparece “casi fuera de la ficción” según El  libro… Es la que habla de un libro infinito mencionado reiteradas veces en esta novela. Su búsqueda incesante constituye su historia.
[5] Finalmente habla de su amor por Ingrid quien será la que, inspirada en dicha teoría, más adelante, descubrirá la autoría de ciertos textos anónimos transcriptos.
[6] Sabemos por la autora que, en la Universidad Nacional de Salta de los ‘70, ella fue discípula de un profesor de ese nombre y que su historia fue novelada por ella en Fragmentos de siglo. En este texto, Giordano lleva el nombre de Ismael y se le atribuye la redacción de dos capítulos. En trabajos anteriores sobre textos líricos de Bellone, pudimos descubrir las huellas que en ellos dejaron los de éste profesor, atravesados por el neobarroco. 
[7] Genette dice que  el crítico literario es un bricoleur.
[8] Los textos críticos pueden ser reales, o ficcionales, publicados o no. Ejemplos de ello son las menciones a los libros sobre las vanguardias publicados por Guillermo de Torre o la tesis del narrador protagonista, el profesor Carlos Giordano, sobre la generación argentina de Florida y Boedo y sus revistas.
[9] Ver nota  n° 6.
[10] Hay una mención también al retorno de la democracia y a la CONADEP, como texto en el que fueron puestas de manifiesto las arbitrariedades de la dictadura. En estos segmentos vemos que la autora logra un justo punto medio entre las posiciones extremas de una polémica (mencionada en la novela) entre David Viñas, embanderado en la literatura comprometida y el narrador que prefiere una literatura que se acerque más a lo misterioso.
[11] En esa oportunidad se menciona a los protagonistas de ese importante movimiento, registrado por la historiografía  literaria del NOA.

martes, 26 de mayo de 2020

Coplas de Manuel J. Castilla

Este breve texto me fue compartido por la mujer que tuvo la dicha de ser elogiada por los versos de Manuel J. Castilla:

Tres coplas para Edith

Al ver la boca de Edith
dejo apenada la rosa
dejenmé que yo me quede
dormido sobre tu boca.

Como la flor del membrillo
tu tez no es blanca ni rosa
pero en tus ojos dormida
la primavera reposa.

Y la flor del durazno
niña abstraída no ves
que se derrama la envidia
por tu hermosura a tus pies.

Manuel J. Castilla - 1973