viernes, 8 de abril de 2016

Una lectura de Juanamanuela mucha mujer de Martha Mercader

An. 2. Congr. Bras. Hispanistas Oct. 2002
El espacio femenino en la nueva novela histórica hispano-americana - una lectura de Juanamanuela mucha mujer de Martha Mercader
Clara Agustina Suárez Cruz
Unioeste
La novela de Martha Mercader Juanamanuela mucha mujer 1 propone la superación de ''el incómodo espacio femenino'' en la nueva novela histórica hispanoamericana a través de la resignificación, precisamente, del concepto de lo femenino y de la dualidad del personaje reflejado en el doble discurso ficcional.
Si tenemos en cuenta que el siglo XIX no ofreció a la mujer, histórica y socialmente, otro espacio que el reducido a la atención del hombre en la retaguardia de su actuación, el personaje de Juanamanuela se torna doblemente instigante por la fuerza de su audacia y de su modernidad en construir su lugar dentro del mundo masculino de la época.
Juanamanuela inicia su trayectoria ficcional dentro de los parámetros sociales de la domesticidad que dictaba su entorno. Mas, a medida que avanza la narrativa, se va perfilando la luchadora que trata de recortar su espacio para sacarlo de la ''incomodidad'' a que lo somete la situación social, y la sujeción que la Iglesia mantiene en nombre del orden moral.
Dueña de una personalidad singular y de una vocación literaria definida, procura y defiende ''su espacio'', como ser humano y como escritora.
Nuestro análisis se detendrá: en la redefinición que el personaje hace del concepto de lo femenino, despojándolo de su tradicional connotación de referencia a lo frágil, lo delicado, lo sentimental; y en la dualidad que vive el personaje, obligado por las circunstancias que lo rodean, a dividirse entre la escritora de folletines y novelones románticos al gusto de su público, y la autora de una Biografía que la revela como la verdadera escritora que es. En el primer caso, propiciando el status quo de sujeción y domesticidad. En el segundo, revelándose como la escritora introspectiva que va construyendo su espacio en medio de una sociedad que desconocía el lugar que la mujer podría ocupar.
De esta forma, la dualidad del discurso de Juanamanuela mucha mujer consigue hacer menos incómodo el espacio ficcional femenino conseguido dentro de la nueva novela histórica hispanoamericana.
En las últimas décadas en toda Latinoamérica surgen varios nombres de escritoras que se han dedicado a la novelística histórica a partir de los años 70. En la Argentina, algunas de ellas son: María Esther de Miguel - La amante del Restaurador, Planeta, 2001. Carmen Verlichak - María Josefa Escurra, el amor prohibido de Belgrano, Sudamericana, 1998. Elsa Drucaroff - La patria de las mujeres, Sudamenricana, 1999. Y de Martha Mercader, Juanamanuela mucha mujer, novela publicada en 1980, esta última, una obra considerada dentro de los parámetros de la nueva novela histórica
Para escribir Juanamanuela la autora investigó durante tres años la vida de la verdadera Juana Manuela Gorriti. A este respecto la escritora afirma que:
La historia y la ficción son dos cosas distintas, pero se entremezclan en distinto grado porque la historia nunca fue una ciencia exacta. Nació com Herodoto, que cuenta una cantidad de fábulas como si fueran historia. De todas maneras la historia busca la verdad y esa búsqueda es eterna porque los seres humanos necesitamos conocer algunas verdades, por ejemplo sobre nuestro pasado y si no alcanza la historia, está el mito. 2
La acción de Juanamanuela se ubica a lo largo de la vida del personaje principal: de 1819 a 1892. Martha Mercader lo hace vivir más tiempo que el que en realidad vivió la verdadera Juana Manuela Gorriti, quien falleció en 1874 con cincuenta y cinco años.
Alternan en la narrativa dos períodos cronológicos bastante separados. Esta marca diferenciadora permite la representación del pasado y al mismo tiempo una crítica presente de ese mismo pasado. Tal es lo que acontece en la narrativa de Juanamanuela donde junto a la línea que describe el presente, se desarrolla, paralelamente, una narrativa introspectiva, de tono intimista, casi confesional.
También aparecen otras marcas que definen la modernidad del discurso, tales como la presencia de la metaficción, la intertextualidad, y la heteroglosía, recursos que no analizaremos por las razones de espacio que este trabajo reclama.
En cambio si, queremos hacer una referencia a las afirmaciones de Elódia Xavier, Profesora de la Universidad Federal de Rio de Janeiro, quien como organizadora de una coletánea de ensayos sobre narrativas de escritoras brasileñas nos permite una visión más fecunda del universo ficcional femenino en la literatura contemporánea. En su libro Tudo no Feminino3 analiza las obras de algunas escritoras brasileñas que escriben a partir de 1960, y donde se propone probar como la mujer escritora, hace de la ''condición femenina'' un elemento estructurante de su obra.
Muestra, a través del análisis de importantes obras ficcionales contemporáneas escritas por mujeres, como la ''condición femenina'' conlleva una duplicidad, una división interior en los personajes femeninos que deben buscar, a través de la introspección, la autobiografia, y el tono intimista, una identidad perdida o negada constantemente por una sociedad patriarcal y doméstica.
Es justamente, a partir de esta valiosa propuesta que Elódia Xavier hace para la narrativa ficcional contemporánea, escrita por mujeres en Brasil, que tentaremos analizar el incómodo espacio que los personajes femeninos tienen en la nueva novela histórica hispanoamericana, analizando la novela de Martha Mercader:Juanamanuela mucha mujer.
En ella, nos detendremos en el análisis de: 1) cómo el personaje de Juanamanuela se apropia del la acepción del término ''femenino'' sin la tradicional connotación sinonímica de frágil, delicado, sentimentaloide. Por el contrario, significando, en la narrativa ficcional una fuerza que lucha por la posibilidad de ser considerada un ser humano.
Y 2) analizaremos la dualidad o la identidad dividida del personaje principal que se refleja en el doble discurso de la narrativa, el conflicto de la mujer-escritora que escribe para ganarse la vida, adbicando de sus gustos personales para agradar al público que consume su obra. Y al mismo tiempo produciendo casi que secretamente, una narrativa de tono intimista, autobiográfico, confesional.
En la Argentina de años atrás, era fácil encontrar en salas y corredores de las escuelas públicas del país, retratos de Juana Manuela Gorriti, de Remedios Escalada de San Martin, la esposa del General; o el de la dueña del Salón donde se cantó por primera vez del Himno Nacional argentino, Mariquita Sánchez de Thompson o tal vez, de Manuelita Rosas, la hija del Restaurador.
Eran éstas, algunas de las mujeres que formaban la galería de las elegidas que recibían por reflejo, parte de la gloria y la inmortalidad masculinas que sus padres, maridos o parientes detentaban. Las mismas, también, aparecían en los libros de la Historia Oficial. Todas, sin excepción, habían sido hermosas, humildes, excelentes madres de familia, llenas de todas las virtudes domésticas que podían imaginarse en estas damas que la Historia preservaba.
La figura histórica real sobre la cual la escritora Martha Mercader levanta su personaje Juanamanuela es muy fuerte, casi emblemática, de ahí que resulte instigante percibir cómo se procesa uno de los objetivos de la nueva novela histórica: el de desconstruir los seudo-valores instalados en el imaginario popular, que no fueron siempre impugnados por las ciencias sociales, la iglesia o la ideología imperante de los que eran precisamente, tributarios.
Es conveniente recordar también aquí, que el período histórico abordado por la novela de Martha Mercader cubre casi todo el siglo XIX, son los años de la emancipación y la organización como países independientes, de casi todas las naciones hispanoamericanas. En estas nacientes repúblicas las luchas internas y de facciones políticas hacían dificil la convivencia de los que sinceramente querían el progreso y los que solo buscaban su proprio beneficio a través de los rentables cargos públicos, de ahí las constantes revueltas, traiciones, insurrecciones, que conformaban el universo masculino. El de las mujeres, se circunscribía a la atención del hogar, en la retaguardia, cumpliendo los roles asignados, esperados y cumplidos sin cuestionamientos
Se trata entonces, de vislumbrar en este panorama, la condición femenina vivida en el siglo XIX dentro de una sociedad patriarcal que procuraba mantener a la mujer en su estado de domesticidad. Con un paisaje de campos de batallas, luchas contra el español y frecuentemente entre los propios compatriotas, donde no era difícil hallar grupos de emigrados marchando al exilio acompañados por sus servidores, Martha Mercader compone la escenografía que rodea los años de la infancia y la juventud de Juanamanuela, personaje femenino de su novela.
Una palabra sobre Martha Mercader. La autora de Juanamanuela mucha mujer nació en el Plata en 1927 donde estudió Letras en la Facultad de Humanidades, hija hermana y esposa de políticos, ejerció la docencia y principalmente el periodismo, además de una importante producción literaria: cuentos, cuentos infantiles, obras para la televivión y el cine, varias novelas premiadas, una de las cuales precisamente, premiada varias veces fue Juanananuela hoy con más de cien mil ejemplares y varias ediciones publicadas.
Reflexionando sobre el discurso femenino percibimos que la representación del mundo hecha a partir de la óptica femenina es una representación que permite una perspectiva diferente. Una perspectiva fuera del centro, opuesta diríamos, a la perspectiva homo-céntrica.
Es desde esta perspectiva no central que el personaje de Martha Mercader, configura su discurso, donde lo femenino, despojado de su significación de frágil, sentimental o romántico es visto como una fuerza generadora de un lugar propio en el mundo... de la ficción. Juanamanuela cuando habla así de sí misma dice:
Un personaje a punto de irrumpir en el mundo ''de la realidad'' donde los hombres ''hacían la historia'' [...] No queriendo que me confundieran com las lloronas de la familia, me dejé penetrar por el aire de la madrugada com incierta esperanza, viva, entera, dispuesta a enfrentarme com lo desconocido, a probarme, por fin, desafiando toda clase de obstáculos; a empezar a vivir de 'veras'.(MERCADER, 1999, p.44-45)
Este apropiarse de la despojada significación del término femenino, apenas como sinónimo de ser humano, le permite acceder a una perspectiva diferente desde donde comienza a vivir de ''veras''.
El personaje, como en un juego de espejos enfrentados, produce una refracción que obliga a pensar hoy también en el lugar que la mujer ocupa en el universo de los hombres, cuestionando su liberación, su independencia, su identidad.
Esta refracción-reflexión del personaje ficcional es válida tanto para el pasado como para el presente.Ya que el conflicto que la condición femenina recorta, tiene todavía un largo camino por recorrer.
Juanamanuela instalada en el mundo ficcional desde una perspectiva diferente, no entra en la briga para modificar el incómodo espacio que le deparó su época. Opta por una elegante salida femenina, construye la dualidad como una fuga para su conflicto, resuelve ser connivente con el gusto de su época.
Los libros que escribe tienen una dirección cierta: el público femenino, ávido de historias románticas, sentimentales. Agrada al gusto de sus lectoras con más de treinta títulos de lacrimógenos novelones y folletines.
A pesar de ser connivente con ese tipo de literatura femenina, tiene muy en claro su situación como intelectual, leemos en la página 320 lo que puede ser casi un manifiesto:
Buscar una senda de rastros tenues, borrados por las arenas y los vientos. No como Mariquita Sánchez que tuvo dos maridos - Thompson y Mendeville - , tampoco como Manuelita Sáenz, que tuvo un amante mandamás. Un camino nuevo para las mujeres de América. No ya una fugitiva, sino una Adelantada. (MERCADER, 1999, p. 320) (el subrayado es nuestro)
Juanamanuela se ve obligada por las circunstancias a insistir y continuar en una línea narrativa en la que ella poco creía:
Por todo ello era imperioso que escribiera, a plazo fijo, una novela, para ejemplificar las virtudes, com romanticismo y elegancia, del ahorro, del trabajo, de la horchata y de los pasteles, si Dios quiere. El libro se lllamaría Oasis de la vida . (MERCADER, 1999, p. 346)
Y para reforzar la sujeción al hogar, exaltando las virtudes domésticas a su más alta expresión, imagina un libro de... Recetas de cocina: La Cocina Ecléctica.
Percibimos la dualidad de la condición femenina en que se debate el personaje. Por un lado, la necesidad de escribir para sobrevivir y por el otro, la necesidad de como escritora, contar la realidad que le tocó vivir. Más adelante nos habla de esta dualidad y trata de justificarse: la necesidad de sobrevivir la hace escribir novelas románticas para un público femenino, (que no percibe la domesticidad en que vive). Y para su vocación de escritora, desarrollar, paralelamente, la narrativa íntima de su autobiografía en forma de Diario, (separadas ambas, apenas por las diferencias tipográficas) y que será publicada en forma de libro cerca de la muerte del personaje,
Juanamanuela también tenía sus devotos, qué embromar! Esa tarde la crema y nata de la sociedad porteña alegraba sus oídos com palabras que pronto figurarían en los manuales de Literatura. (Constable pintaba dos cuadros, uno para la Academia, el auténtico para sí, era una estratagema válida, era desensillar hasta que aclare. Una secreta apostasía, pequeña y mortal para el entusiasmo sagrado: ser infiel a sí misma) (MERCADER, 1999, p. 354)
Es decir, resuelve el conflicto: dividiéndose. Reservando para ella en forma de Diario, los dolores personales: el desprecio de su hijo, sus frustaciones como mujer de varios casamientos sin suceso. Volcando ese caudal de ''verdadera vida'', al tono intimista, autobiográfico. ''Una secreta apostasía, pequeña y mortal para el entusismo sagrado: ser fiel a sí misma'' dirá ella misma.
Realiza dos obras como el pintor Constable, una para sí y otro para el público.
Y para sobrevivir de su trabajo en una sociedad que no la entiende, tiene que producir obras que ella sabe son ''refritos''... al gusto del público consumidor de ese tipo de literatura.
... ¿ Por qué de pronto me sentí tan mal?
¿Será porque eso es un refrito de un novelón redactado hace treinta años?
(MERCADER, 1999, p. 46)
Escribe para un público femenino que está lejos de cualquier reivindicación social, son muy pocas las mujeres que han tomado conciencia de su lugar en el mundo, y las que han salido a defender los derechos femeninos han sufrido las consecuencias, y ella no desea repetir los sufrimientos pasados.
En el plano de la introspección, de la Autobiografía, precisamernte se procesará también el rescate de la identidad. En una alternancia de 1º y 3 personas nos habla de la búsqueda de sí misma :
Por qué escribía?
Tal vez porque ya no sé quién soy, se dijo. (MERCADER, 1999, p. 81)
Como quien busca refugio, su memoria se retrotraía a la infancia. (MERCADER, 1999, p. 94)
Juanamanuela es un personaje dividido, dividido entre su destino de hogar, hijos; y su vocación como ser humano, ser escritora. Conflicto del que están excentos los hombres. Mas, para una mujer, y en el siglo XIX la opción puede tornarse mutilante.
El conflicto se instala porque cumplir ambos papeles requiere enfrentar una sociedad en la que sólo los hombres hacían la historia y la Historia. Y es lo que Juanamanuela hace, pero desde la dualidad.
La dualidad reflejada en un discurso que se divide entre la producción de folletines románticos y el plano de la autobiografía donde el personaje femenino intenta rescatar su identidad que un marido autoritario casi pulverizó, porque Juanamanuela resultaba... mucha mujer... para un general de la época.
A Belzú le encantaba que yo pescara al vuelo sus razones, tomaba nota como quien no quiere la cosa, de mis dispersas referencias a autores, a doctrinas, sedimento de conversas escuchadas de paso a Padre y Juan Ignacio Gorriti. Pero también le inquietaban nuestras diferencias. Yo había pasado la infancia en fincas com bibliotecas; él, en covachas com sebos y salitres, preparando pajuelas y luminarias para las fiestas religiosas, al lado de padres analfabetos.
Si mi entusiamo por la plática se desmedía, me frenaba.
Y cuando una idea mía le parecía demasiado 'refinada', me llamaba unitaria.Yo protestaba. (MERCADER, 1999, p. 223)
Manuel se enorgullecía de mi capacidad para ver las cosas de arriba a abajo, bajo el agua, patas para arriba, como fuera. De pronto se paralizaba, como si hubiera visto una tarántula. ¿ Con quién estaba hablando? . Ese amor por la coherencia y el riesgo no es próprio de una mujer. Corrijo: no es própio de la mujer propia. (MERCADER, 1999, p. 227)
Precisa rescatar su condición de sujeto que le fue negada constantemente por una sociedad colonial y machista, representada en sus hombres que no entendían a la mujer fuera del fogón.
Llegamos al fin de nuestro trabajo, donde dejamos de lado el análisis de otros aspectos estilísticos, recursos con que Martha Mercader teje la modernidad de su texto, para detenernos en el concepto de lo femenino como sinónimo del universo de la mujer, despojado de las connotaciones tradicionales.
Resignificación del término que acompaña a Juanamanuela mucha mujer, para expresasr los contenidos que corresponden a un ser humano, un ser humano-mujer que lucha para abrir ... Un camino nuevo para las mujeres de América. No ya una fugitiva, sino una Adelantada. (MERCADER, 1999, p. 320)
Esta resignificación de lo femenino le permite al personaje Juanamanuela, un lugar en el escenario de la novela histórica, un lugar que consigue después de una difícil lucha contra la época que le tocó vivir. y desde el cual el personaje compactúa com el gusto de su público y produce los que hoy llamaríamos ''culebrones'' bien del agrado de la midia. En cuanto que la verdadera escritora se revelaba en el tono intimista, casi poético de una narrativa autobiográfica desarrollada paralelamente en la novela escrita por Martha Mercader, incluída en el subgénero de la nueva novela histórica hispanoamericana.

BIBLIOGRAFIA
AINSA, F. La nueva novela histórica latinoamericana. Plural, S/F.
ALONSO, A. Ensayo sobre la novela histórica. Madrid: Gredos, 1987.
COELHO P. Maria Lígia. América Latina no Século XIX: tramas, telas e textos. Rio de Janeiro: EDUSC. 2000
ELMORE, P. La novela histórica en Hispanoamérica: filiación y genealogía. In: La crisis de la representación en la novela histórica latinoamericana. Lima: Fondo de Cultura Económica, 1997.
HELLER, A. e FERENC, F. Políticas de la postmodernidad - ensayos de Crítica Cultural. Barcelona: Ediciones Península,1999.
LASTROS, A. M. Espejo de dos rostros: modernidad y postmodernidad en el tratamiento de la historia. In: KOHUT, K. ( ed. ) La invención del pasado - la novela histórica en el marco de la posmodernidad. Frankfurt / Madrid.
LUKACS, G. La novela histórica. México: Era, 1977
MARQUEZ RODRÍGUEZ, A. La evolución y alcances del concepto de la Novela Histórica. In: História y ficción en la novela venezolana. Caracas: Monte Avila, 1991.
MATA INDURAIN. Retrospectiva sobre la evolución de la novela histórica. In: SPANG, K. et. al. (ed.) La novela histórica - teoría y comentarios. Barañain: Universidad de Navarra, 1995.
MENTON, S. La nueva novela histórica: definiciones y orígenes. In: La nueva novela histórica de la América Latina, 1949-1992. México: Fondo de Cultura Económica, 1993.
MERCADER, M. Juanamauela mucha mujer. Bs. As.: Editorial Sudamericana. 1999.
XAVIER, E. ( Org.) Tudo no Feminino. A mulher e a Narrativa Brasileira Contemporânea. Rio de Janeiro: Francisco Alves, 1991.
1 MERCADER, Martha. Juanamanuela mucha mujer. Buenos Aires: Sudamericana, 1999.
2 SUPLEMENTO LITERARIO . Diario Página 12, Buenos Aires, n° 23, pag.8, 12 jan. 2001.
3 XAVIER, Elodia. Tudo no Feminino. 1991
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"FRAMMENTI DI UN SECOLO" de LILIANA BELLONE

En el mes de junio, se presentará en las ciudades de Roma, Salerno y Cosenza, la novela "FRAMMENTI DI UN SECOLO" de LILIANA BELLONE, que fuera traducida y editada recientemente por Oedipus Editoria (Milán-Salerno) y cuyo título en español es "Fragmentos de siglo" (1999). Esta novela trata de los años 70, el exilio, la militancia y los desaparecidos por la dictadura militar.

Liliana Bellone: Narradora, poeta, ensayista y crítica literaria argentina. Graduada en  Letras. Ejerció la docencia y la investigación. Publicó numerosos libros (poesía, cuento, novela, teatro),  entre ellos las novelas: Augustus (Premio Casa de las Américas de Cuba, La Habana, 1993), Fragmentos de siglo (1999), Las viñas del amor (2008) y Eva Perón, alumna de Nervo, (Edición del Congreso de la Nación Argentina, Buenos Aires, 2010) traducida y editada en Italia con el título de Eva Perón, allieva di Nervo, (Oedipus, Salerno-Milán, 2014, Traducción Saúl Forte), libro presentado en universidades y centros culturales de Italia.   

martes, 23 de febrero de 2016

La deuda interna del menemismo

La deuda interna del menemismo
Relación del ensayo con el discurso histórico e ideológico


Carina Noelia Martínez Aguilar
Introducción

En el siguiente trabajo se analizará el ensayo “La deuda”[1] de la argentina Beatriz Sarlo a partir de dos características fundamentales del género. La primera, que este tipo de texto, por su carácter crítico, recrea la esencia del tema o personaje al que refiere. La segunda, que estos escritos se basan y muestran claramente un punto de vista sobre el tema o una visión del mundo determinada, perteneciente al autor.
Es decir, se mostrará el discurso histórico en “La deuda” por la recreación de una situación determinada de la historia argentina. Y a su vez, se rescatará la visión del mundo que sostiene Beatriz Sarlo en este ensayo.
El ensayo seleccionado para este trabajo se encuentra en el libro Tiempo presente… del año 2010, donde se recompilan diferentes textos de la autora. Sin embargo, originalmente fue publicado en la revista Página 30 en 1997.



El menemismo desde la izquierda
A partir de Amelia Royo, que retoma diferentes teorizaciones sobre el género como la de Georg Luckács, puede decirse que el carácter crítico del ensayo parte de la realidad en tanto que se apoya en el objeto sobre el que se escribe. De ahí que habla de “verdad”; este concepto en el ensayo se asimila al de parecido: “se aproxima a la verdad cuando capta la esencia y logra, por la escritura, una <<sugestión de vida>> en la recreación del personaje o motivo” (Royo, 2009: 22). Así, pueden rastrearse en el escrito de Beatriz Sarlo las marcas que permiten hablar de su referencia al menemismo[2], el discurso histórico que se inscribe en él, no sólo porque se produce en este contexto sino también por ser el tema del texto. Puesto que la postura crítica sobre el contexto histórico implica una visión del mundo desde la cual se produce, puede trabajarse esta característica de los ensayos de forma paralela a la mencionada anteriormente, en “La deuda”. Entonces, es conveniente describir desde dónde parte la opinión de Beatriz Sarlo.
La autora nació en Buenos Aires en 1942; enseñó literatura argentina en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires y dictó cursos en diferentes universidades norteamericanas. Actualmente escribe ensayos para una gran variedad de revistas y diarios, principalmente La nación y trabaja en Radio Mitre. Debido al reconocimiento internacional que tiene, tanto por su desempeño académico como por la difusión de sus libros en diferentes idiomas, es una intelectual cosmopolita, internacional, como caracteriza Jorgelina Corbata a los intelectuales de los años 80 y 90. Desde 1978 hasta 2008, Sarlo, dirigió la revista cultural y política Punto de Vista[3] junto con algunos dirigentes de Vanguardia Comunista. En esta revista buscan vincular la crítica literaria con la política y la cultura, así que Judith Podlubne asegura que Sarlo se interesa, en su tarea intelectual, por “pensar las relaciones entre literatura y sociedad, entre vanguardia estética y revolución política, entre cultura y política, entre crítica cultural e intervención pública” (1998: 102). Es decir, su trabajo va más allá del estudio sobre la literatura y se nutre de ideales socialistas en la búsqueda de acercar los bienes intelectuales a la sociedad.
En esta línea se inscribe Tiempo presente – notas sobre el cambio de una cultura. Ya el título lo indica: se centra en el cambio de la cultura argentina. A lo largo de todo el libro, los diferentes ensayos abarcan temas políticos, sociales y culturales. Pasan por temas de interés general y gran resonancia en la época: la dictadura y la memoria, la construcción de shoppings, el consumismo, la educación, la prostitución, el travestismo, el rol de los intelectuales, la pobreza, la violencia y la inseguridad, entre otros. Sarlo, en este caso, no se enfoca en la literatura sino en la sociedad y la política de fines de siglo XX y principios de siglo XXI.
La relación del ensayo con el discurso histórico no debe basarse en el hecho de que fue escrito en 1997, siendo que el menemismo abarcó de 1989 a 1999, puesto que hay en él marcas que la demuestran. Ya mirar su título, “La deuda”, lleva a pensar en estos años de la Argentina en los que la gran preocupación de gobernantes y ciudadanos fue la deuda externa del país. Sin embargo, la autora no habla de esa gran deuda sino de otra más grave y menos vista: la interna, la del Estado con los ciudadanos a quienes no les garantiza el cumplimiento de sus derechos principales. En el texto: “el Estado no garantiza aquello que se había obligado a garantizar para ser reconocido legítimamente como Estado” (2010: 15).
En esta última idea, que el Estado debe garantizar el cumplimiento de los derechos de los ciudadanos, se lee una marca de la postura ideológica de la autora. Se posiciona desde la izquierda para criticar un gobierno peronista que llevó a cabo una serie de medidas opuestas a lo que sostiene el peronismo, que favoreció a las grandes compañías y perjudicó a los trabajadores y a la clase media-baja. Piensa en contra de un modelo en el que el Estado no interviene y es deber de las personas competir para mantener el nivel de vida mínimo deseado y lograr mejoras económicas, es decir, en contra del capitalismo liberal.
Otra marca temporal de “La deuda” es  la mención de la dictadura como algo ya pasado, es decir, que trata sobre los gobiernos democráticos posteriores a ella. Al leer “Hace años no parecía posible escribir estas frases en la Argentina” (Sarlo, 2010: 16) es claro que refiere a los años del Proceso donde abundaba la represión y la censura. Más adelante lo especifica:
Cuando después de dictaduras y aventuras nacionalistas la cuestión nacional parecía, en buena hora, cerrada para siempre, ella reaparece bajo una forma elemental del reclamo de nacionalidad: el pago de una deuda que es la condición de una sociedad a la que entregamos parte de nuestras libertades para que ella exista y nosotros existamos en ella como ciudadanos. (2010: 18)
En este fragmento no sólo refiere a las dictaduras sino también a la guerra por Malvinas. En el libro toma tanto a esta guerra como al Mundial de fútbol del ’78 como “aventuras nacionalistas”, como los intentos de la sociedad por sentirse partes de una nación durante un período signado por el miedo, la represión y la desinformación.
Aquí también puede leerse una interpretación del Estado como un pacto, un contrato social para asegurar la existencia de una sociedad y ciudadanos. Coincide con el planteamiento de Hobbes, ya que las personas entregan sus libertades a esta sociedad para mantener un orden donde se cumplan sus derechos. Pero en este caso, el ensayo presenta una sociedad que entregó sus libertades y cuyos derechos están siendo violados. De esto puede decirse que Beatriz Sarlo escribe como social-demócrata debido a que reconoce la necesidad del Estado y sus instituciones, no promueve una revolución violenta que lo destruya sino que le exige el cumplimiento de aquello que le da legitimidad en su poder. De aquí que afirma: “Una sociedad no se sostiene sólo en sus instituciones” (2010: 17) y “El Estado pierde las bases de su legitimidad frente a los cuerpos destrozados por incumplimiento de un pacto que nos hace a todos titulares de derechos” (2010: 18).
Por otro lado, el texto comienza remarcando lo capitalista del contexto que critica: “Las naciones modernas surgieron sobre la base de promesas: pertenecer a la nación quiso decir ser titular de un crédito cuyo cumplimiento la nación debía garantizar. Este crédito son nuestros derechos…” (2010: 15) Plantear los derechos como un crédito que otorga la vida en sociedad y no como una característica propia, intrínseca a los seres humanos, es la forma en que la autora expresa hasta qué punto se extiende el capitalismo y el consumismo en argentina. Esto se debe a que las reformas económicas y estatales del presidente Menem para solucionar la crisis hiperinflacionaria fueron propias de un gobierno capitalista, es decir, que el Estado perdió su intervención en la economía y se alejó de su rol de garante de una calidad mínima de vida para toda la población. Lo sorprendente de este hecho es que, como ya se dijo anteriormente, este gobierno se postulaba como peronista y llegó al poder con las promesas de esa ideología aunque en la práctica se desempeñó de forma diferente.
El texto abunda en descripciones de quienes padecen esta deuda. Esto se corresponde con las características del ensayo puesto que debe producir un efecto en el lector, busca convencerlo o disentir con él. Así también, produce un efecto de verosimilitud que complementa la referencialidad al discurso histórico. Estas descripciones son también parte de su visión crítica que considera que debe revertirse la situación de este sector de la sociedad y debe procurarse que no continúe en generaciones siguientes. Por ejemplo:
Los cuerpos no mienten. Hay decenas de miles de jóvenes sin dientes en las villas miseria que rodean Buenos Aires. Hay decenas de miles de chicos que no comen todos los días, panzones y achaparrados, raquíticos y vulnerables. Hay decenas de miles de adolescentes que nunca salen de las manzanas de su barrio, por miedo, por distancia cultural, por diferencia material. Otros miles dejan el barrio para siempre  y son los habitantes de la noche, de los túneles, de los umbrales y los andenes. Esos cuerpos grabados por la miseria quizás puedan recibir mañana un alimento que nunca compensará el que no recibieron hoy. Los cuerpos están siendo maltratados, injuriados, despreciados, sometidos. (2010: 16)
En el mismo camino de mostrar a este sector desfavorecido describe los cuerpos de hombres, mujeres, niños y ancianos; describe el alcoholismo, la drogadicción y violencia que los rodean. Todo como consecuencia de la deuda, una búsqueda de identidad puesto que esta deuda no les permite sentirse parte de la nación, así es que “los cuerpos se rebelan en la violencia” (2010: 18).
Otra característica del género ensayo que puede analizarse en “La deuda” es que está en un punto intermedio entre la literatura y la crítica, es decir, es híbrido, combina diferentes géneros. Así, en el fragmento anterior puede verse un uso del lenguaje que sería inadecuado en una noticia o un informe sociológico o médico. La reiteración de “hay decenas de miles” es marca de un lenguaje literario, incluso poético. Más adelante este lenguaje sigue manifiesto: “Los pobres tienen cuerpos sin tiempo (…) El tiempo ya ha pasado por completo sobre ellos: han nacido, han crecido, han envejecido en el lapso en que un joven próspero está entrando en la primera etapa de la madurez” (2010: 17). De esta forma describe el desgaste, el alejamiento del sector pobre de la población que queda encerrado en un círculo repetitivo donde generación tras generación padecen los mismos sufrimiento, el mismo abandono. Porque la “deuda” abarca las condiciones de vivienda, de alimentación, la imposibilidad de acceder a estudios y a puestos de trabajo que les permitieran cambiar su situación. En este marco, la caracterización de los derechos como un crédito es también muestra de un lenguaje literario.


Conclusión

De esta forma se mostró cómo el ensayo de Beatriz Sarlo, “La deuda”, manifiesta las características propias de su género y dialoga con el discurso histórico al recrear la sociedad argentina, más específicamente la porteña, del menemismo. Así también dialoga con el discurso ideológico de izquierda de la autora, a partir del cual critica el gobierno mencionado. Por último, dialoga con el lector, mediante un lenguaje literario que busca que reflexione sobre esta situación.



Bibliografía

·                Sarlo, Beatriz Tiempo presente -  notas sobre el cambio de una cultura -2ª ed.- Buenos Aires: Siglo Veintiuno Editores, 2010 págs. 15-19.
·                “La gran transformación, 1989-1999” en Romero, Luis Alberto Breve historia contemporánea de la Argentina. -3ª ed.- Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica, 2015, págs. 305-337.
·                “La herencia de Contorno: Punto de Vista y El ojo mocho” en Pietro, Martín Breve historia de la literatura argentina -1ª ed.- Buenos Aires: Aguilar, Altea, Taurus, Alfaguara, 2011, págs. 436-438.
·                Royo, Amelia “El discurso del ensayo” en Imposturas del ensayo. Córdoba: Ediciones Recovecos, 2009, págs. 15-30.
·                Corbatta, Jorgelina “Lo que va d eayer a hoy: releyendo a Beatriz Sarlo” en Feminismo y escritura femenina en Latinoamérica. Buenos Aires: Corregidor, 2002
·                Podlubne, Judith “El pensamiento de la crítica (Beatriz Sarlo y Horacio González)” en Boletín/6 del Centro de Estudios de Teoría y Crítica Literaria, Facultad de Humanidades y Artes, Universidad Nacional de Rosario, 1998, págs. 99-115.



[1] En Sarlo, Beatriz Tiempo presente -  notas sobre el cambio de una cultura -2ª ed.- Buenos Aires: Siglo Veintiuno Editores, 2010 págs. 15-19.
[2] Todo lo referido al menemismo en este trabajo fue tomado de “La gran transformación, 1989-1999” en Romero, Luis Alberto Breve historia contemporánea de la Argentina. -3ª ed.- Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica, 2015, págs. 305-337
[3] Para una descripción más detallada del papel de esta revista ver “La herencia de Contorno: Punto de Vista y El ojo mocho” en Pietro, Martín Breve historia de la literatura argentina -1ª ed.- Buenos Aires: Aguilar, Altea, Taurus, Alfaguara, 2011, págs. 436-438


miércoles, 16 de diciembre de 2015

Eva Perón. Alumna de Nervo

“Eva Perón en la escritura de Liliana Bellone”
Marcia Muriel Manino – Octubre de 2015

Introducción

En la presente monografía se pretende trabajar en torno a una figura muy controvertida en la literatura: Eva Duarte de Perón. Esta mujer, que pasó de actriz a primera dama, inspiró a muchos escritores que inmortalizaron su figura a través de cuentos, novelas, poemas y hasta ensayos que la magnificaron, pero también la denigraron, la parodiaron y criticaron. Luis Borges, Juan Sebreli, Rodolfo Walsh, Luis Viñas, Lamborghini, y otros escritores dedicaron sus producciones a la mujer que marcó la historia política-social y una parte de la literatura de nuestro país.
Las diversas escrituras sobre Eva Perón, según Marcelo Coddou (2007), actualizan el mito que gira en torno a las dos miradas que se tiene de ella: la de los que la veneran y la de los que la demonizan. El mito de Eva también se actualiza cuando se lo relaciona con la lucha política que realizó durante el periodo peronista.
            De tantas historias sobre ella –como las de su funeral, acerca de la desaparición de su cadáver, sobre su vida política, en torno a determinados rasgos de su persona, sus ideas, etc.- la que me interesa rescatar en este trabajo en la de la escritora salteña Liliana Bellone en su libro Eva Perón. Alumna de Nervo. Por lo cual se pretende, en primer lugar, hacer una breve alusión a la figura que se actualiza en algunos otros escritos sobre Eva Perón para, luego, desarrollar algunas claves de lectura en el libro de Bellone que permitan comprender la otra mirada sobre esta mujer controvertida en la historia de nuestro país.

La figura de Eva Perón en la literatura

La ficcionalización del peronismo es una constante en la literatura argentina desde la década de los ´50. Específicamente, la figura de Eva Duarte de Perón fue reescrita por diversas voces que resignifican y actualizan el mito que se formó en torno a su controvertida y contradictoria persona. La apasionada y populista despertó recelos y fidelidades. Fue, y es, adorada como una santa y defendida con fanatismo por sus admiradores. Pero, a su vez, criticada y difamada por sus enemigos. El impacto de su figura alcanzó muchas áreas, incluyendo el de la literatura.
Tomando la palabra de Roland Barthes (1986), la literatura le hace trampas al lenguaje para poder decir más de lo que éste nos permite decir, dándole un plus de sentido al referente que evoca. Las novelas, cuentos, poesía, canciones y películas toman un mismo referente, que es Eva Perón, pero se diferencian en la problematización y resignificación de posiciones ideológicas o simples miradas en torno a lo que significó esa mujer. Es decir que cada autor hace visible determinado ideologema[1] en torno al periodo histórico del peronismo y la fuerte presencia de Eva. Se puede decir que las distintas narraciones sobre Eva Perón son algunas piezas de un imaginario social y colectivo subyacente a lo largo de la historia argentina. Las diversas obras sobre la misma intentaron describir, atacar, criticar, así como enaltecer al peronismo y a Eva, por el carácter controvertido de su figura. 
Santa Evita (1997) de Tomás Eloy Martínez, por ejemplo, actualiza el mito sobre su muerte, específicamente sobre el destino de su cadáver y sobre los militares involucrados. Resulta curioso el hecho de que está compuesta de múltiples versiones sobre ella. Es una imagen distinta a través de la cual logra desmitificar su figura. Santa Evita claramente se adscribe a la novela histórica que se constituyó en los ochenta y donde la ficción y realidad adquieren otra dimensión. Este tipo de escritura, según Eugenia Revuelta (2000) pretende romper con  el discurso oficial en torno a héroes y personajes para posibilitar que el lector acceda al conocimiento de la historia de una manera diferente.
La historia sobre los restos del cuerpo de Eva generó otros escritos, además del de Eloy Martínez. La señora muerta[2] de David Viñas ofrece una versión prostibularia de Evita. La historia transcurre durante el velatorio de la misma, en una larga cola donde una mujer está impaciente mientras un hombre le da charla para establecer una relación con ella. Concluye con una búsqueda desesperada por parte de los dos, en un remís, de un hotel. Dicho cuento generó muchas críticas, según Eduardo Jozami, por parte de los que defendían a Eva.
Borges fue otro escritor que se centró en torno al funeral. En El simulacro[3] (1960), cuenta sobre un hombre que exhibe una muñeca rubia que se para a recibir el pésame por parte de los vecinos que se encuentran entristecidos. Por otro lado, Esa mujer (1964) de Rodolfo Walsh relata la entrevista sostenida por el  narrador y un coronel que tenía a su cargo el cadáver secuestrado de Eva. El entrevistador quiere averiguar dónde están los restos del cuerpo pero no lo consigue. Este último cuento resulta interesante, ya que se alude a la protagonista sin nombrarla: solo se refiere a ella como esa mujer. Eduardo Jozami nos recuerda que fue elegido como el mejor cuento argentino. Con respecto al silencio del nombre de Evita, dice que puede ser una metáfora de la ausencia del mismo cuerpo o un modo de marcar con más énfasis su presencia, puesto que todos sabemos de quien habla.
Ahora bien, la mayoría de los relatos aluden a la muerte de Eva, por todo lo que generó el hecho de la desaparición de su cadáver, también hay relatos que refieren a su persona y sus ideas. La razón de mi vida (1995) es un libro autobiográfico que mandó a escribir Evita y donde se inscriben las representaciones que el peronismo quiso dejar al pueblo. Se muestras la figura de una Evita que aprendió gracias a Perón, el cual es un salvador de ella y del pueblo mismo. Por lo cual se puede ver una identificación de la misma con los desposeídos. Esto último desde un discurso sentimental.
Y ya que se hace referencia a La razón de mi vida, por qué no nombrar a Eva Perón en la hoguera[4] (1972) de Leónidas Lamborghini. Es un poema que reescribe al primero mediante recursos que hacen su escritura un texto violento, complejo que subvierte las reglas tradicionales de sintaxis y del ordenamiento del folletín (las cuales están inscriptas en la autobiografía de Evita). Pero no es el único quiebre que presenta el poema en relación al texto base, también se reconoce una diferenciación entre uno y otro discurso político. En el texto de Lamborghini se refleja el discurso de izquierda en contraposición del conservador en La razón de mi vida. Se exalta la pasión revolucionaria, la autonomía de la imagen política de la misma, la cual no necesita de un hombre para actuar; el amor por Perón no es ya el motor de su vida y sus acciones. Por otro lado se elimina el discurso religioso que en La razón… estaba fuertemente representado.
Ahora bien, son muchos más los escritos sobre ese referente tan polémico. Además la muy breve alusión a estas ficcionalizaciones da mucho que hablar, puesto que cada uno tiene representaciones muy ricas en relación al tema que se está tratando. Pero no es intención en este trabajo detenerse en ellas, sino más bien rescatar y destacar lo que generó la figura de Eva Perón en buena parte de la literatura y cómo su persona se transformó en un mito que se actualiza en torno a diferentes ideologemas.

La figura de Eva Perón en Liliana Bellone

En este trabajo se rescata la representación que hay en Eva Perón. Alumna de Nervo y cómo algunas claves de lecturas permiten reconstruir la mirada que Bellone tiene en relación a Evita. Lo que diferencia a este libro de los variados relatos en torno al mismo referente (Eva Perón) es que se detiene en otros aspectos de la vida de Evita que fueron poco trabajados, esto es su vida antes de su inserción en el peronismo. Además, Liliana Bellone retoma a este personaje histórico para humanizarlo, para mostrarlo desde otra mirada: la de una mujer sensible, enamorada de la acción social, entregada a la labor de los necesitados. Una Eva hija, hermana, esposa, actriz, primera dama y defensora de los derechos de los desposeídos. Pero además, una Eva lectora, amante de la poesía, imagen con la que se desacraliza de algún modo las ideas que la burguesía, y quienes la criticaron, tenían de la vulgar hija bastarda que convivió con Perón antes de casarse y por romper con la imagen de la “dama burguesa”:
“Ahora ella decidía, al demonio con tanta cursilería y noviazgo formal, prejuicios y estupidez de clase media, mujeres previsibles, reprimidas y tontas, agobiadas por el peso del qué dirán…” (Bellone, 2012: 231)
La novela se reconstruye a partir del hilo de varias voces y susurros de la conciencia que hacen de la prosa una poesía: la de la madre, la de su hermano Juancito, de la indígena (cuya voz retoma las creencias de los pueblos originarios y de alguna manera le otorga al relato un poco de realismo mágico), la de Perón (que la llama “chinita”), la misma Evita y, sobre todo, la de Joaquín de Genaro.
Este último es un personaje ficcional que narra la historia y que tuvo una relación con Evita antes que ésta se involucre con Perón. Joaquín queda enamorado en secreto de ella y la persigue, la vigila, la ama desde lejos. Es a través de su voz donde se cuenta sobre la otra Evita, aquella que muchos de los escritores no vieron: la que fue antes de ser primera dama; la actriz, la siempre joven y justa Evita, porque nunca dejó de lado sus ideales y lo su preocupación por los descamisados:
“Le dolía la injusticia en los huesos, en los ojos, en las manos, en las vísceras. Yo sé que era así. El dolor por la miseria es la explicación de su revolución, su revolución, porque fue personal en su manera de hacerlo.” (Bellone, 20012: 101)
En la advertencia al lector se nos presenta a este personaje como alguien a quien la narradora conoció y de quién escuchó parte de la historia que la lleva a escribir el libro. Mediante este juego entre ficción y realidad es que se construye la historia de Eva Perón, que puede ser leído como verdad pero que, en realidad, es parte de la ficción de la narración:
“En varios de nuestros encuentros, De Genaro me sorprendió con una extraña historia acerca de Eva Perón, a quien había conocido, una historia que, hasta hoy, no sé si corresponde a la realidad o fue producto de su afiebrada imaginación…” (Bellone, 2012: 11)
La novela  se reconstruye a través de voces que irrumpen para dejar fluir sus recuerdos, anécdotas y pensamientos. No hay un orden cronológico de los hechos en la trama. Las diferentes voces construyen gran parte de lo que fue su vida en Los Toldos –lugar de origen de Evita-, el momento de su traslado a la capital y cómo, poco a poco y pese a que era una mujer humilde, fue cumpliendo sus sueños de ser actriz: “No, yo quería ser actriz, quiero ser actriz, nadie me va a torcer la vocación”. Pero luego se fue encaminando en torno a sus intereses sociales, hasta llegar a ser la esposa de Juan Domingo Perón. 

Claves de lectura

 Una clave de lectura es una vía que permite acceder a la lectura construyendo su significación. Teniendo en cuenta esto, Rosa María Grillo, en su conferencia sobre “Eva Perón en la literatura argentina”,  propone pensar las siguientes claves de lecturas.
En primer lugar está, como ya se mencionó, el juego ficción-realidad presente en la advertencia al lector, al nombrar a Joaquín de Genaro como un conocido de Eva Perón. Luego, con el transcurso de la lectura, se ve que no solo es un conocido, sino alguien que tuvo una relación intima con la misma y que quedó enamorado por años aunque ella no lo viera:
“Un gran dolor atravesaba entonces  el corazón de Joaquín. Cómo había amado ella, hasta dar la vida. Nadie lo amó a él de esa manera. […] Quizá Joaquín sentía celos en esos instantes, pero una idea lo calmaba: al fin y al cabo, quienes más nos han amado y más nos han ayudado, pasan lejos de nosotros, tanto, que a veces no lo advertimos” (Bellone, 2012: 137)
A través de este personaje ficcional se observa una mirada que magnifica a la figura de Eva Perón. Por medio de la mirada del enamorado se ve una joven soñadora que se fue de Los Toldos a Buenos Aires, pero que antes fue una niña que recitaba de memoria los poemas que le daban en la escuela: “Y lee, primero con la vista, luego en voz alta. Lee con brío, con entonación. Es una lectora avanzada a pesar de sus ocho años.” (Bellone, 2012: 128). Esa joven se hace mujer y sueña con ser actriz. Hasta que conoce a Perón y se le va de las manos a Joaquín. De ahí en más solo la contempla de lejos, la ama y recuerda como la que conoció antes. Porque sabe que el convertirse en primera dama no la hace perder sus ideales, su carácter revolucionario que se agrava con el tiempo por su pasión al defender a los descamisados:
“Sin embargo, con el correr del tiempo, ella crearía un léxico propio, combativo y revolucionario: oligarquía vendepatria, mediocre, entreguista, egoísta, mezquina bastarda, estéril, explotadora, capitalismo foráneo, oligarquía olor a bosta, servil, y para referirse a los humildes, dirá: trabajadores, obreros, proletarios, descamisados capaces de morir por la causa de Perón, fanáticos peronistas, sectarios, sí señor debemos ser sectarios, sí señor, debemos ser sectarios, pues hay que vencer cien años de oprobio oligárquico, militantes de la causa de Perón, incendiarios, porque hay que extender la llama de la revolución” (Bellone, 2012: 137)
                En segundo lugar, otra clave de lectura puede ser el entramado de ley de nombres y fechas como si todo estuviera ya predeterminado en un mapa numérico de Eva, cuyo número es el 3, y de Perón, predeterminado por el número par 4:
“En Evita rige el número 3 y sus múltiplos, 9 (9 años estuvo en la Buenos Aires hasta conocer a Perón, desde 1934 a 1994, como Beatriz ascendió a los 9 cielos de Dante […] En Perón rige el 8 de su nacimiento en el mes 8 de Roma, que es octubre y primavera en Hemisferio Sur […] 8, doble de cuatro, las fechas más importantes de su vida” (Bellone, 1012: 151)
            Una tercera clave de lectura es,  la búsqueda del padre que nunca la reconoció. Conocida es la anécdota de la visita que realizaron Evita con su familia al velatorio del padre, Juan Darte, y el mal momento que pasaron al ser echadas por la esposa legítima y sus hijas. Se lee, con mucha claridad, la marca que esa experiencia dejó en su vida y cómo, frecuentemente, busca a su padre, lo evoca, lo compara con Perón. De hecho lo encuentra en él, que tiene el mismo nombre que su padre y representa lo que nunca pudo tener:
“Jamás pudo dilucidar Perón esas palabras misteriosas y últimas de su compañera. Tal vez eran la clave. Niña al fin, se había aferrado a sus manos fuertes, lo había llamado o, quizá, lo había confundido en medio del sopor de las drogas y el delirio. Quizá era un llamado hacia una región ignota, hacia una ribera donde miles de voces repetían como un zumbido: padre, padre” (Bellone, 2012: 247)
            Se lee un contraste entre Joaquín y Perón: el primero es un hombre frágil y sensible, un poeta enamorado; al contrario de Perón, hombre fuerte en quien Evita puede encontrar al padre, es decir seguro y protección. La diferencia entre ambos parece ser la razón por la cual ella no puede enamorarse de Joaquín, su necesidad de encontrar a ese padre que la rechazó y al cual necesitó siempre es lo que la acercan a Perón, además del amor y las razones políticas que los unía. Por qué no pensar ese encuentro deseado con su padre que se hace posible con Perón como un logro que al fin la legitima y, además, magnifica a la hija que fue humillada junto  a su familia. Eva, en el encuentro con su amado, toma ese lugar que le fue negado en la infancia y que tanto dolor le causó.
            Otra clave de lectura está en la construcción de la historia donde aparecen causes de la poesía en la que aparece el decir de otros poetas o escritores, tales como Marechal, Lugones, Borges, Storni, Cotta, Roldan, Estrada, Spano, Dante Alighieri y sobre todo Amado Nervo. Estos y otros escritores que se mencionan recogen también los contenidos culturales latinoamericanos y parte de los programas escolares que en esa época se impartían en las escuelas argentinas. Resulta interesante rescatar, aparte, que se lee una crítica a la educación argentina de los 80 y en la misma se hace visible los proyectos de educación del peronismo:
“La educación liberal y burguesa del Proyecto del 80 había formado esto: la Argentina. Así era el panorama: Colegios Nacionales pensados por Avellaneda y Mitre, Escuelas Normales sarmientinas, el puerto y el trigo, las estancias y Buenos Aires vueltos hacia Europa. País burgués, pensó Joaquín, y qué burguesía, obcecada, intransigente, fanática, estúpida. El país burgués dirigido por terratenientes apáticos y avaros, intelectuales euripeizante (nadie se salva) que desdeñaban lo latinoamericano, indígena y popular. […] Evita y el Che son un ejemplo. La revolución es la superación de la educación sarmientina. El clero y las fuerzas más reaccionarias lo sabían, por eso se opusieron a la educación nacional, laica y popular y crearon en las provincias contrapesos de este proyecto” (Bellone, 2012: 127)
            En la cita no sólo se lee la mirada acerca de la educación, hay una comparación entre Evita y Che Guevara. Los dos revolucionarios. Hay una imbricación del peronismo con el discurso de izquierda también, lo cual se ve presente a lo largo de la lectura al hacer referencia constante de la ideas y diacursos de Eva.
            Volviendo al cauce de poesías que se manifiestan en Eva Perón. Alumna de Nervo, como clave de lectura, en primer lugar,  cabe hacer alusión a la estructura de la narración. Esta prosa poética está ordenada como un soneto, cada capítulo es el comienzo de un cuarteto o un terceto, en total son dos del primero y dos del segundo. En segundo lugar, el soneto a Evita tiene como protagonista a un poeta modernista, su poeta favorito, a quien recitaba de memoria y de quien fue alumna, como bien indica el mismo título: Amado Nervo.
“Tu voz repitiendo los versos, ahora seguís repitiendo, repetiste toda tu vida los versos de Amado Nervo…, sos su mejor alumna […] Después declamaste en Plaza de Mayo mejor que todos los oradores de este país, porque sabías a Nervo de memoria y también a Blanco Belmonte, Martí, Darío, Asunción Silva…” (Belmonte, 2012: 56)
De sus poemas hay uno cuyo fragmento  se repite  constantemente a lo largo del relato: “…ya por siempre exceptuada de la vejez odiada”, fragmento que se encuentra en el poema ¡Qué bien están los muertos! Allí, Amado Nervo expresa su miedo al paso del tiempo y se adelanta, de alguna forma, al dolor de Evita. 
            Ramón Xirau, se refiere a este poeta como el cantor de la muerte, Nervo, dice, afirma con argumentos sentimentales que a medida que envejecemos y decae nuestro cuerpo, sentimos más la permanencia del alma. Para el poeta, que es considerado triste  y melancólico, morir es vivir. Esto es porque la vida es irreal y solamente es real el espíritu. Evita, desde la figura de Bellone, gracias a la muerte vive en la memoria de todos. Su figura permanece porque su alma está con el pueblo. Aunque su cuerpo no envejeció su muerte temprana despertó dolor y la inmortalizó, la mantuvo y la mantiene viva. En ¡Qué bien están los muertos! se expresa claramente esto: Evita no envejece, está exceptuada de la vejez.
            Como bien indica Grillo, las lecturas de Evita se conectan muy bien con todo lo que hizo Eva, pero no solo las relacionadas con Amado Nervo; podría pensarse también en la Antígona Vélez de Marechal o la Beatriz de Dante, por ejemplo. Es decir que se lee con claridad la influencia que la literatura tuvo en la vida de Evita, cómo su bagaje literario la constituyeron.
           
Conclusión
            Es justamente la representación de Eva Perón como lectora, como niña, actriz y mujer con sueños e ideales la que se rescata de la escritura de Bellone. La Evita lectora no lo es solo de aquellos libros que constituyeron su formación política, también lo es de literatura. Es una Evita que también soñaba y sentía lo que solo la literatura produce: pensar en mundos posibles y en las múltiples posibilidades que la vida ofrece. Parte de su vida fue lucha por cambiar la realidad del país. No era imposible para ella enfrentar a la oligarquía tan arraigada en el gobierno, así como no fue imposible ser legitimada y aceptada, pasar de ser una chica de pueblo común a primera dama. Esa Evita también era sensible, también amaba y sentía dolor; se preocupaba por su pueblo porque se sentía identificada con el mismo, porque no olvidó que antes de ser esposa del presidente, fue una chica joven que sintió necesidades.
            La actualización de su figura mítica desde la mirada femenina le da un toque diferente que nos acerca a su intimidad y a sus sentimientos más profundos. Ya no es solo un cuerpo inerte que fue secuestrado o una prostituta, una santa o solo una revolucionaria política. Es una niña de pueblo que amaba recitar poesía, una niña de Los Toldos que ponía la mesa con sus hermanas para los pensionarios que iban a su hogar, una joven que sueña con ser actriz y se va a la ciudad donde cumple dicho sueño. Que también sufre el frio y la humedad de pensiones baratas de Buenos Aires y el simple vivir en lo justo.  Una joven que se hace mujer y por su firmeza y seguridad llega lejos sin alejarse de sus ideales que tanto marco la historia argentina, sin olvidarse que ella odia la injusticia por parte de los poderosos. Esa mujer se hace primera dama y pone como primer objetivo luchar por el pueblo. Estando en el poder no se olvida de quien es, ama, sufre física y espiritualmente. Tiene debilidades, como su enfermedad, como el dolor del abandono de su padre. En síntesis, esta Evita es una mujer de carne y hueso, con cuerpo y espíritu. Pero sobre todo, con espíritu. Uno capaz de burlar la misma muerte y quedarse para siempre en la memoria de muchos y que logra ser inmortalizada por medio del arte de la literatura. Esta es la Evita que nos presenta Liliana Bellone.


Bibliografía teórica:
·         Bajtin, M. (2005) La estética de la creación verbal. Buenos Aires: Siglo XXI
·         Barthes, R. (1986) “Lección inaugural de la cátedra de semiología literaria del collége de France” en El placer del texto. México: Siglo XXI
·         Cóccaro Victoria. “La razón de mi vida y Eva Perón en la hoguera: entre el relato y la voz”
·         Coddou Marcelo (2007) “Santa Evita. Historia, ficción y mito. Una narrativa a partir del otro lado” en Acta literaria N° 35
·         Jozami, Eduardo (2012) “Política y literatura/ Eva Perón y la literatura argentina. Los años 60.
·         Revueltas, Eugenia (2000) “Las relaciones entre historia y literatura: una galaxia interminable” en El historiador frente a la historia. Historia y literatura, instituto de investigación histórica, UNAM. México, p. 151-166
·         Xirau, Ramón (1978) Entre la poesía y el conocimiento. México
Bibliografía literaria:
·         Bellone Liliana (2012) Eva Perón. Alumna de Nervo, Argentina: Milor
·         Borges, Luis (1960) “El simulacro” en El hacedor.
·         Lamborghini, Leónidas (1972) “Eva Perón en la hoguera” en Partitas.
·         Martínez, Tomás Eloy (1997) Santa Evita.
·         Nervo, Amado “¡Qué bien están los muertos”
·         Viñas, David (1963) “La señora muerta” en Las malas costumbres.
·         Walsh, Rodolfo (1964) “Esa mujer”.





[1] Un ideologema, según Bajtin (2005), es una representación social que tiene un sujeto de una determinada práctica o momento.
[2] Incluido en Las malas costumbres.
[3] Incluido en el libro de ensayos El hacedor.
[4] Incluido en Partitas.